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La crisis económica genera un gran desafío en esto de ser un pequeño empresario en Argentina. En el 2020 se vivió un derrumbe de la economía, caída del consumo, incremento de la inflación, devaluación del peso frente al dólar, presión tributaria record, contribuciones patronales antiempleo y competencia desleal. 

 

Un 70% del empleo en Argentina está representado por micro, pequeñas y medianas empresas  de hasta 100 empleados. Según informe del Ieral, en base números de AFIP y Seguridad Social, la evolución de la cantidad de empleadores en 2019 era apenas 1% superior a la de 2009. Por su parte, en forma paralela a la caída de la inversión en Argentina, el segmento se mantuvo estancado entre 2011 y 2019. De 2018 a 2020 solo se puede mostrar caída. En 2018, los empleadores habían caído en torno al 1,8%, en 2019 2,3% y los registros de 2020 (datos hasta septiembre) manifiestan una merma de 4 por ciento.

 

Según se dio a conocer, en el período de septiembre de 2017 comparado con el mismo mes de 2020, la caída de empleadores Mipyme fue de 7,3 por ciento.

 

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Las cifras fueron mayores al período entre 1998 y 2002, donde  cayó 4,9% el total de empleadores. Y ya en el 2020 existen 21.000 empresas Mipymes menos que hace un año (empleadores). Con estas cifras, se está en niveles como los experimentados 12 años atrás.

Empleados de Mipyme, informe Ieral 

En cuanto al mercado interno en año de pandemia, la actividad económica no ayudó y no pudo sostener a dicho segmento empresario. Según CAME, en el sector industrial, las pymes cayeron 3,8% en octubre frente a igual mes del año pasado.

 

Además, en los primeros diez meses del año, la industria pyme acumula una baja anual de 17,8 por ciento. En el análisis del sector comercial, en noviembre las ventas minoristas cayeron 6,7% anual mientras que en el acumulado del año la caída es del 24,3 por ciento.

 

Lo más crítico fue en los servicios, que incluye al sector turismo, hotelería, recreación, ocio, cultura, pequeños profesionales. Muchos, sin retorno de actividad o con funcionamiento parcial. 

 

Un año de caída tras caída a nivel económico. Ya en septiembre, según Ieral, las Mipymes contabilizan una disminución de 140.000 empleados formales. Caída incluso teniendo en cuenta la vigencia de la doble indemnización e imposibilidad de despido establecido por decreto y a pesar de la asistencia del Estado a través del programa ATP (Asistencia al Trabajo y la Producción).

 

Ahora bien, llega 2021 donde el foto estará puesto en la vacuna (que ya empezó a suministrarse desde el martes 29 de diciembre) y estar atentos al verano y una posible segunda ola de contagios. Que esta última no afecte en la economía, obligando a cierres como se dieron desde marzo pasado, es decir, que no se repita en los primeros meses del nuevo año.

 

En el 2020, fueron protagonistas el distanciamiento social, el home office, el comercio electrónico y las obligaciones de protocolos. Los mismos que funcionan en el sector industrial y comercial y que al parecer seguirán el año que viene. Habrá que ver si la gente ayuda a los cuidados para evitar una segunda ola que ya es preocupante debido a los encuentros sociales, movilizaciones multitudinarias, actos políticos y el propio turismo o comercio (compras en La Salada o en la avenida Avellaneda).

Empleados de Mipyme, informe Ieral 

Sobre la macroeconomía, aún no hay reforma tributaria ni laboral en vista, se esperan los detalles de las tarifas. Además, la inflación sigue su camino preocupante y aún no está definido el acuerdo con el FMI, pero se sabe que no va a resolver rápidamente toda esta crisis económica que generó el 2020. En camino, las elecciones. Y además, en la mente la búsqueda de bajar el déficit fiscal... que cerrará en el 8% y con caída económica del 10%. 

 

Si hay una segunda ola, no está prevista asistencia como la que se dio este año, que generaría más gasto. Las Mipymes sufrieron el período de prepandemia y pandemia, propiamente dichos y se deberá buscar incentivar a la inversión privada. Mucha incertidumbre, pocas certezas.