Desaparecidos en MéxicoMadre que perdió a su hijo en México

El drama de las desapariciones en México es un problema sin solución y afecta a miles de familias en el país azteca.

 

En este caso, hablamos de la situación de Jesús Ramón Martínez Delgado, quien fue visto con vida por última vez el 2 de diciembre de 2018: esa noche estaba en su negocio en Hermosillo, cuando dos policías que llegaron en una patrulla lo subieron en una camioneta que los seguía.

 

Su madre, Cecilia Delgado, comenzó entonces una búsqueda sin descanso. Primero por hospitales, cárceles, municipios cercanos. Después, en fosas clandestinas, donde lo encontró tras dos años de buscarlo sin descanso.

 

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Su historia es un relato del horror que viven miles y miles de familias en México, donde suman ya más de 83.550 desaparecidos.

 

La noche de su desaparición, Jesús Ramón estaba con un amigo en su negocio, un comercio de venta de cervezas, cuando llegaron una patrulla estatal y otra camioneta, una Chevrolet Silverado blanca con doble cabina.

 Desaparecidos en México

Además del video de la cámara CCTV hay testigos de que dos policías lo subieron a la camioneta blanca y se lo llevaron. Nadie volvió a verlo vivo.

 

El joven tenía 34 años cuando desapareció y era padre de tres niños. “Me robaron todo. Me dejaron muerta en vida”, expresa su madre.

 

“Esos dos años fueron el infierno. Siempre pensando: ‘¿Dónde estará, estará comiendo, lo matarían, qué le harían?’. Es un dolor inimaginable que me carcome por dentro. Nunca jamás en la vida pensé que existiera tanto dolor”, comentó.

 

“Me uní a un par de colectivos que excavan fosas clandestinas. Y luego, fundé el mío, Buscadoras por la Paz Sonora”; cuenta la madre del joven.

 

“Vamos allí armadas. Nuestras armas son el pico, la pala y una varilla. Vamos a donde sea, al campo, al monte, incluso a casas. Aquí el clima es extremo, el calor a veces supera los 50 grados centígrados, vemos cómo el vapor sale de la tierra. Otras veces, un frío que congela. Pero nada nos detiene. Es más grande el amor que tenemos por nuestros hijos, que la dureza del clima, el hambre o el miedo”, narró.

 

“Sacamos a esos tesoros de la oscuridad, de esos hoyos donde después de matarlos los entierran de una manera tan vil, tan cruel que no me explico cómo pueda existir gente así, sin corazón, que pueda hacer tanto daño”, dijo con dolor.

 

“Recuerdo cómo encontramos a un muchacho, creo que era un jovencito porque sus pies eran muy chiquitos. Estaba encadenado. Encadenadas sus piernas y con candado. Sus manos, amarradas con un alambre. Enterrado a más de metro y medio de profundidad. A otros los encontramos calcinados a tal punto que será imposible identificarlos. Me duele en el alma. Pienso en sus madres, que nunca podrán encontrarlos”, aseguró.

 

“Las desapariciones forzadas están a la orden del día. Los que se indignan por ver un video, mejor que se indignen con las personas que matan a otras y con las autoridades que no hacen su trabajo. Sabemos que a la mayoría de los desaparecidos los vamos a encontrar muertos, es muy raro el que regresa vivo. Y a estas alturas encontrar sus cadáveres es un privilegio”, cerró.