Príncipe Felipe de Edimburgo, realeza británica, Corona británica, ReutersFelipe de Edimburgo piensa en su despedida. Foto: Reuters.

La Corona británica vive horas de anisedad y angustia por la larga internación hospitalaria del príncipe Felipe de Edimburgo, el marido de la reina Isabel II de Inglaterra. Felipe lleva varias semanas internado en Londres y tiene 99 años de edad, lo cual hace más preocupante su situación.

 

Hace varios días, el príncipe Carlos, su hijo, fue el único integrante de la familia real británica en visitarlo en Londres, aunque todo indica que no solo fue por respeto y amor a su padre, sino que en el encuentro se tocaron temas sensibles a la realeza, como por ejemplo temas de protocolo y sucesión. Sin embargo, también surgió otro tema: el funeral de Felipe.

 

Así de grave y extremo parece ser el estado de salud del príncipe internado. Dejando de lado la "flema" británica, y sin medias tintas, Felipe de Edimburgo ya expresó sus preferencias para lo que será su despedida final. La monarquía británica siempre tuvo preparados -y con la suficiente antelación- los funerales reales, para los que hay un protocolo claro y estricto, para que no los "agarre por sorpresa" y estar prevenidos ante cualquier fallecimiento esperado, o no, de un miembro de la Familia Real británica.

 

En el caso del príncipe Felipe de Edimburgo, se ha establecido desde hace tiempo que habrá un funeral de Estado. Eso es lo que le corresponde, dado su alto rango en la casa real. Pero las versiones que más circulan por los pasillos del Palacio de Buckingham, insisten en afirmar que el marido de la reina, no quiere saber nada de eso y no quiere grandes celebraciones públicas tras su muerte.

 

De acuerdo a lo establecido en el estricto protocolo, cuando muera se celebrará un acto público en la Abadía de Westminster, donde los súbditos de la Corona podrían despedirse ante el féretro del príncipe Felipe. Pero Felipe, ha manifestado que "no se sentiría cómodo" con la idea de un funeral tan multitudinario y tan público. El hombre prefiere ser despedido sólo por unos pocos. El marido de la reina Isabel II desea un funeral íntimo y privado, en el que estén sus familiares, amigos y algunos jefes de Estado de la Commonwealth.

 

Su voluntad no desentona con su trayecto a lo largo de los años. De hecho, Felipe de Edimburgo mostró en su juventud cierto malestar por estar siempre a la sombra de la figura de la reina, y una inocultable incomodidad por tener que renunciar a su propio protagonismo.

 

Ahora, cerca de cumplir los 100 años de edad, parece coherente que el príncipe pretenda una despedida acorde a la imagen que siempre ha mostrado. Como fuera, lo que más preocupa a la casa real británica por estas horas es que -lejos de pensar en una recuperación- Felipe habla de su muerte.

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