Pilar Riesco y su mamá AdrianaPilar Riesco y su mamá Adriana

La madre de Pilar Riesco, por cuya muerte ocurrida hace un año en Pompeya buscan a su entonces novio, quien permanece prófugo, aseguró que cuando se enteró de la muerte de su hija entró en una depresión que le impedía levantarse de la cama y que permaneció "varios meses muerta", y le reclamó a la Justicia que "haga todo lo posible" para encontrar al imputado.

 

"Cuando me enteré lo que había pasado, estaba tan mal que no me podía levantar de la cama. Estuve meses muerta", dijo esta mañana Adriana, la madre de Pilar, en declaraciones al canal Telefé, donde reclamó que se acelere la detención del sospechoso Patricio Leonel Reynoso.

 

"Yo hice todo lo posible para alejarla de él y para sacarla de ese mundo espantoso en él que la metía", en referencia al consumo de drogas al que Pilar se había recuperado, explicó.

 

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"Estábamos felices de que Pilar hubiera logrado salir del mundo de la droga y ella había cambiado su vida", agregó la madre de la joven.

 

Luego, criticó a la Justicia por la demora en ordenar la detención del sospechoso Reynoso y reclamó que se realicen los allanamientos para encontrarlo.

 

"Espero que la justicia se ponga los pantalones largos y lo vayan a buscar (a Reynoso) donde lo tienen que buscar, porque cuando quieren encontrar a alguien, lo encuentran", dijo.

 

La mujer cuestionó que la jueza a cargo de la investigación Graciela Angulo de Quinn haya ordenado un allanamiento para detener a Reynoso en el departamento donde ocurrió el femicidio, donde -según aseguró- el acusado ya no viviría desde hacía varios meses.

 

"Yo estoy tratando de encontrarlo a él, porque lo que hizo ayer la jueza no se entiende, ya que firmó una orden de allanamiento que está mal, porque hace meses que no vive en el lugar donde dicen que allanen", afirmó.

 

Por ese motivo, relató que durante la jornada de ayer le informaron que Reynoso podía estar en una heladería que pertenece a sus padres, en la avenida Corrientes 2.515, por lo que se dirigió al lugar con la orden de detención.

 

"Había un policía y le fui a decir que entrara a ver si estaba y el policía me dijo que no podía hacerlo, que tenía que comunicarse con la fiscalía. Demoraron tanto que cuando entraron ya no estaba", explicó.

 

Finalmente, aseguró que su vida cambió desde la muerte de su hija, de quien dijo que era "muy buena amiga, incondicional, que brillaba con luz propia, era un sol".

 

"Mi vida hoy es otra, nada cubre la ausencia de Pilar. La vida sin Pilar es muy difícil", sostuvo.