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*Por Ezequiel Kesel

Desde el Foro Económico Mundial han pactado cual será la nueva modalidad de trabajo a la que todos nosotros, los simples mortales sin suficiente dinero, deberemos aceptar con una sonrisa.


Esta nueva propuesta no es solamente el ganar dinero vendiendo justicia social, sino que significa el fin de cualquier derecho del trabajador, eliminando cosas como vacaciones pagas, aguinaldos, jubilaciones y hasta los contratos. Todo bajo el nombre de la autosuficiencia laboral.

 

A varios nos ha sorprendido la masificación de las aplicaciones de delivery que funcionan las 24hs en nuestro país y la cantidad de gente que las ve como opción laboral por gusto o por la falta de trabajo formal que enfrentamos.

 

Estas “app” han facilitado la entrega de víveres durante la cuarentena del año pasado, haciendo que su aceptación se hiciera aun mayor, con repartidores comprándote cosas con su propio dinero a la espera que luego se lo devuelvas al llegar a tu casa.

 

“Se tu propio jefe” es el eslogan que han masificado para sumar gente a esta modalidad, que no es solo para el delivery, sino también en servicios de transporte y empresas de venta de productos. Estas últimas, como ejemplo de varias otras, donde uno no es empleado, sino un vendedor independiente que al mismo tiempo es el que compra los productos y utiliza su propia casa como depósito.

 

Este sistema ha generado tanto dinero, sin repercusiones, a sus creadores que internacionalmente se lo ve apto para ser aplicado en cada rubro.

 

Este nuevo capitalismo gira en torno a la “Gig Economy” también llamada “Economía Colaborativa o Economía de Concierto”. Ejemplos son las empresas que mencionamos anteriormente donde la gente cobra de forma independiente sin tener que trabajar para un empleador.

 

Según la periodista estadounidense Sara Kessler en su libro “Gigged: The End of the Job and the Future of Work” (2018), este sistema se inició en Silicon Valley, California, cuando los empresarios notaron que podían dirigir todo el trabajo desde el teléfono y permitía asignar encargos de forma casi automática al mejor dispuesto.

 

Este sistema es promocionado con una falsa idea de libertad donde vos te haces tus propios horarios, trabajas cuando quieras y como quieras.

 

Kessler dice que todo esto es una estafa perfectamente coordinada, ya que no estar disponible cuando la empresa lo necesita es penalizado después con menos encargos. La periodista menciona que este tipo de trabajo se va a expandir a cada área, donde ni siquiera reconoce la relación de empleador y si sos víctima de un hurto, nadie se hace cargo.

 

Condimentando lo dicho por Sara Kessler, el trabajo freelance ofrece flexibilidad y autonomía, pero carece de uno de los valores más importantes del empleo tradicional: los beneficios sociales. Los llamados “trabajadores independientes” no cuentan con un empleador que pague un porcentaje de su jubilación, obra social o impuestos varios. Por eso, uno mismo debe asumir todos los gastos. Esto, además, acaba con la posibilidad de tener vacaciones pagas o licencias por enfermedad.

 

No deberíamos menospreciar la Gig Economy porque no son como las empresas te lo venden, con muchos colores y sonrisas. En esta nueva versión de la economía, el trabajador es independiente porque realmente no tiene alternativa. Da fin al modelo de empleador-empleado que quedó instaurado desde la era industrial y concreta el fin de los derechos de los trabajadores que tanto se luchó para poder conseguir.

 

El organizador sindical canadiense Alex Kurth declaró en una entrevista a la cadena CBC, que la Gig Economy es una gran estafa. Dice que está fundada en una clasificación errónea de los trabajadores en un intento de achicar las responsabilidades básicas legales y los derechos básicos laborales.

 

Kurth también afirma que las corporaciones multibillonarias han declarado en las cortes y tribunales alrededor del mundo que los empleados no trabajan realmente para la compañía sino que son trabajadores independientes, por lo que no merecen sindicato, sueldo digno, días pagos por enfermedad, disciplina, indemnización, seguro sanitario y otros beneficios típicos.

 

El Foro de Davos responde a las inquietudes de la gente ante esta nueva modalidad pidiendo que se reeduquen, consigan nuevas habilidades y se adapten, ya que el mundo cambió y la gente tiene que cambiar a la fuerza… total, ellos ya tienen dinero para vivir varias vidas.

 

Esta Gig Economy termina siendo nada más que un encubrimiento del corporativismo irresponsable. Al no querer darle facilidades a los empleados o expandir sus posibilidades dentro de la empresa o el mercado laboral, es preferible darles una falsa sensación de seguridad. Todo ayudado por la incompetencia y apatía gubernamental con la idea de facilitar que la gente el poder emprender, abrir nuevas empresas y que otras empresas deseen invertir en el país. Por lo que realmente vemos que esta economía será aceptada no por placer, sino porque no queda otra.

 


*Investigador, analista internacional.

Conductor del programa “Amos del Mundo” en la plataforma YouTube.

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