Cambios en la seguridad aeroportuario tras el atentado del 11S, AGENCIA NACambios en la seguridad aeroportuario tras el atentado del 11S, AGENCIA NA

El martes 11 de septiembre de 2001, a las 8:45hs, nadie esperaba lo que iba a suceder un minuto después. Dos aviones comerciales, con pasajeros a bordo, impactaron de lleno en las Torres Gemelas.

 

El 11 de American Airlines y el 175 de United Airlines, fueron estrellados intencionalmente en las torres norte y sur. En las mismas había más de 14.000 personas, de las cuáles se estima un total de 1.845 fallecidos.

 

El tercer avión secuestrado fue el vuelo 77 de American Airlines que impactó de lleno en la sede del Pentágono, en Virginia. El cuarto avión, perteneciente al vuelo 93 de United Airlines, tenía como objetivo el Capitolio de los Estados Unidos ubicado en la ciudad de Washington D.C., pero se estrelló en campo abierto cerca de Shanksville, Pensilvania.

 

Por los cuatro atentados, el saldo de fallecidos alcanzó casi las 3.000 personas y más de 6.000 heridos. Hasta el momento se siguen realizando estudios de ADN para seguir confirmando sus identidades.

 

Pero a partir de los ataques terroristas, de la red Al Qaeda, las normas aeroportuarias nacionales e internacionales fueron modificadas drásticamente: “La primera medida del Gobierno de Bush, fue introducir 20 millones de dólares para la inteligencia Aeroportuaria, y también la creación de la TSA (Administración de Seguridad y Transporte)”, comentó a NA Jorge Polanco, ex piloto de Aerolíneas Argentinas.

 

El 19 de noviembre de 2001 el Congreso aprobó la Ley de Seguridad de Aviación y de Transporte y a fines de 2002 se desplegaron sistemas de detección de explosivos en todos los aeropuertos del país.

Atentado Torres gemelas

A su vez el Gobierno Nacional decidió que los 430 aeropuertos pasaran a control federal. Este cambio generó un cambio brusco para las aerolíneas y para los servicios de inteligencia: “Actualmente la TSA en Estados Unidos que cuenta con más de 70.000 agentes, quienes le sacaron el control a las Aerolíneas”, argumentó Polanco.

 

Los controles fueron aumentando al pasar las semanas. Meses después del ataque terrorista los aeropuertos comenzaron a exigirles a los pasajeros que la antelación fuera de dos horas antes de tomar el avión.

 

También se intensificaron los controles en los objetos personales de cada individuo, tanto el de mano, como el de bodega. Desde 2001 a 2003 la TSA se cobró más de 4.800.000 objetos prohibidos a bordo, desde pistolas, cuchillos a objetos inflamables, incluyendo cuchillas de afeitar escondidas en zapatillas de deporte.

 

Antes del atentado en los aeropuertos trabajaban más de 16.000 guardias de seguridad privada en los controles. A finales del 2002, se habían contratado a 56.000 más. La TSA contrató, por su parte, a unos 65.000 agentes federales nuevos. Además, se destinó a más militares a montar en vuelo y se cruzarán datos con las bases del FBI para detectar antes a los pasajeros sospechosos.

 

David Pekoske, administrador de la TSA, señaló la gran cantidad de armas incautadas en los puntos de control de los aeropuertos: se estiman más de 3.200 el año pasado, de las cuáles el 83% de ellas estaban cargadas.

 

Estados Unidos mantiene conflictos con los Países de Medio Oriente, pero actualmente sus embajadas trabajan a través de países vecinos para establecer relaciones diplomáticas seguras. Hoy los requisitos para entrar al país son los que las Embajadas solicitan. Luego la información se filtra por los servicios de inteligencia quienes fueron los que comenzaron a intervenir después del 11 de septiembre.

 

Otras de las medidas incluyen la integración de agentes federales encubiertos en los vuelos, la creación de la lista de exclusión con los expedientes de aquellos ciudadanos impedidos por el Gobierno para viajar vía aérea, instalación de mecanismos a prueba de balas que imposibilitan a los pasajeros a entrar a la cabina de pilotos y se colocaron mirillas para saber quién golpeaba del otro lado. Sólo el capitán y el jefe de cabina conocen la clave de acceso. Los aeropuertos han inducido cambios sustanciales en la operatividad.

 

Los aeropuertos se llenaron de carteles que advierten que en caso de encontrar un bolso sin dueño hay que llamar de inmediato a la policía y no tocarlo por nada del mundo.

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