Condena a la banda que copó una comisaría para liberar a un presoCondena a banda que quiso liberar a un preso

El Tribunal Oral en lo Criminal (TOC) 4 de La Matanza condenó con penas de hasta 50 años de prisión a la banda que quiso rescatar a sangre y fuego a un preso de una comisaría de San Justo el 30 de abril de 2018, y dejó parapléjica a Rocío Villarreal, una de las oficiales que estaban de guardia.

 

Cuatro de los acusados, Leandro David Aranda, 25, y que es el preso que iba a ser rescatado; su esposa Zahira Bustamante, de 22; Tomas Axel Sosa, también de 22; y Sebastián Ariel Rodríguez, de 42, recibieron la pena de 50 años de cárcel.

 

Gonzalo Fabián D Angelol, de 25, fue condenado a ocho años, y la abogada Leticia Analía Tortosa, de 41, recibió la pena de tres años.

 

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En tanto, los otros dos acusados, Daniel Alberto Rodríguez y Bruno Damián Postigo Marullo, resultaron absueltos.

 

El fiscal de Ariel Speranza Rossi en su alegato había solicitado 50 años de prisión para siete de los acusados por las tentativas de homicidio de los policías.

 

Todos los acusados llegaron al juicio imputados por los delitos de "homicidio agravado por el concurso premeditado de dos o más personas criminis causae, contra un miembro de las fuerzas públicas y por haber sido cometido mediante el empleo de arma fuego -reiterado en cuatro oportunidades- en grado de tentativa y portación ilegal de arma de guerra, los cuales concursan realmente entre sí, todo lo cual concursa idealmente con el delito de evasión agravada en grado de tentativa".

 

"Es el máximo que nos permite la legislación vigente. Nosotros nos basamos en la cantidad de hechos, en la cantidad de víctimas y en la extensión del daño causado", comentó el juez Gerardo Gayol, presidente del TOC 4, tras darse a conocer las condenas.

 

En diálogo con la prensa, el magistrado dijo además que les hubiese gustado que la pena sea mayor, pero que no pudieron por los límites que impone el código actual.

 

Al ser consultado sobre los hechos ocurridos en la comisaría de San Justo, Gayol consideró como más grave las lesiones que sufrió la efectivo Rocío Villareal.

 

"Ella es quien detiene y se interpone para que los delincuentes no entren. Su actitud es heroica y no sólo evitó la fuga sino que logró que no murieran otros policías que estaban allí pero estaban distraídos", destacó.

 

El magistrado resaltó que si la mujer policía no intercedía el "único desenlace posible era que murieran todos los agentes".

 

El año pasado, en una nota periodística, la joven policía recordó el terrible momento vivido y las secuelas que le dejó: "Había muchos detenidos en la comisaría y teníamos que tener cuidado pero nunca me imaginé que iban a entrar con esta intención de matar a todo el mundo, porque fueron a eso realmente. Yo creo que si no me paraba los cuatro compañeros que estábamos adentro íbamos a estar hoy en día muertos".

 

"Cuando me paro veo en la puerta dos caras que me estaban apuntando. No puede ser pensé. Después me dijeron algo pero no sé, tirate al piso o quédate quieta, algo así. No tuve otra cosa que sacar el arma y disparar. Ahí empezó la balacera", relató.

 

"De repente caí al piso pero jamás me imaginé que había perdido las piernas. Dije 'bueno, me dispararon' porque sentí un calor en el cuerpo, pero cuando llegué al hospital me dijeron que una bala afectó mi columna. Siempre estuve consciente", señaló Rocío, mamá de una nena de cinco años.

 

"Cuesta -agregó- pero tengo a mi hija de 5 años que me dice 'dale mami' y ella me motiva todos los días, entiende todo y dice que unos chicos malos me hicieron daño".

 

Y completó: "Al principio, cuando quedé internada, no quería que me atendieran hombres. Quedé muy shockeada. Mi familia no quiso que viera los videos del hecho y los audios de los delincuentes que se hicieron públicos".

 

"Todos los días estoy luchando para volver a caminar. Me imaginé muerta pero nunca en esta situación. Me arruinaron la vida", señaló la joven oficial.