Alberto Fernández y Martín Guzmán, conferencia, NAMartín Guzmán y Alberto Fernández. Foto: NA.

La reunión con gobernadores durante la semana pasada, convocada por el Presidente, Alberto Fernández, y el ministro de Economía, Martín Guzmán, para informar el estado de las negociaciones de Argentina con el Fondo Monetario Internacional (FMI), continúa en el centro de los análisis de especialistas, tanto del arco económico como político.

 

El país está muy lejos de llegar a un acuerdo de facilidades extendidas con el Fondo Monetario y deberá haber un duro trabajo por parte del equipo económico durante las próximas semanas si se quiere evitar el default cuando llegue el vencimiento de abril”, considera en su comienzo el documento elaborado por la consultora privada Invecq.

 

La firma dedicada al asesoramiento económico, asegura que el discurso brindado por el Ejecutivo en la reunión del miércoles pasado “reafirma que el gobierno tiene un diagnóstico equivocado de los problemas de la macroeconomía argentina”. Esta afirmación la basan en que el Gobierno “sostiene que no se debe bajar el gasto público para corregir el desequilibrio fiscal porque eso sería recesivo y detendría el actual proceso de recuperación económica. En la visión oficial el gasto público es la pieza fundamental del proceso de crecimiento de la economía”. Ahí radica el principal problema con el organismo internacional ya que “equilibrar las finanzas públicas sin bajar el gasto público implica aumentar la presión tributaria o, en la visión oficialista, encadenar varios años de crecimiento económico que aumenten los recursos fiscales por vía de una mayor actividad”.

 

La consultora económica señala que esa estrategia tiene dos problemas. “El primero es que requiere de un período muy largo para conseguir la corrección fiscal y, por lo tanto, implica el aumento de la deuda pública para financiar esa transición. Creer que el país podrá acceder fluidamente a los mercados de deuda durante los próximos años no es realista dado el riesgo país y la caída en la demanda por los bonos ya emitidos”.

 

En tanto que “el segundo problema de esta especie de “gradualismo recargado” es que todas las variables de la macroeconomía están dando señales de alerta que en caso de no ser corregidas podrían interrumpir la recuperación en cualquier momento. Incluso mirando la experiencia reciente, la economía argentina no logra encadenar dos años seguidos de variación positiva del PBI desde el bienio 2010-2011. Hoy, con desequilibrios mucho más preocupantes, es casi irreal pensar que se podrá quebrar esta racha”.

 

 

El escrito repasa el deterioro de la cuestión fiscal, acentuado por la pandemia, y resalta la importancia de retomar el sendero planteado inicialmente por el Gobierno para alcanzar el equilibrio fiscal en un periodo razonable. En la reunión con gobernadores se informó la postergación del tiempo para cumplir con dicha meta, llevándolo del 2023 al 2027. Teniendo en cuenta el aumento en los desequilibrios económicos desde febrero de 2020 a la fecha, “el Gobierno debería intentar llevar a cabo el ordenamiento fiscal lo más pronto posible y no dilatarlo cuatro años más”, indica la consultora, añadiendo que “no hay un solo indicador macro que justifique el hipergradualismo fiscal que presentó Guzmán en la reunión de esta semana”.

 

El documento apunta a que en la presentación del Ejecutivo “no se explicitó ninguna medida específica que llevaría al cumplimiento de esa trayectoria. Ni siquiera se presentaron las estimaciones de crecimiento del PBI y de la recaudación tributaria que harían el trabajo sin necesidad de ajustar el gasto público, según la idea de Guzmán”.

 

Por otro lado, consideran importante señalar que “si no hay consenso con el FMI sobre la trayectoria fiscal, entonces difícilmente sea cierto o al menos consistente que sí haya acuerdo con respecto a la trayectoria del financiamiento monetario por parte del BCRA y a la trayectoria de las reservas internacionales. Ambas dinámicas están dominadas por lo que pase en el plano fiscal y es por eso que es imprescindible primero acordar este plano para luego avanzar en los otros dos”.

 

Por último, desde Invecq expresan que “el desafío central está en que todos los integrantes del oficialismo entiendan que ninguna medida de reducción del gasto público será más recesiva que un escenario de no acuerdo con el Fondo o de un acuerdo débil que no logre restaurar los equilibrios macroeconómicos y que desemboque en una nueva crisis cambiaria con aceleración inflacionaria”.

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