Mike Pompeo, secretario de Estado de Estados Unidos, REUTERSMike Pompeo, REUTERS

Cuba volvió a estar en la lista de países patrocinadores del terrorismo de Estados Unidos y la medida marca la agenda internacional de Joe Biden, el presidente electo.

 

"Con esta medida de nuevo hacemos responsable al gobierno de Cuba y mandamos un claro mensaje: el régimen castrista debe acabar con su apoyo al terrorismo internacional y con la subversión de la justicia estadounidense", dijo Mike Pompeo en un comunicado.

 

En 2015, el ex presidente Barack Obama había sacado a Cuba de la lista en la que llevaba desde 1982 en lo que supuso un paso importante en el "deshielo" que un año después resultaría en que ambos países reanudaron sus relaciones diplomáticas.

 

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Pero ese acercamiento, como muchas otras políticas del presidente Obama, fue revertido por el gobierno de Donald Trump, quien dio paso a una política de mano dura tanto con Cuba como con Venezuela.

 

La medida significa un duro golpe para Cuba: a los países que considera patrocinadores del terrorismo, Washington les prohíbe exportar o vender armas, ciertas exportaciones que también mejorarían sus capacidades militares son controladas y les restringe la asistencia económica.

 

Los países en la lista no pueden acceder a préstamos del Fondo Monetario Internacional y otras instituciones globales.

 

En lo particular, impactará en lo que queda de las relaciones comerciales y políticas entre Estados Unidos y Cuba. La medida está acompañada por la subida de precios de alimentos, bienes básicos y servicios, y también un incremento de salarios y pensiones.

 

Analistas dentro y fuera de Cuba describen estas reformas como las más significativas desde las introducidas en los 90 para paliar la profunda recesión tras el colapso de la Unión Soviética, principal benefactor de la isla durante años.

 

Cuba atraviesa una crisis económica agravada por la pandemia de coronavirus y el endurecimiento de sanciones del gobierno de Trump.