Mara Gomez, Diario 26, Matías GreisertMara Gómez, REUTERS

Por Matías Greisert

Tw: @Matías Greisert

El 2020 seguramente quedará marcado para siempre en la historia de nuestro fútbol. En tiempos de pandemia y oscuridad, la inclusión se hizo presente de la mano de la pelota y Mara Gómez fue la gran protagonista.

 

El 7 de diciembre de 2020, Mara debutó en Primera con la camiseta de Villa San Carlos, convirtiéndose en la primera futbolista trans en el fútbol grande: “Fueron muchas sensaciones inexplicables, cosas muy lindas me pasaron por el cuerpo. Solo quería entrar a la cancha a jugar y disfrutar el momento porque habían sido muchos meses que, por la cuarentena, no pude jugar. Quería compartir cancha con mis compañeras. Y ese día también fue un suceso histórico y un cambio para la humanidad en cuestión de oportunidades. Por cómo se dio, creo que ambos equipos ganaron: Lanús se llevó los puntos y nosotras logramos la inclusión dentro de la máxima categoría”.

 Mara Gomez, AGENCIA NA

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La vida de la delantera del conjunto de Berisso y la pelota se unieron por una invitación, pero terminó convirtiéndose en un cambio para su cotidianidad: “Estaba en un proceso de cambio con mi autopercepción, con mi sexualidad, con mis placeres, sobre quién quería ser yo el día de mañana. Un montón de factores que, en su momento y a causa de la discriminación, tenía miedo de si iba a tener un futuro, poder vivir dignamente y cumplir mis sueños y objetivos. El fútbol se volvió una terapia porque cuando empecé a jugar me di cuenta que me hacía bien, que era un lugar de concientización y contención. Ahí empecé a jugar más seguido, a perfeccionarme y eso me ayudó día a día para superar lo que vivía en la vida cotidiana. Después lo tomé como un estilo de vida y hoy sigue siendo una terapia porque me ayuda mucho en lo emocional. De ahí en más, solo queda seguir creciendo en lo personal y, en lo colectivo, poder darle mayores oportunidades a las generaciones que vienen para que no sufran las limitaciones y los obstáculos que he tenido que vivir yo y las generaciones pasadas”.

 

Mara también destacó la recepción de sus compañeras a la hora de entrar a la cancha: “No he sentido rechazo ni exclusión. Todas me toman con total respeto porque el ambiente en el que estoy es muy lindo. La cuestión es ir aprendiendo y compartir esta pasión tan linda que es jugar al fútbol”.

Sin embargo, también hubo momentos difíciles e ideas de dejar de intentar: “He tenido momentos en los que pensé dejar todo. Cansancio, estrés y sentimientos encontrados. Además, la pandemia influyó negativamente en lo emocional por estar encerrada dentro de casa, no poder salir a hacer lo que realmente me gustaba o tener las rutinas que tenía. Siempre estuve contenida por mi representante, Lorena Berdula, que aparte de ser una representante no hegemónica para mí, es la primera directora técnica recibida en ATFA en Argentina y la verdad que es una persona que en su momento tuvo la repercusión que yo tengo ahora y tiene mucha experiencia.  Me acompañó mucho y me ha hecho ver otras perspectivas para que no decaiga y entender que tenía que esperar el momento. Debí hacerme fuerte hasta que llegara el día de debutar y dejar la puerta abierta para las chicas que vienen”.

 

De cara al futuro, nada es una limitación para Mara: “Hoy por hoy estoy disfrutando de esto que estoy viviendo. Recién tengo dos partidos disputados con Villa San Carlos así que la idea es poder dar lo mejor de mi acá, seguir aprendiendo y poder tener la posibilidad de estar en otros equipos. Y algún día, por qué no, poder viajar a jugar al exterior que es un sueño, un objetivo y es algo que hay que ir hablándolo en el transcurso de los años porque no va a ser fácil pero tampoco va a ser imposible”.

 Mara Gomez, REUTERS

Para cerrar, la futbolista deja un mensaje para muchas chicas que no se animan a empezar a jugar o sienten que tendrán obstáculos en el camino: “A quienes tengan un sueño y crean que están limitados, que no van a llegar, que se sienten excluidos, decirles que no desistan, que los caminos no son fáciles pero tampoco son imposibles. Todo lo que es nuevo cuesta y es necesario poder poner el cuerpo y la voz para que sea el principio de algo. Estamos en un etapa en la que, a nivel país, tenemos Ley de Identidad de Género, seguimos conquistando derechos y espacios para que nos permita, el día de mañana, tener diferentes entornos desbinarizados, de que no dependa de la genitalidad o el género de una persona para pertenecer a un cierto ámbito como es el deporte. Nada es fácil pero tampoco es imposible. Yo creí en la adolescencia que nunca iba a poder llegar a ser alguien, a recibirme, a poder cumplir objetivos y hoy la vida me demuestra con resultados que, eso a lo que tanto le tuve miedo, se revierte de manera positiva: soy jugadora de fútbol, estoy por recibirme de enfermera, tengo a mi familia y salud, cosas muy importantes que también la vida te lo va enseñando”.