Juana Svica, joven que invirtió en el paísJuan Svica

Juana Svica, con sus 26 años, pensó en ir a vivir a otro país cansada de la rutina y en busca de nuevas experiencias. Sin embargo, cambió sus planes y apostó por el país.

 

Tras incursionar en el mundo de los pijamas y las batas, proyecto que funcionó muy bien durante el 2020, la joven apostó por dar un salto mucho más grande.

 

“En diciembre del año pasado fuimos a un bar con mi familia, en Laferrere. Pensamos que esa idea que veíamos ahí podía funcionar en Ramos Mejía”, explicó en diálogo con Mauricio Luna para el sitio de TN.

 

“Mi ex novio tenía un dinero ahorrado y la idea era juntar lo suyo y lo mío e irnos del país. Quería emprender afuera. Pero me topé con la seguridad de no querer hacerlo. No solo por mi familia, si no porque quería jugármela acá. Mi postura no coincidió con la suya y su perspectiva no era similar a la mía. Por esto y otras cuestiones nos terminamos separando”, reveló Juana.

 

Tras la separación, se decidió por sellar su proyecto: “Encaramos el proyecto con mis viejos. Busqué precios, locales para alquilar, pero tuvimos muchas trabas. Por ejemplo la de no tener garantía propietaria, porque somos todos laburantes, no tenemos casa propia y tuvimos que hacerlo con un recibo de sueldo. Por suerte encontramos unos propietarios bárbaros, tuvimos muchísima suerte con eso y estamos muy agradecidos”.

Juana Svica, joven que invirtió en el país

Darío, su papá, renunció a su trabajo en Migraciones, el cual tenía desde hacía 30 años, para colocarse a la par de Juana. Sandra, su mamá, también empleada del organismo estatal, continuó en su labor pero decidió vender el vehículo que compartía con su hija para incorporarlo al proyecto del bar. Darío hizo lo mismo con el suyo.

 

“Vica (ubicado en Avellaneda 374, Ramos Mejía) empezó como un bar de tragos de autor. Quisimos traer algo más palermitano que acá no había. Con las restricciones, cuando empezó a cerrar todo a las 19, debimos replantearnos todo desde de cero. Fue abrir casi de nuevo el local. Hacer una inversión que no teníamos pensada, como por ejemplo en vajilla o en una cafetera industrial que costó una fortuna”, sostuvo la joven.

 

En sus cálculos, la inversión total fue de US$25.000. “Y eso que la instalación eléctrica la hicimos con mi mamá. Del revoque de las paredes y la pintura me encargué yo. Todo para ahorrar, porque realmente no nos quedó ningún resto. Me acostaba a cualquier hora buscando precios de individuales, por ejemplo. Con mi mamá viajábamos por la Ruta 3 buscando las mesas más baratas. Fue todo a pulmón”, dijo.

 

“Vica”, el bar de Juana, abrió sus puertas durante los primeros días de agosto. “Me gusta atender a la gente y conocerlos. Tener a mi papá está buenísimo porque él es mucho más sociable. Él en el medio estuvo internado por COVID-19 y fue muy duro. Pero estamos contentos y esperamos recuperar la inversión en un año. Calculamos que se dará así”, continuó.

 

“Mucha gente me preguntaba si estaba loca, que cómo iba a emprender. Entonces decidimos no contárselo a nadie, porque nos decían que estaban cerrando los locales, que cómo iba a renunciar a un trabajo estable. Yo no comparto irse afuera, pero lo respeto. Quiero pelearla en la Argentina. Y creo que si no te hallás acá no te vas a hallar en ningún lado. Obviamente respeto a los que se van a probar suerte afuera, pero yo estoy pensando en abrir otro local acá. Me gustaría que sea en la zona norte de la provincia de Buenos Aires”, completó en declaraciones a TN.com.ar.

Noticias relacionadas

Bar
Jóvenes
Ramos Mejía