Rush Limbaugh y Donald Trump, Foto AFPRush Limbaugh, el locutor que popularizó el término "feminazi". Foto AFP.

El locutor estadounidense Rush Limbaugh falleció este miércoles, a los 70 años. Se lo recordará como referente del conservadurismo y haber popularizado el término "feminazi". También por su admiración incondicional hacia el expresidente Donald Trump, con quien tuvo una fuerte amistad.

 

Fue su esposa, Kathryn Limbaugh quien dio la noticia de que el presentador, una de las figuras más influyentes entre los republicanos, murió por un cáncer de pulmón.

 

La enfermedad había sido diagnosticada en febrero de 2020 en una etapa avanzada, tras haber fumado durante décadas y ser un férreo defensor del consumo de tabaco.

 

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SU CARRERA

Limbaugh estuvo al frente del programa de radio “The Rush Limbaugh Show" durante 32 años. Fue comentarista de televisión y periodista deportivo.

 

Desde finales de la década de 1980, el locutor fue una voz que inspiró a una generación de políticos y periodistas conservadores. A principios de los 90, empezó a utilizar el término "feminazi", con el que tachaba lo que denominó "un tipo específico de feminista" y a las "más detestables".

 

En su libro "The Way Things Ought to Be" ("Cómo deberían ser las cosas", 1992), Limbaugh escribió: "Tom Hazlett, un buen amigo que es un estimado y muy respetado profesor de Economía en la Universidad de California en Davis, acuñó el término para describir a cualquier mujer que sea intolerante con cualquier punto de vista que desafíe al feminismo militante".

 

Y agregó polémico que "a menudo lo uso para describir a las mujeres que están obsesionadas con perpetuar un holocausto moderno: el aborto. Hay 1,5 millones de abortos al año y algunas feministas casi parecen celebrar esa cifra. No son muchas, pero merecen ser llamadas 'feminazis".

 

En 2012 Limbaugh llamó "prostituta" a una estudiante de la Universidad de Georgetown, Sandra Fulke, por sus declaraciones sobre la distribución de anticonceptivos, en una controversia que involucró al entonces presidente, Barack Obama.

 

Fulke llevó el caso ante un comité del Congreso después de que Obama impulsara una nueva ley de sanidad, que en su primera versión obligaba a las instituciones católicas a ofrecer métodos anticonceptivos a sus empleadas. Y defendió que las empresas que ofrecían seguro médico a sus trabajadores, incluida la Iglesia Católica, debían incluir la cobertura de los anticonceptivos.

 

"Si vamos a tener que pagarlo, entonces queremos algo a cambio, señorita Fluke", le espetó Limbaugh en su programa de radio: "Y eso podrían ser sus videos sexuales para que podamos ver lo que estamos consiguiendo con nuestro dinero".

 

Escándalo mediante, Obama tuvo que llamar a la estudiante para brindarle su apoyo. Tuvo que modificar el borrador de la ley para que las instituciones católicas pudieran alegar "objeciones religiosas" para no asumir esa cobertura.