Carta por la EducaciónMensaje por la educación.

En estos duros tiempos de pandemia por coronavirus, la sociedad argentina se ha embarcado en muchos debates y también no pocas divisiones. En pleno auge de la segunda ola de covid-19 que azota al país, la gente dividió las aguas en pos de encontrar el mejor modo de frenar al virus letal, y en ese contexto el tema de la Educación y la suspensión de las clases presenciales en la Ciudad de Buenos Aires, es una cuestión que moviliza. Y mucho.

 

Nadie permanece ajeno a estas sensibles cuestiones, en días de ausencia, de faltas, de cambios de hábitos de manera obligada y por meras razones de cuidado de la salud y protección. Pero las circunstancias no son fáciles de llevar y los alumnos de los diferentes colegios -sobre todo de CABA- muchas veces expresan sus más profundos sentimientos respecto de la complicada coyuntura.

 

Así, es que se ha hecho viral una carta que conmueve hasta la médula. Más allá de las posturas que cada quien pueda llegar a tener sobre la suspensión de clases presenciales, el mensaje de una alumna del Colegio Lenguas Vivas Spangenberg, publicado en redes sociales, es digno de leer.

 


Se trata de Catherine Lutzky, una chica de 16 años de edad, que estudiante del colegio del barrio porteño de Palermo. Ella se decidió a escribir una carta y la dirigió a Padres Organizados, solicitándoles que por favor la difundan.

 

El texto completo del mensaje de Catherine no debe ser pasado por alto.

 

Dice la carta completa:

"Siento que vivo este pesado momento una y otra vez. Cacerolas. Insultos. Festejos. Felicidad. Tristeza. Alivio. Encierro. Información. Ignorancia. Se trata, una vez más, de una grieta desmesurada, en un país que pide a gritos un plan concreto y transparente. El miércoles 14 de abril de 2021, alrededor de las 9 de la noche, el gobierno nacional anunció, una vez más, el cierre de las escuelas. La clausura de la fuente más crucial del progreso, de la información y de la construcción. La base del iluminismo, del pensamiento individual, de la libertad de expresión.

 

Luego de un año sin aprender, se alcanza el triste extremo de desatender la formación de los menores nuevamente. Consideran que los niños y adolescentes no somos esenciales, que nos podemos manejar en la virtualidad sin salir perjudicados.

 

Durante la cuarentena y la semipresencialidad, en los colegios privados como Ecos, la educación virtual fue tomada muy en serio. Mis mejores amigas, que allí asisten, tenían clases por Zoom en su horario regular, trabajos y exámenes a diario. Los alumnos de los colegios públicos no fuimos tan afortunados: en lo personal, yo tenía dos zooms por semana. Dos. Sin un plan concreto, se abandonó a la comunidad educativa y se pretendió enseñar el extenso programa escolar anual completo de manera remota. Claramente, con dos videoconferencias por semana, no estuvimos ni cerca de cumplir ese objetivo. Esta desconexión de nuestros pares, y pérdida de conocimiento, en el plazo de un año es imperdonable. La extensa cuarentena fue terrible no solo académica, sino también psicológicamente. Las personas somos entes sociales, y es crucial que los niños y adolescentes entablemos relaciones y contemos con un ambiente de contención.

 

Ahora a los datos oficiales: según las últimas actualizaciones de la página de datos del Gobierno, sólo el 0.12% de los estudiantes matriculados se contagiaron de COVID. ¿De verdad les parece esto motivo para cerrar las instituciones luego de un año sin asistir? ¿Realmente consideran tan poco relevante a la educación como para descuidarla de esta manera? Es simplemente inaceptable.

 

Me preocupan mucho mi educación y mi aprendizaje, y me entristece que para cierta gente tengan tan poca importancia. Es angustiante sólo pensar en atravesar otro año distanciada de la escolaridad y de mis amigos. Nunca creí que me alegraría y desesperaría tanto por ir a la escuela pero, luego del año pasado, pude valorar su importancia y darme cuenta de lo necesaria que es su apertura total.

 

Escribo este comunicado para intentar concientizar acerca de cómo nos afecta esta situación a los estudiantes que militamos la apertura de las escuelas, ya que posiciones como esta tienen muy poca o nula cobertura mediática. Es muy importante que quienes queremos a los chicos en las aulas nos manifestemos y hagamos oír. Los alumnos somos el futuro del país, y la educación es la base de la igualdad de oportunidades. Ya lo decía Domingo Faustino Sarmiento: “Hombre, pueblo, Nación, Estado, todo: todo está en los humildes bancos de la escuela”.

 

Debemos hacer frente a este momento tan difícil que, ya sea a largo o a corto plazo, nos impactará a todos. Militemos las escuelas abiertas y el derecho a la educación y a la libertad".

 

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