Cristina Kirchner y Alberto FernándezCristina Fernández de Kirchner y Alberto Fernández

La difusión del cum­pleaños de la primera dama, Fabiola Yáñez en la Residencia Presidencial de Olivos, operó como un verda­dero tsunami en el Gobierno. Así lo indica una columna del periodista Ricardo Rivas para La Nación.

 

A 20 días de las PASO, "tiene sentido la bronca pública, la fiesta inolvida­ble se concretó, donde habita el poder político de turno, cuando 45 millones de per­sonas, por la emergencia sani­taria para enfrentar la pande­mia de SARS-CoV-2, estaban obligadas a cumplir con el aislamiento social pre­ventivo y obligatorio (ASPO) decretado por el esposo de la cumpleañera. Los daños, por lo menos hasta hoy, son graves", resalta la publicación.

 

El presidente Alberto Fernández y la vice­presidenta Cristina Fernández, desde cuando promediaba la semana que pasó, se encuentran casi con el mismo nivel de imagen positiva en la consideración de la opinión pública. Alberto, 38,3%. Cristina, 36,3%. En ambos casos, la percepción negativa se ubica en torno del 55%.

 

A raíz de lo acontecido, en el Frente de Todos (FDT), en todos los niveles, hay preo­cupación, tensiones, peleas y enfrentamientos.

 

"Cuando el gobierno apenas se recupe­raba del sórdido episodio que se conoció como “el vacuna­torio VIP”, en marzo pasado, cuando se supo, a través del periodismo, de la existencia de una oficina en el Ministe­rio de Salud que lideraba el ex ministro Ginés Gonzáles García, en donde se vacu­naban contra el coronavi­rus ricos y famosos, esta­lló el nuevo escándalo de la fiesta inolvidable. “Increí­ble. No somos el gobierno del pato rengo porque toda­vía nos quedan dos años por delante. Somos el gobierno del pato criollo. A cada paso una cagada”, respondió a este corresponsal un encumbrado dirigente oficialista que, por razones obvias, demandó preservar su identidad", resalta.

 

Ell intento de controlar los daños con la difusión de los videos del evento en canales oficialistas, no sirvió de mucho.Tampoco fue efectivo organizar un par de actos de campaña junto con Cris­tina: La segunda al mando fue implacable con el presi­dente. Durísima. En el borde mismo de la irrespetuosidad con la investidura propia y la de Alberto. A tal punto que, en algunos países, limítrofes en general, pero también en otros más lejanos si se atiende a los poco más de 10 mil kiló­metros que separan a Buenos Aires, Argentina de Madrid, España, las desavenencias comentadas se siguen como una saga televisiva.

 

Asimismo, días atrás el diario español El Mundo, publicó: “Los guionistas de House of Cards mueren de envidia ante lo que sucede en estos días en el sur del planeta, en Buenos Aires. Un gobierno contra las cuer­das por la difusión de fotos de una fiesta clandestina del pre­sidente y su pareja en pleno confinamiento por la pan­demia, ese mismo gobierno que decide doblar la apuesta y difundir videos de esa fiesta… en la televisión pública. Y una vicepresidenta que alecciona a la vista de todos al presi­dente mientras la justicia entra en acción y el ‘efecto desbandada’ late en el oficia­lismo gobernante”.

 

Pero nada de ello pertenece a la ficción. Es la realidad Argentina, indica la columna. Con poco más de 42% de pobreza. Con más del 70% de los niños y niñas de la provincia de Buenos Aires pobres. Con algo más de 5% de indigencia. Hasta el mediodía de ayer, con 17,8 millones de personas sin ninguna dosis de vacuna contra el coronavirus. Con 5,13 millo­nes de infectados con el Sars-Cov-2. Con la inflación que en siete meses creció 29,3% y que, anualizada escaló por encima del 50%. Con 1 de cada 4 alumnos de escuelas primarias en los barrios populares que deja­ron de cursar durante 2020. Con 1 de cada 10 estudiantes que piensan en no retomar la escolaridad. Con el 40% de la fuerza laboral en negro y, en con­secuencia, sin aportes jubila­torios ni salud. Son solo algu­nos datos.

 

Ante esa situación, tanto de la coalición de gobierno como de las oposi­ciones, de cara a las eleccio­nes de medio tiempo, poco proponen, añade el artículo: Pareciera que solo los y las preocupa asegurarse una silla de magro poder real y buenos ingresos. Mientras 7 de cada 10 personas, en este país, “creen que la economía no va bien” y, 6 de cada 10, considera que “la econo­mía será peor en los próxi­mos meses”, según reporta Mariel Fornoni, directora de la consultora Management & Fit. Así las cosas, cuando faltan 20 días PASO, tal vez por los datos y las actitudes mencionadas, no se percibe aun en las calles clima elec­toral. En algunas encuestas crece el indicador de quie­nes por estos días dicen que “no” concurrirán a votar; que lo harán “en blanco”; o, que “no” saben por quién lo harán. Pese a ello, coinci­dentes portavoces del ofi­cialismo, que no quieren ser mencionados, aseguran que “pase lo que pase en las elec­ciones” ya sea “un triunfo amargo [ganar por muy poco en la cantidad de votos] o una derrota que, por ahora, no parece posible, después de conocer los resultados habrá cambios profundos en el gabinete nacional”.

 

“Cris­tina intervendrá con mano dura en el gobierno. Algu­nos ministros tendrán que irse y el presidente tendrá que aceptar porque, hasta ahora, su gestión no es efectiva ni eficiente”. Con precisión agregan las y los consultados: “Si ganamos, ganamos todos. Si perde­mos, pierde Alberto”. Meses atrás, Juan Pablo Lohlé, ante una con­sulta parecida, respondió: “Alberto y Cristina van sobre dos mulas que van ata­das con una soga entre ellas. Si alguna desbarranca, las dos caerán al precipicio”, destaca la publicación.

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