Enrique Blaksley - EzeizaEnrique Blaksley

 

El empresario Enrique Blaksley Señorans y otras 16 personas, entre ellas algunos familiares suyos, comenzaron a ser juzgados este jueves, acusados de haber cometido la mayor estafa de la historia del país a través de la empresa Hope Funds SA, que tiene a más de 300 ahorristas damnificados, de quienes se apoderaron de unos 184 millones de pesos.

 

El presidente de Hope Funds se había convertido en el jugador más mediático del mercado financiero local a comienzos de esta década y había sido el responsable de traer al país a figuras como Roger Federer, a Usain Bolt en su carrera contra el Metrobus porteño en 2013, había sido sponsor de La Dolfina de Adolfo Cambiaso, el equipo de polo más exitoso de la Argentina.

 

Hope Funds ofrecía contratos de mutuo, posibilidades de inversión en donde el inversor recibía un casi mágico 12% de interés, con un agresivo equipo de casi 500 vendedores que eran premiados con jugosos bonos y viajes por el mundo, estadías en el hotel Regency Hilton de Hawaii, cruceros por el mar Báltico, galas con vestuarios de época en palacios en San Petersburgo. El brillo era tal que hasta los propios vendedores de Blaksley invertían en sus contratos, según fuentes de la compañía. Hoy, estos inversores aseguran no haber visto un centavo de vuelta.

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En el fuero comercial, Blaksley acumuló más de 20 pedidos de quiebra e intentó frenarlos con una jugada que le valió una nueva causa por estafa procesal tras una denuncia del juez Sebastián Sánchez Cannavó.

 

En 2014 recibió una denuncia de la AFIP y de la PROCELAC, no por estafa sino por lavado de dinero, con informes de reportes de operaciones sospechosas de la UIF que engrosaban el expediente por 189 millones de pesos y 95 millones de dólares. La jueza Sandra Arroyo Salgado estuvo originalmente a cargo del expediente: se declaró incompetente y la Cámara Federal de San Martín lo remitió a Comodoro Py, donde Servini lo recibió días antes de la primera denuncia por estafa, presentada por los abogados Romero Victorica y Altinier.

 

Blaksley acumulaba en 2016 ya cuatro denuncias en la Justicia -una por presunto lavado y evasión y otras tres por defraudación o estafa- y más de un centenar de clientes le reclaman lo más elemental de una inversión: cobrar al menos el capital de lo que se destinó a los proyectos. En 2018 fue enviado a prisión.