Sergio Mendes y la construcción del éxito constanteSergio Mendes y la construcción del éxito constante.

A los ochenta años, Sergio Mendes mira hacia atrás y puede observar todo lo que ha cosechado en sus seis décadas de carrera como músico y compositor. Desde sus inicios Niterói, la ciudad de Río de Janeiro en la que nació y creció, pasando por sus eternas giras con Brasil '66 y su activo presente, el artista brasileño siempre estuvo decidido a llevar la música de su tierra a todo el mundo y a seguir enriqueciéndola con nuevas influencias.

 

Y aunque para muchos es el máximo exponente de la reinvención en la industria, por mantenerse vigente durante tanto tiempo, él resume sus vivencias en una palabra: serendipia, un término que la Real Academia Española define como: "Hallazgo valioso que se produce de manera accidental o casual". Sin embargo, "Sergio Mendes: In the Key of Joy", el documental sobre su vida  demuestra que nada de lo que alcanzó fue gracias a las casualidades de la vida, sino más bien por la pasión que lo lleva a estar siempre un paso adelante que los demás.

 

Creció en una familia muy diversa. Su padre era médico y descendiente de esclavos africanos que habían sido llevados a Brasil, mientras que los ancestros de su madre eran colonizadores portuguesas. Y esa mezcla de culturas que mamó desde pequeño marcó el camino que hasta el día de hoy recorre con sus creaciones. La música llegó a su vida a raíz de un problema de salud.

 

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Durante tres largos años padeció osteomielitis, una enfermedad en los huesos por la que pasó largos años con la mayor parte del cuerpo enyesado y debió someterse a múltiples tratamientos y operaciones. Y como su estado no le permitía hacer deporte ni jugar en la calle como los demás chicos de su edad, su mamá decidió regalarle un piano para que se entretuviera y encontrara un poco de paz.

Empezó a estudiar música clásica y quedó fascinado con las composiciones de Chopin y Beethoven, pero con el paso del tiempo armó un grupo de amigos con los que comenzó a interiorizarse en el jazz, gracias a que uno de ellos tenía acceso a los LP de Dave Brubeck, y disfrutaban aprender nuevas cosas sobre cine, pintura y literatura. Todos estos conocimientos que fue adquiriendo Mendes confluyeron en "Noanoa", su primera canción.

 

A los 18 años comenzó a tocar el piano en fiestas privadas y clubes de su ciudad. Todo cambió cuando conoció al compositor Antonio Carlos Jobim, uno de los creadores de la bossa nova, el movimiento que lo llevó a convertirse en uno de los máximos exponentes de la música brasileña. En 1961 formó el sexteto Bossa Rio, con el que recorrió Estados Unidos y parte de Europa y en 1964 decidió instalarse definitivamente en Nueva York.

 

El éxito rotundo le llegó de la mano de Brasil '66, una banda con la que logró un sonido diferente, fusionando la música brasileña con otros estilos, principalmente jazz. Y "Mais que nada", la primera canción en portugués que recorrió el mundo, se convirtió en una muestra de todo lo que Mendes podía lograr. "Fue la primera vez que una canción en portugués se convertía en un éxito mundial y la gente no entendía lo que decía, pero no importaba porque era un sonido grandioso", reconoce el artista.

Desde ese momento, su carrera no paró de crecer. Pasaba la mayor parte de su vida de gira o en el estudio, ya que tomó el ritmo de grabar dos álbumes por año, pero su estilo había quedado encasillado solo en música brasileña. Sin embargo, en 1984 volvió a ocupar el primer lugar en los rankings musicales de Estados Unidos con "Never gonna let you go", un tema pop que grabó en inglés y que amplió su público. Y ese mismo año lanzó "Olympia", la canción de los Juego Olímpicos de Los Ángeles 1984.

Luego de más de treinta años sin descanso, en la década del noventa decidió darse un respiro. Y lo que parecía que iba a ser un retiro, terminó convirtiéndose en el impulso que necesitaba para conseguir un sonido aún más innovador. Junto a Carlinhos Brown lanzó "Magalenha", un tema alegre en el que la percusión era protagonista, y su música volvió a trascender las fronteras de Brasil.

En 2006 lanzó "Timeless", un disco producido por el estadounidense Will.I.Am, del grupo Black Eyed Peas, y reversionó sus temas clásicos, en colaboración con grandes artistas como Stevie Wonder, John Legend, Justin Timberlake y Marcelo D2. Y en 2011 estuvo a cargo de la banda sonora de "Rio", una película de Disney que estuvo nominada al Oscar a la "Mejor canción original".

En tantos años de actividad, Mendes grabó más de cuarenta discos de estudio, batió récords de venta y recibió reconocimientos de todo tipo. Y aún cuando podría dedicarse a descansar y disfrutar de todo lo que ha logrado, decide seguir trabajando en la música junto nuevos artistas, como el dúo colombiano Cali y El Dandee, y da cátedra de que el éxito no solo se da por una cuestión de suerte, sino que se construye a lo largo de los años. Y así es como se convirtió en una leyenda viviente del sonido brasileño.