Jewel, después de escapar de una red de trata, en el día de su boda.Jewel, después de escapar de una red de trata, en el día de su boda.

Miles de mujeres son traficadas cada año a ciudades europeas y explotadas sexualmente. Jewel (que no es su nombre real), esperaba viajar desde Nigeria a Dinamarca para convertirse en cuidadora, pero nada de eso sucedió.

 

"Le di las gracias a Dios por la oportunidad de llegar a este país. Tenía muchas ganas de empezar a trabajar", reveló en una nota exclusiva con la BBC.

 

La joven tomó un vuelo desde Nigeria pensando que iba a trabajar con personas mayores. "La gente que es víctima de trata pasa por Libia y normalmente toma autobuses y barcos. Pero esto estaba tan bien organizado que no era nada sospechoso", reveló.

 

Jewel sabía de mujeres que habían sufrido ese destino después de realizar la peligrosa travesía, por lo que cuando comenzó su viaje en el aeropuerto de Lagos, se sintió tranquila. En Copenhague, la recibió una mujer nigeriana, que la llevó al día siguiente a Vesterbro, el barrio rojo de la ciudad.

 

"Esperaba ver algún tipo de hospital", recordó sobre aquel momento. Caminaron con la mujer por las calles durante un tiempohasta que la mujer le dijo lo peor que podría haber escuchado.

 

"Ella me dijo: 'Aquí es donde vas a trabajar'. Miré a mi alrededor para ver si estaba señalando un edificio que yo no había notado. Pero no, se refería a donde habíamos estado caminando. Fue entonces cuando me dijo que iba a ser prostituta, y aquí era donde iba a estar buscando clientes. Entonces toda Dinamarca se me vino encima", detalló.

 

Jewel tuvo una reunión fortuita esa noche que luego sería importante: Michelle Mildwater de HopeNow, una ONG que apoya a las personas traficadas en Dinamarca, vio a la pequeña y tímida mujer de 20 y tantos años y le dio una tarjeta con un número de contacto. La jefa nigeriana de Jewel, su "madame", le dijo que no confiara en esta mujer inglesa con una bicicleta y rápidamente le asignó su primer cliente. "El hombre le dio 4.000 coronas (US$620) por ir a su casa, y luego mi madame se marchó", recordó.

 

"Estuvimos en el auto durante lo que pareció una eternidad. No hablaba el idioma en ese momento y no tenía ni idea de lo que estaba diciendo; tuvimos que usar Google Translate para comunicarnos. Daba miedo", describió.

 

"No era buena en eso. Era muy tímida. Pero siempre tenía trabajo porque los clientes habituales saben cuándo llega una nueva persona y quieren probarla", relató.

 

Cifras recientes publicadas por la Unión Europea sobre la trata de personas revelaron que entre 2017 y 2018 hubo más de 14.000 víctimas.

 

La explotación sexual sigue siendo el principal objetivo de la trata, según la Comisión Europea, y se estima que en un solo año, los ingresos delictivos derivados de ella alcanzan la asombrosa cifra de US$16.000 millones.

 

A las mujeres que ganan este dinero se les dice que les deben a sus traficantes grandes sumas por viajes y alojamiento.

 

"Están vinculados por deudas", explicó Sine Plambech, investigadora principal del Departamento de Migración del Instituto Danés de Estudios Internacionales.

 

"Las nigerianas son uno de los grupos de trabajadoras sexuales migrantes con mayor deuda, que podría oscilar entre 10.000 y 60.000 euros (aproximadamente US$11.600 y US$70.000). Y cuando tienes ese tipo de deuda, necesitas ganar mucho dinero rápido. Y si no tienes papeles que te permiten trabajar, la forma más rápida de ganar dinero es en la industria del sexo", indicó.

 

A Jewel, los traficantes le informaron que tendría que pagarles US$49.000 en cuotas regulares. "Me vi obligada a jurar que iba a pagar el dinero sin importar nada, y que no iba a revelar quién me traficaba. Si lo hacía, me iban a pasar muchas cosas malas a mi familia y a mí", contó. Una vez que ella llegó a Dinamarca, los traficantes amenazaron a su familia en Nigeria.

 

"Entraron en mi casa y querían que mi abuela me quitara de la cabeza cualquier idea de denunciarlos a la policía o de no pagar el dinero. Así que cada vez que la llamaba, ella siempre lloraba por teléfono y me recordaba que había hecho este trato con estas personas. Tenía que pagar o les pasaría algo", denunció.

 

"No puedes decir que no. Tienes que decir que sí, porque hay otras 10 o 15 mujeres mirando al mismo tipo que quieren ganar algo de dinero esa noche", dijo.

 

Más adelante recordó una terrible experiencia que le tocó atravesar con uno de los clientes: "El hombre con el que me fui a casa me pidió que me metiera en la bañera", cuenta.

 

"Y pensé, 'Está bien, quiere que me limpie o algo así'. Luego salió y regresó con dos cubos de hielo. Y comenzó a verterme este hielo en el baño. Y yo estaba allí desnuda y es en pleno invierno ... ".

 

En abril de este año,la Comisión Europea admitió que tras 10 años de esfuerzos para abordar el problema, las políticas puestas en marcha, en gran medida, habían fracasado.

 

"La impunidad de los perpetradores en la Unión Europea persiste, y el número de enjuiciamientos y condenas de traficantes sigue siendo bajo, haciendo que la trata sea "un delito de bajo riesgo y alto beneficio", explicó el organismo.

 

La calle principal de Vesterbro, Istedgade, con sus bares, clubes y sex shops, es ruidosa y está muy iluminada los sábados por la noche.

 

Grupos de hombres, a menudo bajo los efectos del alcohol, merodean la zona. En tanto, las mujeres que venden sexo, la mayoría de ellas de Nigeria y Europa del Este, con el cabello y el maquillaje impecables, están vestidas con ropa cómoda de gimnasia.

 

Michelle Mildwater, que ha apoyado a las prostitutas extranjeras en Dinamarca durante más de una década, sigue entregando su tarjeta a mujeres como Jewel, ofreciendo ayuda y asesoramiento.

 

Los fines de semana, las ONG danesas ofrecen servicios a las mujeres que venden sexo. Por ejemplo, Reden International, tiene un café donde pueden descansar, recuperarse y tomar un refrigerio entre clientes.

 

A lo largo de la noche, llega un flujo constante de mujeres y hombres, para usar las instalaciones, mientras que los voluntarios se mantienen a una distancia respetuosa pero lo suficientemente cerca para escuchar si una mujer está en problemas. En un turno de 4 horas, puede llegar a usarse hasta 28 veces.

 

"Estas mujeres tienen un problema que están tratando de resolver: deudas, pobreza, familia, hijos. Necesitan trabajar. Van a vender sexo, nos guste o no, así que les brindamos un espacio seguro mientras están haciendo lo que harían de todos modos ", dijo al respecto Sine Plambech, una investigadora académica.

 

"La mayoría de las mujeres no venderían sexo si no tuvieran que hacerlo. Puedes tener todas estas ideas morales sobre lo que es bueno para ellas, pero necesitan ganar dinero", añadió.

 

La precaria situación migratoria de muchas de las mujeres que venden sexo en Copenhague las hace más vulnerables y mucho menos propensas a denunciar cualquier abuso o violencia contra ellas.

 

Después de cuatro meses en las calles, desesperada, deprimida y tentada de quitarse la vida, Jewel también se mostró reacia a hacer una denunciar ante las autoridades. Hasta que un día conoció a un hombre danés y se enamoró.

 

En su primera cita, después de una cena romántica, ella le contó todo. "Esa es una carga que ha tenido que llevar", dice ahora sobre el hombre que se convirtió en su marido. Poco tiempo después, Jewel dejó de trabajar en las calles y él la ayudó a hacer los pagos semanales a su madam.

 

Michelle aconsejó a Jewel y le dio la confianza necesaria para dejar de pagarle a su madame. Afortunadamente, no hubo repercusiones violentas para ella o su familia, tal vez porque su traficante no pertenecía a una de las grandes redes criminales transnacionales.

 

Ahora Jewel está esperando el resultado de su solicitud para permanecer en Dinamarca. Mientras tanto, su danés se ha vuelto fluido y ha tenido un bebé.

 

Jewel y Michelle se hicieron amigas. La joven se casó y espera que poder acudir algún día a la escuela. También quiere hacer trabajo voluntario ayudando a las mujeres en las calles.

Michelle animó a Jewel a escribir una obra de teatro que cuenta la historia de una mujer víctima de trata, la llamó "La única manera de escapar".

 

"Fue terapeútico. Cuando estaba haciendo la obra estaba un poco como fuera de mi cuerpo. Era como si fuera parte de la audiencia, y estaba muy conmovida por lo que vi", reveló al tiempo que reconoció: "porque esto no es solo una historia, es la realidad de la gente". Fuente: BBC

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