Martín Guzmán, NAMartín Guzmán, ministro de Economía de Argentina. Foto: NA.

La Argentina toda está a la espectativa sobre las negociaciones que mantiene el país con el Fondo Monetario Internacional -FMI- sobre la Deuda Externa. Con ese marco, no son buenas las perspectivas que se avecinan, sobre todo teniendo en cuenta que los Estados Unidos es uno de los mayores aportantes del FMI y no ve con buenos ojos determinadas medidas, como por ejemplo el control de precios, algo que considera de neto corte populista y que se aplica en la Argentina. Así las cosas, se sabe que fuentes del Banco Mundial y el FMI consultadas en un artículo exclusivo para Infobae, van a contramano de los consensos establecidos por los países más influyentes, incluidos los del G20.

 

En la mencionada nota, a cargo del periodista Héctor Silva Ávalos, se hace un pormenorizado análisis de esta complicada coyuntura para el país, y es que el gobierno de Alberto Fernández ha anunciado oportunamente el congelamiento de precios sobre 1.245 productos de consumo masivo; una situación que derivó en las explicaciones de urgencia que debió salir a dar Martín Guzmán, ministro de Economía argentino, en Washington directamente a los representantes del FMI, donde se encuentra desde principios de semana intentando renegociar el pago de US$44,000 millones de la Argentina con el FMI.

 

“Medidas como el congelamiento de precios se entienden como parte de las recetas populistas que al final afectan la economía por el surgimiento de mercados negros, de escasez y te desincentiva la inversión. La oposición a estas cosas genera consensos básicos entre los países” a los que Argentina está apelando, dijo una funcionaria del organismo financiero. Entre tanto, otro funcionario relacionado al FMI sotuvo sobre la situación de Argentina que “esto los pone a nadar contracorriente”.

 

Así las cosas, tal como se indica en la nota exclusiva de Infobae, todos coinciden en un análisis que puede resumirse de la siguiente manera: el ministro Martín Guzmán y la Argentina llegaron a Washington apelando a la creación de una “nueva arquitectura financiera internacional”, más justa y equitativa, para que los países de ingresos medios y bajos puedan sobreponerse a sus retos económicos y financieros, acrecentados por la pandemia de Covid-19, y que al final permita a los argentinos la renegociación de su deuda. Hay quienes, aquí, apoyan ese lenguaje, pero casi nadie que simpatice con controlar precios.

 

Guzmán había conseguido expresiones públicas de apoyo a la postura argentina en el tema de la arquitectura financiera, mensaje que también ha sido retomado por Kristalina Georgieva, la directora gerente del Fondo que ha sido apoyo entusiasta de los afanes argentinos. También algunos miembros del G20, como Indonesia e Italia, han expresado simpatías, incluso en el tema de la deuda.

 

De todos modos, más formalmente, el FMI dio así mismo señales claras sobre el tema de repensar el cobro de intereses, medida propuesta por los economistas estadounidenses Joseph Stiglitz y Kevin Gallagher e impulsada por la Argentina en el Fondo. La decisión del control de precios puede, de acuerdo con los funcionarios consultados, relativizar el apoyo público conseguido por el gobierno de Fernández hasta ahora.

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