En diciembre de 2004 el marine Tyler Ziegel, de 24 años y más conocido como Ty, iba en un tren militar por Iraq cuando explotó un auto bomba.

De eso sólo recuerda el auto estacionado, luego el ¡bum!, luego mucho dolor, y finalmente todo que se fue a negro.

Quedó en coma, y sin orejas, ni labios, ni ojo derecho, ni mano izquierda, ni el lado derecho de la mandíbula; al menos le quedaron dos dedos en su mano derecha, uno de los cuales le fue cosido para salvárselo.

Ty, oriundo del poblado de Metamora, en Illinois, Estados Unidos, regresó a su país. Tras meses en coma y 40 operaciones, pudo salvarse. Y desde el comienzo, quien estuvo a su lado fue su novia de toda la vida, Reneé Klein, hoy de 21 años.

Ella renunció a su trabajo y viajó a Texas donde Ty estaba hospitalizado.

Reneé le confidenció a la revista alemana “Stern”: “Si lo hubiese abandonado, no me podría haber dejado ver nunca más en Metamora. Para míél es el sin-ojos, sin-orejas más lindo que conozco”.

La chica contó además que no le interesan las cirugías plásticas para Ty: “No, lo quiero así como está. Para mí Ty es mi viejo, sólo que con otra cara”.

Este amor a toda costa fue juramentado en octubre con una boda a la que asistieron las familias y los compañeros de armas de Ty, un hito que además capturó una atención casi novelesca de los estadounidenses, que donde ven a la pareja se les aproximan para saludarles.

Reneé reveló al diario germano “Bild” cómo apoda a Ty: “Lo llamo el cabeza de papa”.

Él reflexionó sobre sí mismo y su aspecto: “He tratado de no mirarme al espejo, pero en fin, es como es la cosa no más, no lo puedo cambiar”.

Cuando ella lo besuquea, él siente la constitución de los labios que le rehicieron: “Bueno, sí, aunque la sensación ya no es tan intensa como antes”.

Pese a lo traumático de la situación, Ty dice que volvería al tiro a Iraq, y que volvería con otra mentalidad, una que se las aconseja a todos sus camaradas que van a la guerra: “Primero disparar y después preguntar”.

La pareja planea su futuro, hijos, hogar y todo eso, pero también exprimen el presente. “Vivimos cada día como si fuera el último. Bebiendo y viendo tele, bebiendo y paseando en auto, y luego bebiendo nuevamente”, cuanta con humor el tipo.

Ella, como mujer enamorada, se emociona, lo mira al ojo que le queda a Ty, y le dirige: “Ty es mi héroe”.