Inmigrantes muertos en TúnezMigrantes fallecidos en Túnez.

Al menos dos migrantes murieron ahogados este domingo hoy otros 22 desaparecieron en el mar al naufragar un bote precario fletado por mafias de contrabando que operan en el sur de Túnez, informaron a Efe fuentes de Seguridad. Según las mismas, la embarcación, en la que viajaban al menos 31 personas, comenzó a hundirse frente a las playas de la ciudad meridional de Mahdia, situada a unos 200 kilómetros al sur de la capital.

 

Unidades de la Guardia Costera tunecina se desplazaron al lugar del siniestro pero solo pudieron rescatar a siete de los náufragos, que fueron llevados a la playa donde recibieron los primeros auxilios antes de ser confinados en centros de detención y se entregados a las autoridades judiciales para su procesamiento. Este es el naufragio más grave ocurrido en los últimos meses en Túnez, país en el que la profunda crisis económica y la grave inestabilidad política han espoleado la migración en los últimos dos años y la aparición de mafias que colaboran de forma estrecha con sus iguales en Libia.

 

Aunque muchos de los que se aventuran en las barcas precarias proceden de países del África Subsahariana, la mayoría son ciudadanos tunecinos de estratos bajos, procedentes de las áreas rurales y de las zonas turísticas golpeadas por la crisis, que tratan de llegar a la isla italiana de Lampedusa, situada a apenas 200 kilómetros de distancia.

 

Según cifras de la ONG Foro Tunecino de Derechos Económicos y Sociales (FTDES), más de 3.700 personas migrantes -incluidos 702 menores- alcanzaron la costa italiana desde Túnez durante el primer semestre de este año mientras que 254 perdieron la vida o se encuentran desaparecidas. En 2020, llegaron de forma irregular a las costas de Italia alrededor de 12.000 tunecino, de los que las autoridades italianas expulsaron a 1.997.

 

Desde que en 2011 triunfara la revolución contra la dictadura de Zinedin el Abedin Ben Ali y arrancara la transición democrática, el país ha tenido 11 gobiernos diferentes, una inestabilidad política que se agudizó el pasado 25 de julio después de que el presidente de la República, Kaïes Said, suspendiera el Parlamento, destituyera al primer ministro, recortara las libertades y se arrogara poderes extraordinarios.

 

Pese a la oposición de varios partidos locales y la presión de la comunidad internacional para que restablezca la normalidad democrática, el mandatario decidió en agosto prolongar de forma indefinida la excepcionalidad y formar un nuevo gobierno bajo su mando, sin intervención del Parlamento como exige el sistemas participativo y la Constitución aprobada en 2014.

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