El presidente Menem con el entonces vicepresidente de EEUU, Al Gore. Salón Blanco de Casa Rosada, con motivo de la visita de Gore para participar de la Conferencia UIT, 1994.El presidente Menem con el entonces vicepresidente de EEUU, Al Gore. Salón Blanco de Casa Rosada, con motivo de la visita de Gore para participar de la Conferencia UIT, 1994.

Entre 1989 y 1999, Argentina transformó su infraestructura de telecomunicaciones de un modo impactante. Partiendo desde el retraso de Entel, con su tecnología atrasada, baja digitalización, acceso a nuevas líneas solo a través del plan Megatel (un sistema de ahorro previo a USD 1.500 la línea y esperando 20 meses después de pagarla), en el gobierno de Menem pasó a tener una de las redes de telecomunicaciones más modernas de Latinoamérica y del mundo. Fruto de lo que se llama “la ventaja del atraso”, el salto disruptivo que alcanzó nuestro país fue tan grande que, a ese momento, las redes argentinas superaban en calidad a casi todos los países europeos.

 

Argentina promovió además las redes alternativas, como las móviles, las redes de fibra óptica o inalámbricas, en todo el territorio nacional. La ciudad de Buenos Aires, en 1999, tenía más fibra óptica instalada que Manhattan. El satélite nacional, las nuevas empresas de satélites, las casi 300 cooperativas telefónicas y las eléctricas que se sumaron para prestar servicios de datos e internet, conformaron una enorme familia TIC. Las empresas de TV cable y su participación en internet y telefonía publica complementaban una oferta dinámica y competitiva.

 

La primera llamada telefónica en territorio nacional fue el 5 de enero de 1881. Desde ese hito a la asunción de Menem en julio de 1989 como Presidente, había en Argentina 3 millones de teléfonos fijos. A partir de ese momento y hasta diciembre de 1999 nuestro país llegó a casi 8 millones de líneas fijas y millones de móviles. En 10 años, Argentina avanzó más que en un siglo.

 

El deseo de invertir en Argentina se expandió también al boom de la industria del software y la economía del conocimiento. El presidente de Microsoft, Bill Gates, invitó al presidente Menem como orador al evento “Conferencia de Soluciones Empresariales de Microsoft”, que tuvo lugar en Miami en marzo de 1999. Allí Menem y Gates firmaron un acuerdo para promover las inversiones en desarrollo de software en Argentina. Lamentablemente esa política nacional no se continuó, aunque la provincia de Córdoba sí aprovechó esa oportunidad.

 

La mirada del mundo a nuestro país

 

Por aquellos tiempos, al inicio de los años 90, gran parte de América Latina tenia, al igual que Argentina, un atraso manifiesto. Solamente Chile y México habían dado pasos para sumar la inversión privada en esta actividad. En el caso de Brasil, recién estaba lanzando un enorme proceso de licitación de sus empresas y otros países.

 

Argentina se volvió rápidamente en un referente regional y mundial. El tiempo demostró que el modelo argentino, que Brasil tomo como referencia, era el más sustentable: tener operadores regionales de fijos y móviles (como en Estados unidos o UK), adjudicar el acceso de las nuevas empresas móviles a la mayor cobertura del territorio (como sucedió en 1993) y libre acceso a los prestadores de datos e internet, de la mano de las cableras y de nuevos inversores.

 Acto en el Salón Blanco, Casa Rosada. Entrega de las Licencias a las Cooperativas Telefónicas

Defendiendo a las cooperativas, los cableros y las pymes

 

En el entonces clima optimista de crecimiento nacional, con la estabilidad económica (la convertibilidad), institucional (la plena subordinación de las FFAA) y las reglas de apertura de lo que hoy se llama la industria TIC, muchos actores se solidificaron, otros nacieron siendo un éxito. La industria de TV cable cobró las características de un boom mundial.

 

Las cooperativas telefónicas, que al momento de la privatización eran aproximadamente 270, temían por su futuro en medio de jugadores tan grandes como Telecom y Telefónica, ambas empresas de grandes recursos y peso en el mercado. El Presidente Menem entendió claramente que había que “sobreproteger” al sector cooperativo, no solo para que sobreviviera en este escenario sino para que participara con nuevos recursos y negocios y continuaran cumpliendo con su estratégico rol en muchísimas ciudades del interior de Argentina y en las áreas rurales donde prestaban excelentes y necesarios servicios.

 

La Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CNT), a cargo del reconocido administrativista José Luis Palazzo, otorgó a todas y cada una de las cooperativas una Licencia de Servicio Básico Telefónico, gemelas a las de Telecom y Telefónica, a los efectos de potenciar su poder de negociación según lo que se denomina “regulación de la interconexión”, blindando las zonas de cobertura de las cooperativas frente a las grandes empresas. A pesar de que los agoreros anticipaban que las cooperativas no sobrevivirían a este escenario, ocurrió exactamente lo contrario: se solidificaron y crecieron, sumando incluso nuevos negocios como Internet, trunking y otros servicios en competencia como la TV Cable.

 

Además de las cooperativas, nuestro país gozaba de un gran stock de infraestructuras alternativas, entre las que estaban las empresas de transmisión de datos por fibra óptica o satélite y las empresas de TV Cable, que existían en casi la totalidad de las localidades argentinas. Estas últimas crecieron con fuerza gracias a la estabilidad económica (cobraban sus servicios con moneda fuerte), con mejor acceso de oferta satelital y una gran variedad de señales nacionales y extranjeras muy llamativas. Argentina se convirtió en uno de los países líderes del mundo en acceso masivo a la TV paga, solo comparable a Estados Unidos, Canadá o Dinamarca. De hecho, en casi todos los países de la región fueron empresarios argentinos quienes desarrollaron esta industria (Chile, Brasil, Venezuela, etc.).

 

A esta “familia” de empresas se sumaron grandes, medianos y pequeños actores en un sinnúmero de servicios de internet, trunking y datos móviles.

 

Una oferta de esa dimensión creó tantas fuentes de trabajo, trajo aparejados tantos nuevos servicios, que Argentina terminó el Siglo XX como un líder mundial.

 Ginebra, 1993. El Presidente Menem visita oficialmente la sede de la UIT

El mundo mira a la Argentina como modelo

 

Diversos eventos demostraron que los países y los organismos internacionales agendaron el "modelo argentino" como un éxito.

 

La Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) eligió a Argentina como sede de la Primera Conferencia Mundial del Desarrollo de las Telecomunicaciones, que se realizó en Buenos Aires entre el 21 y el 29 de marzo de 1994.

 

En junio de 1993, el Presidente Carlos Menem fue recibido en la sede central de la UIT en Ginebra, convirtiéndose en el primer presidente del mundo en visitar esa organización, que existe desde 1865 cumpliendo el rol de coordinador y guía de todos los temas relevantes de la industria: los números nacionales, los puntos orbitales, la problemática de la interconexión de los países y la normalización de cuestiones técnicas. Menem fue recibido por el Secretario General de la UIT, Pekka Tarjanne, una de las eminencias mundiales de esta industria. Allí se firmó el acuerdo de elección de Argentina como sede de ese importantísimo evento.

 

En esa oportunidad, Tarjanne expresó: “Esta primera Conferencia Mundial de Desarrollo de las Telecomunicaciones que tendrá lugar en Buenos Aires está destinada a provocar grandes avances en el problema crucial del desarrollo de las telecomunicaciones. Será un evento histórico en el área del desarrollo de las telecomunicaciones y el mejoramiento de la humanidad”. Por su parte, Menem afirmó que “Argentina ha privatizado sus redes de telefonía básica, que hoy se encuentran en plena expansión. La telefonía celular está avanzando y cubrirá todo nuestro territorio en un futuro muy cercano. Por iniciativa del gobierno, se estableció el sistema satelital y hoy es desarrollado por empresas privadas. Y en un país de extenso territorio como el nuestro, se ha intensificado el despliegue de la telefonía rural para ayudar a la población rural a gestionar mejor nuestros recursos naturales”.

 Primera Conferencia Mundial del Desarrollo de las Telecomunicaciones, UIT. Buenos Aires, marzo 1994

La Primera Conferencia Mundial del Desarrollo de las Telecomunicaciones en Buenos Aires (1994)

 

Tal como estaba previsto, la misma se realizó con gran éxito, con la participación de más de 1000 invitados técnicos, regulatorios, empresas y funcionarios. Un gran debate sobre los nuevos desafíos que aparecían en el mundo con el creciente rol de la actividad privada en este sector, la innovación tecnológica, la apertura de los mercados y la integración regional. El mundo corría hacia una integración y cercanía de las infraestructuras.

 

La encabezaron el Presidente Carlos Menem, el Secretario General de la UIT Pekka Tarjanne y, como invitado estrella, el Vicepresidente de Estados Unidos Al Gore, en ese momento un actor central en el impulso de Internet y en el desarrollo de las “autopistas” de la información.

 

Una “Agenda Buenos Aires” como conclusión a este evento fue un excelente aporte como carta de navegación para los reguladores y las empresas. Esta industria estaba transformando el mundo y acercando a las personas

 

La 15° Conferencia Internacional de la UIT en Minneapolis (1998)

 

Las Conferencias de Plenipotenciarios de la UIT, que se realizan cada 4 años, son un evento histórico que se realiza a los efectos de discutir una extensa agenda técnica y regulatoria para esta industria. La 15° Conferencia se realizó en Minneapolis entre el 12 de octubre y el 6 de noviembre de 1998, con la participación masiva de funcionarios políticos y técnicos, reguladores, entes tecnológicos y empresas. Allí se escribe la agenda de trabajo, se actualizan las anteriores y se promueven los cambios y los nuevos paradigmas.

 

En esa oportunidad, además de las autoridades de la UIT participó Al Gore, el Vicepresidente de EEUU, como orador central. En ese momento él era claramente el “gurú” de la agenda de internet.

 

Ese evento, en el que también se elegían las autoridades centrales del organismo, tuvo un alto impacto en la delegación argentina. Al Gore, en su discurso, puso como ejemplo a nuestro país: “invito a los escépticos a viajar a Buenos Aires y preguntar a la Argentina sobre las ventajas de la privatización de las comunicaciones: desde que nos reunimos allí han pasado de cuatro millones de líneas telefónicas a más de 8 millones. Su sistema privatizado no solo es más eficiente y rentable, sino que está acercando a toda una generación de argentinos”.

 

La delegación argentina fue felicitada por los presentes en virtud de los elogios de Gore.

 Cumbre Latinoamericana de Telecomunicaciones, con el Secretario de Comercio de EEUU William Daley y los Ministros de América Latina. Bariloche, abril 1998.

IV Cumbre de las Telecomunicaciones de Latinoamérica

 

La Secretaría de Comercio y la NTIA (Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información) de EEUU coorganizaron esta cumbre con la Secretaría de Comunicaciones de Argentina. Participaron de la misma el entonces Secretario de Comercio William Daley y los Ministros de Telecomunicaciones de México, Ecuador, Colombia, Uruguay, Venezuela, Bolivia, Paraguay y otras naciones de América Latina, más cientos de empresarios de EEUU, de la región y de la Argentina, en el marco de la euforia por promover nuevas inversiones que había en esos tiempos. Se realizó en Bariloche, en el Hotel Llao Llao, sede de tantos eventos de estas características, el 19 de abril de 1998.

 

El evento, que despertó mucho interés en la región, tuvo como objeto generar acercamiento entre el sector público y el privado, y promover la confluencia regulatoria para que el mercado de las telecomunicaciones fuera “simétrico”. El Secretario Daley, uno de los hombres de confianza del presidente Clinton y verdadero amigo de Argentina, ratificó en su discurso el apoyo al proceso de liberalización de las telecomunicaciones que argentina había puesto en marcha.

 El presidente Menem con Bill Gates en Florida, 1999

El ingreso de Argentina al Siglo XXI

El Presidente Sarmiento, al momento de finalizar su mandato, declaró: “al terminar mi gobierno dejo a mi país en contacto con todas las naciones”. El Presidente Menem bien pudo haber dicho que al final de su mandato dejaba a los argentinos conectados entre sí y con el mundo, a precios populares, con el valor de una línea telefónica en 100 dólares e instaladas en 15 días, con 800.000 jubilados con línea telefónica (antes eran 187.000), con teléfonos celulares accesibles, TV Cable masivo, una red pública nacional 100% digitalizada y más de 40.000 radioaficionados con su licencia actualizada y un régimen simplificado de funcionamiento. Quizás en este caso Argentina debería plantearse como objetivo “volver al pasado”.

*Por Germán Luis Kammerath
Ex Secretario de Comunicaciones

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