Alberto Fernández, presidente de Argentina, asamblea legislativa, NAAlberto Fernández,en la apertura de las sesiones ordinarias. Foto: NA.

Por Sebastían Dumont

Todo es simulación transportado por simples discursos de circunstancia. En la semana de los mensajes ante el congreso, las legislaturas y los concejos deliberantes, aquello aparece como una constante. Mucho relieve y poca profundidad en alocuciones plasmadas en el comienzo del tiempo electoral que puso en marcha Alberto Fernández como si fuera candidato y no presidente.

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En el fondo, la apelación a seguir los lineamientos de Cristina Kirchner no se basan únicamente en apuntarle a la justicia, sino en mantener la lógica política argentina de los últimos años: la escena electoral la comparten la actual vicepresidente y el ex presidente Mauricio Macri. El resto, intenta introducirse para romper un esquema empírico que deja cómodo a ambos sectores. Es la encrucijada en la que se encuentra el “peronismo nómade” para captar desencantados y evitar ser funcional a alguno de los dos extremos. Algo que está por verse.

 

“El 2020 se fue con varias incógnitas políticas y algunas certezas. Entre estas últimas la confirmación que la creación del 'albertismo' no llegó nunca a gestarse. Anidó solo en la ilusión de quienes creían ver detrás de la figura del Jefe de Estado a alguien dispuesto a seguir los pasos de quien fuera su jefe político: Néstor Kirchner.

 

Es decir, revelarse ante quién le dio las llaves del poder. A la luz de los acontecimientos, aquello se trató sólo de una ilusión fomentada por dirigentes, que soñaban con mantenerse en la línea del medio, pero con el dispendio que da manejar cierto poder institucional”, párrafo extraído de la nota “quien se hace cargo de la tercera vía”, con la que inauguramos el año en curso (6 de enero) desde este espacio. No debiera sorprender lo sucedido con Alberto Fernández en el Congreso el lunes pasado. El jefe de Estado, en términos de estrategia política es el puente y no el destino de un proyecto. La pregunta ineludible es: ¿Qué sucede con el puente una vez que se cruza?



“En el justicialismo los jóvenes te hablan de Cuba y los viejos de Alemania. Cómo quieren que funcione algo donde nadie está en su lugar?”, arroja un experimentado cuadro del peronismo formado en los claustros de Hipólito Yrigoyen y Combate de los Pozos. A menos del Congreso. Descripción exacta de la confusión ideológica reinante.



Prueba irrefutable es la captación del Partido Justicialista a nivel nacional y ahora, en la provincia de Buenos Aires. Desde este mismo medio se adelantó que no había posibilidad alguna de consagrar el mismo día a Alberto Fernández y Máximo Kirchner en ambas presidencias. La fecha es el 21 de marzo para el actual jefe de Estado. Para el diputado Kirchner el primer paso es el 2 de mayo día en la que el Consejo Provincial llamó a elecciones en un encuentro virtual.

 

Horas más tarde, en su persistencia por plantarse ante lo que considera una avasallamiento, Fernando Gray se presentó en la justicia para impugnar esa convocatoria. El juzgado Federal con competencia electoral en la provincia de Buenos Aires está a cargo, recientemente, del juez Alejandro Ramos Padilla. Hace tiempo que son varios los que extrañan al fallecido Manuel Blanco.



Un detalle importante para no alterar aún más los ánimos territoriales es que, en el llamado a adelantar las elecciones para el PJ bonaerense, no se incluyeron las presidencias de los consejos municipales. Era seguir provocando una tensión, sobre todo porque muchos de ellos están en manos de los intendentes. Si la interna ya se vive a nivel provincial, para qué también hacerlo en cada territorio donde las distintas alas del Frente de Todos mantienen convivencias, por ahora, elementales.


¿Cómo romper la dicotomía de la polarización? Las encuestas, sobre todo en el gran Buenos Aires marcan que la imagen del gobierno ha caído pero no lo suficiente como para poner en riesgo un éxito electoral si la competencia fuera ahora. Mucho más si mantiene la unidad y favorece la creación de alternativas opositoras que puedan atomizar el escenario.

 

Para ello, sin dudas, la eliminación de las PASO jugaría un rol central. Es el dilema que se le presenta a los peronistas “nómades”. Son aquellos que no están ni en un lado ni en el otro y buscan su destino. Quieren ser la representación de una tercera vía y no la pata de otros. La aspiración de base es clavar un mojón hacia el 2023 y no a quedarse con el triunfo en esta elección intermedia. Claro que si llega, bienvenido.



Un paso clave se dará la próxima semana. El jueves 11 de marzo - fecha simbólica para confrontar con La Cámpora - se presentará un espacio que convoca, en principio, a peronistas. Muchos de ellos que han estado más cerca de Cambiemos que del Frente de Todos. Parte de su propio dilema. Prometen presencias importantes. Uno de los animadores será Miguel Pichetto. También estará el anfitrión, Joaquin De La Torre. Intendentes y ex jefes comunales con peso territorial propio. En las últimas semanas se aceleraron los diálogos. Ellos incluyen a Emilio Monzó y Florencio Randazzo. Sí. El ex ministro de Transporte muestra voluntad de participar en la contienda electoral. Desde algún lado. Lo mismo Graciela Camaño y Juan Manuel Urtubey. La controversia se definirá si logran consolidar una identidad tal que los aleje de los fantasmas de funcionalidad.



No sólo en marzo será la fecha para que Alberto Fernández asuma el PJ nacional, sino que se dirime la interna del radicalismo bonaerense. Si gana Gustavo Posse - tiene incluso el apoyo instrumental de aparatos en manos del peronismo del conurbano - podrían surgir nuevas alternativas electorales. Distinto sería si triunfa Maximiliano Abad, el diputado marplatense que cuenta con el apoyo del radicalismo institucional.



La provincia de Buenos Aires también la camina Patricia Bullrich. Uno de sus armadores es Juan Curutchet, ex presidente del Banco Provincia, quien entabla conversaciones con la idea de acercar otros sectores. Días atrás cerró un acuerdo con la agrupación vecinal Compromiso de San Fernando que preside la Dra. Laura Savid. En sus cercanías aseguran que se trata del principio de una estrategia para “ampliar la base de sustentación” opositora.



Pero el factor de mayor tensión entre unos y otros en la política bonaerense sigue siendo uno: resolver la posibilidad de la reelección de intendentes y legisladores. Si no sale este año, ya será tarde. Fuentes bien informadas aseguran que nunca hubo un intento para buscar en la figura del Defensor del Pueblo, Guido Lorenzino la posibilidad de encontrar un letrado para que haga una presentación de interpretación de la norma. Es cierto que el ex diputado sciolista busca su continuidad en el cargo. Pero el tema reelección de intendentes nunca habría estado sobre la mesa. La sola aparición de la teoría sugiere dos lecturas. La primera es que la posibilidad de clausuró. Y la segunda, que el cargo de defensor del pueblo promete ser un nuevo capítulo más de la interna bonaerense. Hoy, allí en dicho organismo, mandan Gabriel Katopodis y Martín Insaurralde. Señales.