Nicolás Sarkozy, Francia, expresidente, Foto NANicolás Sarkozy, expresidente de Francia. Foto: NA.

La seguridad y los derechos de los delincuentes son un tema candente, que capta a diario el interés y genera preocupación en la sociedad toda. La Argentina, claro, no es la excepción, y asiste con cada vez mayor regularidad a casos en los que quienes delinquen parecen tener más derechos que las propias víctimas.

 

Con este marco, resulta muy interesante ver qué sucede en otras partes del mundo, en donde relevantes figuras políticas, ya han planteado previamente situaciones similares en sus respectivos países y desde sus espacios de responsabilidad.

 

Uno de esos casos, tal vez el más destacado al respecto, sea el de Nicolás Sarkozy, hoy expresidente de Francia, quein en 2007 habló y sostuvo que no todo es los mismo.

 

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Sarkozy, se enfrentó por entonces con políticos de izquierda similares a los nuestros, a los de la Argentina y fue muy claro sobre estas sensibles cuestiones.

 

A continuación lo que les dijo después de una votación que le fue favorable:

 

"Hoy hemos derrotado la frivolidad y la hipocresía de los intelectuales progresistas. De esos que el pensamiento único es el del que todo lo sabe, y que condena la política mientras la practica. Desde hoy no permitiremos mercantilizar un mundo en el que no quede lugar para la cultura: Desde 1968 no se podía hablar de moral.

 

Nos impusieron el relativismo: la idea de que todo es igual, lo verdadero y lo falso, lo bello y lo feo, que el alumno vale tanto como el maestro, que no hay que poner notas para no traumatizar a los malos estudiantes.

 

Nos hicieron creer que la víctima cuenta menos que el delincuente. Que la autoridad estaba muerta, que las buenas maneras habían terminado, que no había nada sagrado, nada admirable. El slogan era VIVIR SIN OBLIGACIONES Y GOZAR SIN TRABAS... (el sumag kawsai francés?)

 

Quisieron terminar con la escuela de excelencia y del civismo. Asesinaron los escrúpulos y la ética. Una izquierda hipócrita que permitía indemnizaciones millonarias a los grandes directivos y el triunfo del depredador sobre el emprendedor.

 

Esa izquierda está en la política, en los medios de comunicación, en la economía. Le ha tomado el gusto al poder. La crisis de la cultura del trabajo es una crisis moral. Hay que rehabilitar la cultura del trabajo.

 

Dejaron sin poder a las fuerzas del orden y crearon una frase: se ha abierto una fosa entre la policía y la juventud: los vándalos son buenos y la policía es mala. Como si la sociedad fuera siempre culpable y el delincuente inocente.

 

Defienden los servicios públicos pero jamás usan transporte colectivo. Aman mucho a la escuela pública pero mandan a sus hijos a colegios privados. Adoran la periferia pero jamás viven en ella. Firman peticiones cuando se expulsa a algún invasor, pero no aceptan que se instalen en su casa.

 

Son esos que han renunciado al mérito y al esfuerzo y que atizan el odio a la familia, a la sociedad y a la república. Y con el mayor descaro se lucran de los bienes del Estado, y montan hasta negocios con el dinero mal habido a la vista de todos de la manera mas cínica.

 

Hoy debemos volver a los antiguos valores del respeto, de la educación, de la cultura y de las obligaciones antes que los derechos. Estos se ganan haciendo valer y respetar los anteriores.


Nicolás Sarkozy.

 

"Seria maravilloso que Usted reenvie este mensaje, muchas gracias", dijo el exmandatario galo oportunamente al final de su mensaje en las redes sociales en aquella oportunidad.