Día del psicólogo: por qué fueron claves para atravesar la pandemia. Foto: Google.

En la Argentina, el Día del Psicólogo se estableció un 13 de octubre debido a que ese día, pero en 1974, fue cuando la Confederación de Psicólogos de la República Argentina (CoPRA), entidad antecesora de la actual FePRA, convocó al Primer Encuentro Nacional de Psicólogos y Estudiantes de Psicología en la ciudad de Córdoba. Esa junta se realizó con el fin de luchar y trabajar por los derechos de los psicólogos, por la construcción de una identidad profesional y donde miles de psicólogos y estudiantes de todo el país unieron sus fuerzas en defensa de la psicología.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) la salud mental es ‘un estado de bienestar en el que la persona realiza sus capacidades y es capaz de hacer frente al estrés normal de la vida, de trabajar de forma productiva y de contribuir a su comunidad’. La pandemia alteró la salud mental, se vieron restringidas las libertades, cambió la modalidad de trabajo, se estuvo en una situación de incertidumbre con una enfermedad desconocida, por eso, los psicólogos fueron un eje central para poder llevar la situación. La angustia es una de las principales consecuencias de la pandemia según los expertos, debido al temor  a enfermarse, a no poder visitar o despedir a un ser querido y a las distintas privaciones que afectan la salud mental de las personas.

 

Esta semana por el día de la salud mental, la ONU pidió a la comunidad internacional mayor inversión en salud mental para reducir los efectos de la pandemia. El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, pidió a la comunidad internacional mayor financiación en salud mental, ya que los efectos provocados por la inseguridad laboral o la pérdida de familiares “pueden durar más que la propia pandemia”. “En países de rentas altas, más del 75 por ciento de la gente con depresión asegura que no reciben atención adecuada, y en los de rentas bajas y medias, más del 75 por ciento de la gente con problemas de salud mental no recibe ningún tratamiento”. Además tildó de inaceptable que la media de gasto de los Gobiernos en salud mental sea del 2 por ciento de los fondos destinados a la salud.

 

Según un informe de Unicef, más de uno de cada siete adolescentes de 10 a 19 años en todo el mundo tiene un problema de salud mental diagnosticado y casi 46.000 adolescentes se suicidan cada año, con lo que es una de las cinco principales causas de muerte para este grupo de edad. A medida que el covid-19 se acerca a su tercer año, las consecuencias para la salud mental y el bienestar emocional de los niños y los jóvenes siguen siendo "enormes", añade el informe. Así, al menos uno de cada siete niños se vio directamente afectado por los confinamientos en todo el mundo y más de 1.600 millones sufrieron alguna pérdida en su educación. La alteración de las rutinas, la educación y el ocio, así como la preocupación de las familias por los ingresos y la salud, hacen que muchos jóvenes sientan miedo, rabia y preocupación por su futuro, resume el documento.

 

Según el Ministerio de Salud, la salud mental es el bienestar emocional, psíquico y social que permite llevar adelante los desafíos de la propia vida y de la comunidad en la que vivimos. Desde el Ministerio aseguran que contrario a lo que se cree, los padecimientos mentales no son un problema poco frecuente. Estudios de la OMS/OPS dan cuenta de que los trastornos mentales están dentro de las cinco primeras causas de enfermedad en América. El alcohol y la depresión son los problemas más frecuentes en salud mental.

 

Según datos oficiales, en Argentina, 1 de cada 3 personas presenta un problema de salud mental a partir de los 20 años. Las problemáticas más frecuentes son los trastornos de ansiedad, del estado de ánimo y los problemas por consumo de sustancias. Desde el Ministerio aseguran que el padecimiento mental no es irreversible, puede afectar de modo parcial y transitorio la vida de una persona y que con el apoyo comunitario necesario, la recuperación es posible.

 

Afirman que las personas con enfermedad mental no deben ser aisladas de su comunidad: todas las personas tienen derecho a recibir la atención sanitaria necesaria, acompañadas de sus afectos y en su comunidad. Ninguna enfermedad se cura con el aislamiento y el encierro. Nadie debe vivir en un hospital psiquiátrico. Además agregan que, las personas con padecimiento mental no son ni violentas, ni peligrosas: no existe una relación directa entre padecimiento mental y violencia. La existencia de esta última está más relacionada con el desamparo y el aislamiento social. 

 

Una de cada cuatro personas en el mundo padece algún tipo de trastorno mental según la Organización Mundial de la Salud (OMS). De éstos, dos tercios no reciben ningún tipo de atención. A su vez, quienes la reciben, se encuentran mayoritariamente internadas en hospitales o clínicas psiquiátricas.

 

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