Juan Pablo SchiaviSchiavi.

La siguiente nota es una investigación exclusiva de La Nación firmada por los periodistas Maia Jastreblansky, Hugo Alconada Mon y Ricardo Brom en el marco de los Panamá Papers, investigación que dio cuenta de que políticos y celebridades ocultaron activos en empresas offshore, lo que en algunos casos pudo tener fines de evasión fiscal, según una investigación periodística internacional.

Pandora Papers, Juan Pablo SchiaviPandora Papers. 

A continuación la nota:

Juan Pablo Schiavi, el exsecretario de Transporte que sigue preso por la tragedia de Once, tiene en su currículum político un antecedente muy peculiar: fue jefe de campaña de Pro en los albores del partido y dio el salto al gobierno de Cristina Kirchner para cobijarse debajo del entonces poderoso ministro de Planificación, Julio De Vido. Solo dos días después de ser dado de alta en la administración kirchnerista, en enero de 2008, este exfuncionario comenzó a controlar una firma offshore en Panamá y una cuenta bancaria en el exterior, que no declaró ante la Oficina Anticorrupción.


El 16 de enero de 2008 Schiavi obtuvo un poder general sobre la firma panameña Groveland Overseas SA. El exfuncionario compartió ese poder con su esposa, María Verónica Mora Dubuc, y otro familiar para tomar el control de la compañía de papel que había sido creada apenas dos semanas antes por el proveedor de servicios offshore Alemán, Cordero, Galindo & Lee (Alcogal). La firma fue constituida con acciones al portador y el panameño Edgardo Eloy Díaz figuró como su presidente, a modo de “pantalla”. Así consta en los Pandora Papers, la investigación del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación (ICIJ) que integra LA NACION junto a Infobae y elDiarioAR.


Schiavi obtuvo el poder sobre Groveland Overseas SA días después de haber recibido el “alta” en el gobierno nacional como titular de la Administración de Infraestructuras Ferroviarias (ADIF), por entonces bajo la órbita de De Vido, según figura su declaración jurada pública. Su designación en el Boletín Oficial, sin embargo, fue oficializada recién en abril.


En los papeles, el directorio de Groveland Overseas SA emitió el poder a favor del matrimonio Schiavi “para que administren y gobiernen bienes de toda clase, ya sean muebles, inmuebles, bonos, acciones y/o valores”. Es decir, para que fueran los verdaderos controlantes de los activos a nombre de la compañía.


Una carta de Alcogal del 17 de enero dirigida a agentes del Merrill Lynch Bank Uruguay, en tanto, ubicó a esa entidad como “banco corresponsal” de la sociedad offshore de Schiavi.


Consultado por el equipo argentino de ICIJ, Schiavi, a través de sus abogados, confirmó la existencia de la compañía panameña y de una cuenta bancaria en el exterior, aunque no dio precisiones de los montos que atesoró. Solo aseguró que “hace años” que allí “no hay un dólar”.


“A través de un operador que manejaba cuestiones financieras, Schiavi abrió una cuenta en el exterior, donde depositó dinero cuyo origen fue producto de su actividad privada anterior a que fuera funcionario público nacional”, indicó Schiavi a través de sus abogados. “Su esposa, en tanto, es de nacionalidad venezolana y tuvo en su momento una sucesión. No había una obligación tributaria en la Argentina por esos fondos”, transmitió el exsecretario de Transporte. Advirtió que le costó reconstruir los detalles de la operatoria “sin los papeles” ya que está preso en el penal de Ezeiza desde hace tres años.


En los Pandora Papers no surgen datos adicionales sobre los fondos que manejó Groveland Overseas SA, que -según los registros públicos de Panamá- fue disuelta nueve años después, en 2017.


Schiavi dijo que recurrió a esa sociedad offshore “por una cuestión de protección y de desconfianza en el sistema bancario argentino”. Por esa “desconfianza”, añadió a través de sus abogados, “abrió la cuenta bancaria vinculada a esa persona jurídica -Groveland Overseas SA-”. “Pero hace años que no tiene actividad y que está en cero, si bien no se cerró desde el punto de vista formal. Hoy no tiene ni un dólar”, agregó.


Ingeniero agrónomo y militante peronista en los 70, Schiavi participó de las campañas justicialistas de Ítalo Lúder, Carlos Grosso, José Manuel de la Sota y Octavio Bordón. Durante la gestión de Grosso en la ciudad se desempeñó como subsecretario de Mantenimiento Urbano y en esos años afianzó su relación con Daniel Chaín, que trabajaba en el Grupo Socma. Juntos constituyeron en 1997 una sociedad comercial, Audeco Inversiones SA (AISA) que trabajó, entre otras cosas, en la refacción de estaciones de tren.


En el 2000, Schiavi asumió el rol de jefe de campaña del recién fundado Compromiso para el Cambio para las elecciones porteñas de 2003, donde Macri perdió el ballottage con Aníbal Ibarra. Dos años después, cuando en 2005 nació Propuesta Republicana (Pro), jugó un importante rol en aquella campaña legislativa, pero comenzó a distanciarse del macrismo.


Tras un breve paso por la gestión porteña de Jorge Telerman, Schiavi empezó a trabar relación con De Vido, su protector en el ecosistema kirchnerista. En 2008, finalmente, fue nombrado dentro del Ministerio de Planificación.


Schiavi se desprendió de su parte en Audeco Inversiones SA tras ingresar a trabajar con De Vido en el gobierno de los Kirchner, primero como titular de la ADIF y luego como secretario de Transporte, según surge de las declaraciones juradas públicas ante la Oficina Anticorrupción (OA) que analizó el equipo argentino de ICIJ.


Eso explica por qué Schiavi declaró su participación accionaria AISA en su declaración jurada de “alta en la función pública”, junto a dos autos modelo 2005 y el 50% de una casa en Palermo de 227 metros cuadrados. Declaró también acciones en Tiraxi SA (una empresa de Salta) y depósitos por $43.700. Su esposa, en tanto, declaró el otro 50% de la casa palermitana y dos inmuebles más.


En su siguiente declaración jurada anual, en 2009, Schiavi informó que ya no tenía acciones en Audeco Inversiones SA y canceló una deuda que tenía con esa empresa por $50.000. En depósitos y dinero en efectivo pasó a declarar $306.108. En los dos años siguientes, Schiavi casi no informó a la OA sobre cambios en sus activos. De hecho, su patrimonio declarado personal total se redujo durante su paso por la función pública nacional: en 2008 informó bienes por $561.368 y en 2012, cuando renunció, lo hizo por $487.570, un 13% menos.


En ninguno de los años en los que se desempeñó como funcionario, sin embargo, Schiavi declaró ante la Oficina Anticorrupción a la firma Groveland Overseas SA, de Panamá, ni su cuenta bancaria en el exterior.


El 6 de marzo de 2012, dos semanas después de la tragedia ferroviaria de Once, donde murieron 51 personas, Schiavi presentó su renuncia en una carta remitida a Cristina Kirchner.


Claudio Bonadio luego lo procesó por el delito de defraudación contra la administración pública y descarrilamiento culposo. Luego, un tribunal oral lo condenó a cinco años y seis meses de prisión y fue detenido el 5 de octubre de 2018. En las próximas semanas estará en condiciones de solicitar la libertad condicional, gracias a los beneficios del “estímulo educativo” por cursos hechos desde que está en prisión.

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