Barcos en Punta del EstePuerto Punta del Este, Uruguay

Alrededor de 200 embarcaciones argentinas amarradas en el puerto de Punta del Este coparon la península uruguaya, después de casi dos años sin poder ingresar al país por la pandemia de coronavirus. Los dueños de las embarcaciones sugieren que se trata de un “castigo político”.

 

Se trata de una medida de Sanidad de Fronteras, dirección que depende del ministerio de Salud de la Nación. Para quienes al parecer no son suficientes la declaración jurada y el PCR negativo.

 

Una gran parte de los viajeros que eligen las costas esteñas para pasar sus vacaciones lo hacen en embarcaciones comerciales, como Buquebus, Colonia Express o en los cruceros de pasajeros. Y tanto los puertos de los buques turísticos como la terminal de cruceros Quinquela Martín son “corredores seguros”, según fuentes de Prefectura Naval. Sin embargo, indicaron que “los mismos no están habilitados para el ingreso de embarcaciones deportivas”, es decir privadas.

 

“Se les informa por parte de esta autoridad marítima [Prefectura Naval Argentina] que previo regreso a la Argentina deberá prever las condiciones en las que se encuentra el país”, dice un documento, a modo de declaración jurada, que los dueños de las embarcaciones deben firmar antes de salir de territorio nacional.

 

En ese marco, responsables de la autoridad marítima nacional dejan trascender que, pese a la falta de corredores seguros, hoy se está trabajando en la posibilidad de habilitar alguno. Pero aún no hay confirmaciones de ningún tipo.

 

“Ya cuando hicimos el trámite para despachar el barco, la persona que nos atendió nos dijo que es una medida de corte político, que no los quieren dejar entrar por ideología”, sostuvo el dueño de uno de los barcos en diálogo con el medio La Nación.

 

El enojo de los dueños de las embarcaciones varadas escala día a día ya que deberán volver a sus hogares en otro medio de transporte y dejar su barco amarrado en aguas uruguayas con el costo que ello implica.

 

Diferente es la situación de los participantes de la regata organizada por el Yacht Club Argentino y el Yacht Club Punta del Este, Rolex Circuito Atlántico Sur 2022, que zarpa desde la Argentina el 15 de enero, con regreso el 22. Los concursantes tendrán un permiso especial para volver al país.

 

Mientras tanto y según lo confirma el jefe del puerto de Punta del Este, Carlos Ferreira, el 50% del lugar está ocupado por barcos argentinos, que de no regresar, deberán seguir sumando diariamente los 70 dólares que pagaron por cada jornada en la ciudad costera uruguaya.

 

“La variable de la moneda en el puerto no tiene incidencia”, aclaró Ferreira en diaálogo con el mismo medio, y advierte que se ven las mismas caras de siempre. De todos modos, ya desde la temporada 2021 decidieron reducir a la mitad las tarifas por amarrar y fue una postura que mantuvieron para este año.

 

“Hablé con muchos de ellos para saber si iban a venir. Hay mucho malestar por no saber si podían volver. Hubo unos cuantos que no se animaron a venir, es una situación que vienen viviendo hace tiempo y siempre con información deficiente”, comentó el jefe portuario.

 

Hay quienes creen que se trataría de una bajada como “castigo” para aquellos quienes tienen la posibilidad de salir del país con sus embarcaciones privadas para vacacionar. Sin embargo, fuentes oficiales del ministerio de Salud indicaron a La Nación que se encuentran trabajando en resolverlo.

 

“Tenemos un acuerdo completo con todos los organismos del Estado y la Prefectura identificó las terminales privadas y hay acuerdo de las mismas para dar amarra de cortesía”, indicaron.

 

“La persona de Prefectura perfectamente puede controlar los PCR, una burocracia más que se entiende con animosidad”, dijo al mismo medio Ricardo, uno de los dueños de los 200 barcos varados.

 

“Incertidumbre de salir y no saber cuándo se puede regresar, hoy en día he regresado por Buquebus, teniendo que dejar la embarcación con el costo de la marina y alguien que la cuide y después tener que ir a buscarla. Nuevamente no es motivo lógico desde lo enunciado por el Gobierno. En fin, no se entiende el porqué de esta medida”, agregó.

 

“¿Por qué puedo viajar con 1000 personas en Buquebus pero no con el dueño del barco?”, añadió Daniel, marinero que acompaña a Ricardo y a su familia.

 

“La medida fue impuesta hace bastante, pero era tan absurda que genuinamente creímos que iba a terminar siendo ley muerta. Como todos seguían señando las amarras acá, imaginamos que todos creían lo mismo”, detalló otro de los jóvenes que viajó con su familia y se encuentra en la mima situación.

 

“Argentina es el único país de la región con limitaciones impuestas al regreso de embarcaciones privadas. Es bastante ridículo que estén abiertas las fronteras migratorias comerciales y no las individuales, por un tema de volumen de gente más que nada. Me parece que es un caso más de esos donde no podés permitir que el Estado te coerza con normativas sin sentido porque al final del día terminás sin poder disfrutar”, profundizó.

 

“Cuando vine desde Uruguay en Buquebus no me pidieron ningún papel, solo el DNI para migraciones porque la declaración jugada ya está cargada. ¿Cuál sería el control sanitario que tiene que hacer Prefectura? Solo el ingreso de papeles que es el PCR que nos piden para salir de allá”, indicó un tercer testimonio.

 

Mauricio B. llegó a Punta del Este el 26 de diciembre con su familia: “Crucé porque supongo que este problema lo van a solucionar en los próximos dos o tres meses, si no, tendré que dejar mi barco en Uruguay”, explicó.

 

“Nos parece que es una restricción totalmente innecesaria que se debería haber resuelto al principio del verano”, remarcó al tiempo que expresó que "mucha gente quiere usar sus embarcaciones para salir del país a divertirse, en Uruguay hay muchos puertos hermosos y es una picardía que nos pongan más restricciones cuando todos la pasamos mal por el Covid-19″. Con información de La Nación.

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