Luis Fontana, CEO de OSDELuis Fontana, CEO de OSDE

Luis Fontana, CEO de OSDE, habló de todo y no dejó tema sin responder: la pelea por el congelamiento de las cuotas, las versiones sobre la estatización del sector y hasta su preocupación de que el sistema "pueda explotar" si las cosas no cambian.

 

En una entrevista con La Nación, Fontana respondió sobre la realidad del sector antes de la pandemia: “El sector financiador (obras sociales y prepagas) pasaba por una situación muy complicada, el aumento de los costos debido a nuevas terapias, amparos judiciales y devaluación hacían que el balance económico diera negativo o sólo dejara entre 1 o 2 puntos de rentabilidad que suele utilizarse para mantener las reservas técnicas. Tanto el sector financiador como el prestador (sanatorios, centros de diagnóstico y de atención privada) interactúan desde hace años con márgenes económicos negativos o mínimamente positivos”.

 

“El gasto en salud no sólo sufre el impacto de la inflación, también de la innovación tecnológica, del aumento de la edad poblacional, de la devaluación y de la legislación de prestaciones incrementales sin fuente de financiamiento. Hay una inflación que es el índice de precios al consumidor que nos afecta a todos en la vida cotidiana pero en la salud hay una curva superior ya que la tecnología tuvo un crecimiento exponencial y eso impacta directamente en los costos con lo cual eso no es cierto”, explicó.

 

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Sin embargo, la pandemia cambió al mundo y a eso hizo referencia el CEO: “La gente resignó la atención ambulatoria y postergó todo lo programado, tanto en ambulatorio como en internación. Solo se atendió lo urgente y las prestaciones relacionadas al Covid que, con protocolos muy estrictos y el uso de los equipos de protección personal, hizo que el costo de la práctica se incrementara. Pero el gasto en medicamentos biológicos y tratamientos de alta complejidad que tienen alta incidencia en el gasto médico se mantuvo y aumentó de la mano de la devaluación”.

 

En cuanto a los aumentos de las prepagas, aseguró: “El motivo por el cual se había solicitado el aumento de la cuota era para trasladar ese incremento a los prestadores y asistirlos en un momento en que los subsidios estatales eran discontinuados. Cómo ocurrió en diciembre que se trasladó el 10% automáticamente. Y en algunos casos, aún más, tanto a sanatorios como a los profesionales que atienden a nuestros socios. Es claro que aumentar la cuota en un momento de crisis es muy doloroso para la gente que hace esfuerzos importantes para mantener sus coberturas, no nos pasa desapercibido. Y sería muy importante encontrar caminos alternativos, que permitan mantener el funcionamiento de la cobertura de la salud. No solo el aumento de cuota debe ser la variable a aplicar”.

 

En relación al funcionamiento del sistema sanitario durante la pandemia, explicó: “Diría que funcionó muy bien. Más allá y con el diario del lunes que se ha discutido cuarentena sí o no o más o menos tiempo de aislamiento, entre otras cosas. La respuesta es que el sistema sanitario argentino nunca fue desbordado, como sí lo fue en los países considerados del Primer Mundo. Con mucho esfuerzo. Hay un agotamiento en los profesionales de la salud y también hay que pensar en ellos a la hora de hablar de un reconocimiento económico. El sistema necesita acompañar los índices de inflación. Es natural”.

 

Para cerrar, analizó la posible estatización del sector: “Habría que terminar con el falso dilema de salud pública versus la salud privada: la salud es un derecho para toda la ciudadanía que el estado debe velar para que sea equitativo, los subsectores están diferenciados en relación a la fuente de financiamiento, ya sea rentas generales, aportes y contribuciones o pagos de bolsillo. El sistema está desfinanciado porque el costo de lo que se brinda supera lo que se recauda para cubrirlo”.