Alejandro VanoliAlejandro Vanoli aseguró: "Lo peor que nos podría pasar es una devaluación sin plan". Foto: Perfil. 

En una entrevista que ledió a El Perfil habló sobre su salida de la agencia que maneja una de las principales cajas del país. Se le consultó si su retiro fue un síntoma que anticipó lo que sucedió con Felipe Solá, Francisco Meritello, Nicolás Trotta, Daniel Arroyo, Marcela Losardo, todos allegados a Alberto Fernández, que fueron dejando su lugar por disidencias no con el Presidente, sino con otros miembros de la alianza de gobierno. A esta consulta contestó: "Nadie puede pensar que por una cola se produce una renuncia. Hubo discusiones políticas, es innegable. En plena pandemia, Anses era un organismo crucial, por la ayuda social monetaria. Pero había todo un trabajo territorial que no se podía hacer por el aislamiento. Los funcionarios son fusibles. El Presidente tiene todo el derecho de designar a sus colaboradores".

 

"Es importante contextualizar lo que pasó esa jornada. En primer lugar, quien decide, y correctamente, la reapertura de los bancos el 3 de abril es el presidente. Fue una decisión que se tomó el 1º de abril. Quien instrumentó la apertura de los bancos fue el presidente del Banco Central. Se ejecutó en acuerdo con el gremio bancario, con una serie de protocolos para que no hubiera nadie dentro de los bancos, y había colas. Anses no tuvo nada que ver ni en la apertura de los bancos ni en la forma como debían funcionar. No está en el ámbito de su competencia. Ese día hubo mucha gente que fue y no tenía que hacerlo, porque solo podían ir dos números de DNI y los que los seis días previos hábiles hubieran tenido problemas con su tarjeta de débito. Generalmente, muchos jubilados iban a cobrar presencialmente al banco. Por lo tanto, había personas que no tenía que ir. Hubo una causa judicial. El juez Sebastián Casanello determinó que Anses había actuado correctamente", agregó.

 

Aseguró que hubo un mal manejo comunicacional del Gobierno y que la la comunicación que había hecho el organismo respecto de quienes tenían que ir era correcta, y poniendo énfasis en el cuidado y que no fuera aquel a quien no le correspondía por DNI.  "En ese momento, el me pidió que no hable. Creo que hubo que explicar mucho más. Lo cierto es que a partir del día cuatro no hubo más problemas y no se cambió absolutamente nada del protocolo. Siguió el cronograma de pago. Evidentemente fue un mal manejo comunicacional. Se usó como excusa para otra cuestión. En perspectiva, en pandemia y en aislamiento, hubo muchas situaciones en el sector público, en el sector privado, como la de los runners o el día del fallecimiento de Diego Maradona, en que estuvo la Casa de Gobierno prácticamente tomada, pese a las cuales no hubo ninguna renuncia. El fondo de la cuestión no tuvo que ver con algo que no era responsabilidad personal mía. Me hago cargo como ex funcionario de esa comunicación que pudo ser mejor. Tuvo que ver con disputas de espacios de poder legítimas", informó sobre su retiro. 

 

Se le consultó si la lista de los que salieron marca una derrota del centro dentro de la coalición gobernante: "No sé si caracterizarlo de esa forma. Hubo situaciones muy heterogéneas. El Frente de Todos es muy amplio, plural, con distintas agrupaciones. Fui una persona con responsabilidades en el gobierno de Néstor y Cristina Kirchner sin pertenecer orgánicamente a una organización. El Presidente sintió en un momento muy difícil, por la emergencia sanitaria, que debía contener a los distintos espacios. A partir de ese momento hubo una serie de renuncias que habría que analizar caso por caso. No me animaría a establecer un patrón".

 

Lo interrogaron con respecto a la derrota de Alberto Fernandez en Las Paso y se le preguntó si lo ve debilitado: "Nunca es buena una derrota electoral. Pero el Presidente y el Gobierno tienen todas las posibilidades de relanzar la gestión después de las elecciones. Raúl Alfonsín venía de un 1985 muy complejo. Sin embargo, pudo lanzar el Plan Austral y ganar las elecciones. Carlos Menem también tuvo hiperinflación y a los dos años pudo relanzar su gestión. Alberto Fernández puede revertir las expectativas y lanzar un plan económico que las cambie 180 grados. Tomar medidas de fondo para atacar la cuestión cambiaria e inflacionaria. Puede revertir esta situación de mayor debilidad del Gobierno, no diría de él, y estar en condiciones competitivas para el año 2023", contestó.

 

Sobre el relanzamiento económico aseguró: " Después del 14 de noviembre el Gobierno tiene que formular un plan económico. Lo fundamental es que sea sistemático, que haya iniciativas coherentes y consistentes. Es clave parar la inercia inflacionaria y revertir las expectativas y atacar el conjunto de las variables que hoy determinan la inflación. ¿Por qué hablaba del Austral o de la convertibilidad? Esos dos planes tuvieron la virtud de combinar un conjunto de elementos, la heterodoxia y la ortodoxia. Me reivindico como heterodoxo, pero hace falta tomar elementos ortodoxos y heterodoxos para lograr una baja de la inflación en serio. Tener una política monetaria y fiscal también consistente con una baja de inflación. Se necesita una política de precios, frenar la puja distributiva. Y por supuesto todo esto está atado para frenar esta nominalidad a la cuestión cambiaria. Y en este sentido está la cuestión que todos nos preguntamos: ¿hay expectativas de devaluación en la Argentina? Lo peor que nos podría pasar es que haya una devaluación sin plan. El Gobierno debe tomar un conjunto de iniciativas para reducir la brecha cambiaria e ir modificando ando las expectativas. Combinar la estabilización y el crecimiento, en un contexto donde los salarios reales están muy bajos. Es necesario llegar a un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional para tener un colchón de reservas.

 

Se le consultó si la devaluación es condición necesaria: "Tenemos una gran brecha cambiaria: un tipo de cambio oficial en torno a 100 y uno implícito de 180. El tipo de cambio oficial está en equilibrio, según la historia. El tipo de cambio que está totalmente sobredimensionado y tiene que ver con los problemas de confianza y los desequilibrios que vienen de la crisis de 2018 y se profundiza por la pandemia es el contado con liquidación. Está en niveles de pánico. Son niveles que solo podemos ver en 1989, en 1991, antes del plan de convertibilidad o en abril de 2002. Es fundamental tomar medidas para bajar fuertemente el contado con liquidación. Frenar lo que sucede con la nominalidad".

 

"Con Fondo o sin Fondo, tenemos que contar con un plan económico consistente, sistemático, y que ataque en conjunto las causas de la inflación. Y en segundo lugar, un conjunto de medidas. Es necesario subir la tasa de interés, darles un premio a quienes ahorran en pesos. Desincentivar la apuesta a la devaluación. Y obviamente en un contexto donde el Fondo Monetario Internacional renueve los vencimientos y desaparezca esa tensión cambiaria donde todos los días te están midiendo cuál es el ritmo de las reservas netas, revertir esas expectativas. Hay que lograr fortalecer las reservas y tomar un conjunto de medidas como por ejemplo discutir nuevos reembolsos. Creo que un programa serio y consistente con el Fondo requiere de financiamiento adicional. Esto se puede conseguir tomando parte de los degs, la emisión internacional de degs que el Fondo Monetario Internacional le dio a cada país, y los países desarrollados no los usan porque no los necesitan", agregó.

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