Omar Perotti y Agustín Rossi, Santa Fe, NAOmar Perotti y Agustín Rossi. Foto: NA.

El Frente de Todos logró en la gran mayoría de las provincias con cierres de listas relativamente prolijos, pero la presentación de precandidatos oficialistas en Santa Fe fue la excepción más llamativa, ya que dio lugar a todo tipo de operaciones para evitar la interna. Ninguna de esas iniciativas prosperó y el duelo entre el gobernador Omar Perotti -quien se anotó como postulante a senador suplente- y el ministro de Defensa, Agustín Rossi, se puso picante y será para alquilar balcones.

 

La previa a la contienda electoral ya debutó con pirotecnia verbal de parte del "Chivo", quien acusó a Perotti de "hegemónico" por no haber intentado lograr una lista unificada. Rossi también lo criticó por haber golpeado la puerta de la Casa Rosada para pedir que el Gobierno nacional bajara su lista, luego de haber rechazado -según dijo- tres propuestas de unidad que le había formulado previamente.

 

El ministro también acusa al gobernador de querer "provincializar" la campaña desentendiéndose de los debates nacionales y del Frente de Todos como marca nacional. De hecho, un par de meses atrás Perotti mandó a empapelar la provincia con carteles de su corriente interna "Hacemos Santa Fe", similar a la narrativa de "Hacemos por Córdoba", el proyecto de Juan Schiaretti.

 

Para Rossi, esta jugada del gobernador apuntaba a disociar el destino del peronismo santafesino del Frente de Todos, la coalición electoral que lo llevó al triunfo en 2019. El sector del ministro de Defensa mira con desconfianza los últimos movimientos de Perotti, entre los que mencionan sus gestiones para frenar la estatización de la empresa Vicentín, debido a que el norte agropecuario de la provincia es uno de los núcleos de apoyo del gobernador.

 

Por su parte, Perotti considera que por ser el gobernador tiene la potestad de elegir a quiénes lo representarán en el Senado. Además, asegura que los votantes quieren a alguien identificado con él en la cabeza de la boleta; de hecho, se colocó en la nómina como suplente, para intentar una tracción de votos.

 

Como telón de fondo de estas pujas se encuentra la disputa por el liderazgo del peronismo provincial dentro de dos años, aunque la pelea de Rossi y Perotti viene de muy larga data y en parte derivó en el sostenimiento de la hegemonía del Frente Amplio Progresista en la provincia por varios mandatos.

 

Alberto Fernández, Omar Perotti, Cristina Kichner, NAAlberto Fernández, Omar Perotti y Cristina Fernández de Kirchner. Foto: NA.

 

En 2019, bajo el paraguas de la unidad nacional del Frente de Todos, pudieron hacer un paréntesis en esa lucha y el acuerdo repartió dividendos para ambos: el peronismo volvió al poder con Perotti y Rossi desembarcó en el Gabinete de Alberto Fernández.

 

Sin embargo, los recelos entre ambos estaban latentes y volvieron a relucir en este nuevo proceso electoral, en el que Perotti quiso imponer al senador Roberto Mirabella como primer precandidato para renovar su banca, en una movida para instalarlo como su sucesor a la gobernación en 2023.

 

En paralelo, la vicepresidenta Cristina Kirchner promovía a la senadora María de los Ángeles Sacnun para encabezar la boleta del Frente de Todos, es decir, el mismo lugar que Perotti pedía para Mirabella. Al tanto de la falta de acuerdo, en la Casa Rosada estudiaron ambas opciones y llegaron a la conclusión que ni Mirabella ni Sacnun era candidaturas que levantaban vuelo, ya que no despegaban en las encuestas. En ese marco, midieron a Rossi, con experiencia electoral en Santa Fe, vidriera nacional por su tarea en Defensa, y alentaron su candidatura a primer senador por Santa Fe.

 

Envalentonado por el aval del presidente Alberto Fernández, Rossi empezó a reunir a su gente de la Corriente Nacional de la Militancia y avanzó con el armado de una lista propia que incluía a Eduardo Toniolli del Movimiento Evita como primer precandidato a diputado nacional y al massista Oscar "Cachi" Martínez como tercer precandidato.

 

En ese contexto, convenció a Alejandra Rodenas de que lo acompañara en la fórmula, en lo que terminó siendo la primera paradoja de la interna peronista de Santa Fe: la vice enfrentará en las PASO a su gobernador. La segunda paradoja es que Cristina Kirchner no apoyará a Rossi, quien fue jefe del bloque de diputados durante su gobierno y luego nuevamente cuando le tocó pasar a la oposición, lo que lo convierte en un dirigente claramente identificado con el kirchnerismo.

 

Según supo NA, la ex presidenta le hizo saber a Rossi que su candidata en Santa Fe es Sacnun y no él y, cuando el "Chivo" ya estaba lanzado con la venia de la Casa Rosada, Cristina arregló con Perotti una fórmula que incluía la primera precandidatura a senador nacional para el periodista deportivo Marcelo Lewandowski, acompañado por Sacnun en el segundo lugar y con Mirabella en el el primer puesto de la lista de Diputados.

 

El acuerdo descolocó a la Casa Rosada, que había movido fichas a favor de Rossi y tampoco le cayó bien al ministro de Defensa, que quedaba afuera del entendimiento entre la vicepresidenta y el gobernador. Rossi siguió adelante con su armado y para mostrar fortaleza subió esa misma tarde una foto "de campaña" con Rodenas.

 

Debido a las presiones, y para no quedar en offside ante su principal socia política en el Gobierno, el Presidente le sugirió a Rossi que agotara sus esfuerzos para concretar la unidad en pos de evitar la competencia en las PASO. Sin embargo, no hubo un veto a que participara de las elecciones, como se dejó trascender desde algunos sectores: Alberto Fernández sigue pensando que Rossi era y es el mejor candidato para Santa Fe.

 

Al tanto de las fuertes presiones, el titular de la cartera castrense ofreció tres propuestas concretas para cerrar una lista unidad. La primera alternativa era que él encabece la lista de senadores; la segunda era que estuviera al frente de la nómina para ir a Diputados, despejándole el camino a Mirabella en el Senado; y la última fue correrse de la boleta y dejarle el primer lugar de la lista de diputados a Rodenas.

 

"Todos trabajamos para el consenso, pero no hubo acuerdo. Se va a una PASO que es una herramienta de la democracia y listo. Hay que desdramatizar", señalaron fuentes cercanas a Rossi.

 

Un dato llamativo del cierre del Frente de Todos en Santa Fe es que Cristina Kirchner apoya una lista que de quedar segunda en la general (un escenario bastante probable) solo aportará un representante peronista al Congreso, Lewandowski, que no pertenece al kirchnerismo.

 

En cambio, si en las PASO se impusiera Rossi y luego esta lista terminara segunda en la elección general, al menos Cristina Kirchner obtendría un senador leal para acompañarla en la Cámara alta, por más que no sea su preferida Sacnun.

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