Mandela y Menem, firma de declaración conjunta en Sudáfrica, 1994Mandela y Menem, firma de declaración conjunta en Sudáfrica, 1994

El Presidente Carlos Menem y el Presidente Nelson Mandela construyeron una alianza personal e institucional muy sólida, que se cimentó en la visita de estado que el primero realizó a Ciudad del Cabo, capital legislativa de Sudáfrica, entre el 22 y 24 de julio de 1995. Fue una visita muy fructífera, en el marco de una agenda importante para los dos países, que incluyó la "diplomacia antártica" de Menem, en la búsqueda de apoyo para que Argentina fuera elegida Sede de la Secretaría Permanente del Tratado Antártico, lo cual finalmente se consiguió. Asimismo, Mandela respaldó enfáticamente la iniciativa argentina “Cascos Blancos”, ya contaba con el apoyo de la Asamblea de las Naciones Unidas, de la OEA, del BID y de varios de los principales países del mundo.

 

Mandela y Menem tenían experiencias de vida con similitudes: fueron perseguidos políticamente y conocieron la cárcel; en el caso de Mandela, estuvo recluido casi 27 años en diversos penales. Parecían tener un “sentido del destino” muy marcado. Ambos promovieron políticas de pacificación nacional basados en sus propias convicciones personales.

 

Las relaciones entre Argentina y Sudáfrica

Mandela y Menem en Ciudad del Cabo, 1994

Argentina había interrumpido en 1986 sus relaciones diplomáticas con Sudáfrica durante el gobierno del Presidente Raúl Alfonsín, en virtud de que aun gobernaba este país el racista régimen del Apartheid. Menem recompuso las relaciones el 8 de agosto de 1991, fecha en que ya estaba en marcha el proceso de democratización que significaba el fin del apartheid, bajo la consigna de Mandela “un hombre, un voto”. Menem había designado primer embajador de Argentina al extraordinario rugbier Hugo Porta, que consolidó las relaciones con Sudáfrica de modo muy importante. El rugby es un deporte muy difundido en Sudáfrica, y Porta gozaba de una amplia popularidad en ese país. Mandela trabajó para que sus adeptos políticos, que amaban el fútbol y tenían prejuicios hacia el rugby ya que era el deporte de los blancos, aceptaran a este último como un deporte nacional, en un gesto de reconciliación. La extraordinaria película Invictus relata los hechos verídicos, los esfuerzos de Mandela por esa tarea de “política deportiva” para reconciliar a sus compatriotas, que impulsó con buen resultado.

 Restablecimiento de relaciones diplomáticas con Sudáfrica, firmado por el canciller Di Tella

La Visita de Menem a Sudáfrica

 

El viaje del Presidente Menem a Ciudad del Cabo fue relevante para consolidar las relaciones diplomáticas y amistosas, y construyó una gran cercanía entre ambos líderes. La visita tuvo lugar menos de un año después que Mandela asumiera la presidencia, convirtiéndose en el primer presidente argentino en viajar a Sudáfrica y en el primer presidente latinoamericano en ser recibido por Mandela. Con motivo de ese viaje, se llevó a cabo una destacada declaración, firmada por los dos presidentes, en la que se incluyeron, además del respaldo de Sudáfrica a Argentina respecto a la sede de la Secretaría Permanente del Tratado Antártico, otros temas relevantes como el apoyo a los compromisos de no proliferación nuclear y, en el marco de los esfuerzos mundiales por el libre comercio internacional y la consolidación de la Organización Mundial del Comercio, Menem y Mandela establecieron en su declaración conjunta un acuerdo para garantizar servicios aéreos entre ambos países y la cooperación entre el Conicet y la agencia de ciencia y técnica sudafricana. Otros tópicos de la declaración conjunta fueron la cooperación en temas de conservación y el uso de los recursos vivos marítimos, la promoción del Atlántico Sur como una zona de paz, etc.

 

La visita de Mandela a Argentina

Mandela en el sillón presidencial argentino, 1998

Consolidando la relación política y personal entre Menem y Mandela, y habiendo construido una relación de gran cercanía política entre ambos países, Mandela visitó Argentina el 22 de julio de 1998. En esta ocasión, además de las varias actividades protocolares, el mandatario participó en Ushuaia de la Cumbre del Mercosur. Su viaje a nuestro país tuvo una característica muy especial. El líder sudafricano se había casado recientemente con Graça Machel, activista política mozambiqueña, viuda del primer presidente de Mozambique, Samora Machel, quien había fallecido trágicamente en el ejercicio de la presidencia. Literalmente, Mandela tomó su viaje a Argentina como una “luna de miel”. Además de disfrutar brevemente de Buenos Aires, y de uno de sus más emblemáticos hoteles, los presidentes Mandela y Menem analizaron temas de interés de los dos países y firmaron numerosos convenios que habían trabajado sus respectivas cancillerías, tales como: acuerdo de lucha contra el narcotráfico, promoción y protección recíproca de inversiones, supresión de visas a los pasaportes sudafricanos para ingresar a Argentina y el establecimiento de consultas sobre temas de interés común.

 

El emotivo recibimiento en el Congreso Nacional

Mandela habla ante el Congreso de la Nación. Buenos Aires, 1998

Mandela fue recibido en el Congreso Nacional, en la sede del Senado, invitado por el Vice Presidente Carlos Ruckauf y por los presidentes del Senado, Eduardo Menem, y de la Cámara de Diputados, Alberto Pierri. El acto tuvo una enorme emotividad en razón del significativo perfil del ilustre visitante; fue aplaudido por los legisladores de pie por más de 5 minutos, con el reconocimiento que provocaba su valiente lucha contra el cruel régimen del apartheid y el modo ejemplar en que construyó una democracia integrando a todos los sectores nacionales en el marco de una reconciliación y pacificación. Sudáfrica era, y es, un país con una economía muy sólida; el liderazgo de Mandela le dio una enorme visibilidad mundial. Su discurso ante el Congreso argentino incluyó un agradecimiento a nuestro país por la condena al apartheid: “Ninguno de nuestros pueblos es ajeno a la adversidad, por lo tanto, apreciamos aún más que mientras Argentina se encontraba todavía en las etapas de una frágil transición a la democracia, ustedes dieron el paso desinteresado de romper las relaciones con el régimen del Apartheid, porque creían que nosotros deberíamos disfrutar de nuestros derechos democráticos”.

 

“Mientras Sudáfrica busca construir una nación unida en toda la diversidad de sus culturas, idiomas y orígenes, estamos ansiosos por aprovechar la experiencia de Argentina para unir los muchos hilos de su gente en el tapiz de una sola nación”.

 

Espero que me permitan aprovechar esta ocasión para rendir homenaje a la Argentina por su asistencia humanitaria al continente africano, como se ejemplifica en sus contribuciones al mantenimiento de la paz en Angola, Mozambique, Ruanda y el Sahara Occidental” (haciendo referencia al rol de los Cascos Azules en esos países y regiones).

 

La participación en la Cumbre del Mercosur ampliado

En la Cumbre del Mercosur, Ushuaia, Mandela con los presidentes Frei (Chile), Wasmosy (Paraguay), Cardoso (Brasil), Sanguinetti (Uruguay) y Banzer (Bolivia), además de Menem

El presidente sudafricano viajó junto a su esposa Graça a Ushuaia, donde participó de una Cumbre del Mercosur junto al presidente Menem y sus pares de Paraguay, Uruguay y Brasil, a los que se sumaron los presidentes de Bolivia y Chile. Allí, Mandela no solo participó como invitado de honor del Presidente Menem, por entonces presidente pro tempore de esta organización, sino que lo hizo en su calidad de presidente de la South African Development Countries, organización similar al Mercosur que a ese momento integraban 13 países.

 

La presencia de Mandela fue emocionante. Al igual que en Buenos Aires, fue recibido por multitudes que lo saludaban como a una estrella de rock. Pronunció un discurso muy emotivo en el que afirmó: “Si no hay comida cuando se tiene hambre, si no hay medicamentos cuando se está enfermo, si hay ignorancia y no se respetan los derechos elementales de las personas, la democracia es una máscara vacía, aunque los ciudadanos voten y tengan parlamento” (discurso en el evento del Mercosur en Ushuaia, julio de 1998).

 

Las relaciones entre Sudáfrica y Argentina, y entre Mandela y Menem, tuvieron gran significación, para ambos países y para ambos líderes. Su presencia en nuestro territorio dejó una marca por su humildad, empatía y compromiso.

*Por German Kammerath
Ex Secretario de Comunicaciones

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