Robo de los dientes de Manuel Belgrano, caricatura de Caras y CaretasRobo de los dientes de Manuel Belgrano, caricatura de Caras y Caretas.

Lo que pareciera haber sido una escena de una comedia negra italiano, existió y fue uno de los mayores escándalos de principio de siglo XX que involucró a dos ministros y a uno de los próceres de la Argentina: Manuel Belgrano. Bueno, mejor dicho, a sus dientes. La historia de cómo dos ministros nacionales terminaron robando, literalmente, una parte del creador de la bandera y devolviéndolo por la presión de artículos periodísticos.

 

La primera parte de la historia es conocida: Manuel Joaquín Corazón de Jesús Belgrano nació el 3 de junio de 1770 y murió en la pobreza absoluta el 20 de junio de 1820 a los 50 años, sin siquiera poderle pagar a su médico y teniendo que darle su reloj de oro por los servicios prestados. Fue enterrado en el atrio del Convento de Santo Domingo con una lápida de mármol de la cómoda de su casa familiar y en una ceremonia de la que solo participaron su familia y pocos allegados.

Exhumación de los restos de Manuel BelgranoExhumación de los restos de Manuel Belgrano. 

Los destratos al creador de nuestra insignia patria comenzaron antes de muerto. Ya muy enfermo había solicitado al Gobierno la liquidación de sueldos adeudados, dinero que nunca le llegó y que posiblemente hubiese mejorado su calidad de vida en su lecho de muerte o al menos podido pagar a su médico Joseph Redhead.

 

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Cuando falleció solo un diario, El Despertador Teofilantrópico Místico Político, que era propiedad del cura Francisco de Paula Castañeda publicó el obituario días después y como cuenta el historiador Adrían Pignatelli, debió pasar más de un año -el 29 de julio de 1821- para que se le realizara un funeral cívico que incluyó una misa y homenaje con discursos.

Exhumación de los restos de Manuel BelgranoFoto que toma el momento exacto en que Riccheri toma el diente. 

Los años y gobiernos pasaron hasta que en el segundo mandato de Julio Argentino Roca se decidió la construcción de un monumento donde se depositarían sus restos, la obra estuvo a cargo del italiano Ettore Ximenes y para ello era necesario desenterrar los huesos del prócer o lo que quedaba de él.

 

La exhumación se llevó a cabo el 4 de septiembre de 1902 con la presencia de los ministros del Interior, Joaquín V. González, y de Guerra, Pablo Riccheri; también dijeron presente su nieto, Carlos Vega Belgrano y bisnieto, Manuel Belgrano. Además, los doctores Marcial Quiroga quien se desempeñaba como inspector de Sanidad del Ejército, Julián Massot, jefe de Sanidad de la Armada y Carlos Malbrán, el presidente del Departamento Nacional de Higiene que luego redactarían el informe médico legal.

Exhumación de los restos de Manuel BelgranoPadre Becco sosteniendo la bandeja con los restos del prócer. 

Cuando se quitó la lápida no se pudo encontrar el ataúd y se pensó que pudo haber algún tipo de robo, pero lo que pasó es que al estar hecho de madera de pino con el paso del tiempo se desintegró. Se encontraron huesos y dientes que fueron colocados en una bandeja de plata sostenida por el padre Modesto Becco, quien fue retratado en una postal que inmortalizaría el momento que nadie imaginaría que horas después culminaría en un episodio bochornoso.

 

Lo que sucedió después fue un verdadero espectáculo dantesco: según el relato del cronista de Caras y Caretas los funcionarios no se quitaron el sombrero, cosa que para la época era una señal de respeto, y para mayor disgusto vio cómo los ministros González y Riccheri tomaron, cada uno, un diente del prócer. El episodio fue parodiado en el número 206 de la mencionada revista: "González y Riccheri se llevaron pequeños despojos del héroe", además se publicó una caricatura con el título "Los ministros odontólogos" donde se puede leer a Belgrano decir: "¡Hasta los dientes me llevan! ¿No tendrán bastante con los propios para comer del presupuesto?".

Joaquín V. González y Pablo RiccheriJoaquín V. González y Pablo Riccheri.

Lo insólito fueron las excusas con que los ministros intentaron disfrazar la inaceptable acción: González dijo que lo hizo para "mostrárselo a unos amigos". Riccheri por su parte para llevárselo a Bartolomé Mitre porque "él había escrito la biografía de Belgrano" y para ver si era conveniente engarzarlo en oro antes de devolverlo. Un disparate.

 

Caras y Caratetas no fue el único miembro que habló del papelón de los ministros, también lo hizo el diario La Prensa que publicó el siguiente párrafo: "Admírese el público: esos despojos sagrados se los repartieron buena, criollamente, el ministro del Interior y el ministro de Guerra. Ese despojo hecho por los dos funcionarios nacionales que nombramos debe ser reparado inmediatamente, porque esos restos forman parte de la herencia que debe vigilar severamente la gratitud nacional; no son del Gobierno sino del pueblo entero de la República y ningún funcionario, por más elevado o irresponsable que se crea, puede profanarla. Que devuelvan esos dientes al patriota que menos comió en su gloriosa vida con los dineros de la Nación".

 

Ante semejante denuncia pública de dos de los medios más prestigiosos argentinos, a los "amigos de lo ajeno" no les quedó otra que devolver el souvenir que se llevaron. Tras recuperar parte de la dentadura del prócer, el padre Becco agradeció a la prensa y criticó a los políticos "que nos avergüenzan".

Inauguración del mausoleo de Manuel BelgranoInauguración del mausoleo en 1903, ubicado en el convento Santo Domingo. 

Finalmente, el mausoleo fue inaugurado el 20 de junio de 1903 con la presencia del presidente Roca, los Cuerpos de infantería, caballería, efectivos de la escuela naval y militar. El creador de la bandera tenía su merecido homenaje tras llevar 83 años muerto y haber sufrido la profanación de su tumba a manos de los personajes menos pensados.

 

Pareciera ser que eso de tener políticos nacionales con comportamientos que avergüenzan es de larga data, políticos que en este caso siquiera fueron capaces de respetar a un muerto y mucho más a uno que fue pilar en la construcción de nuestro país. Quizá es momento que de una vez por todas nos replanteemos qué tipo de viveza criolla queremos seguir pregonando.

 

Por Yasmin Ali

*Tw: @Yas_Friends