Andrea MirandaAndrea Miranda tiene 34 años y es una influencer del estilo de vida sana. En poco más de un mes, se contagió dos veces de coronavirus y la segunda vez fue mucho más difícil de atravesar que la primera, según reveló.

 

La joven sufrió un caso de reincidencia en el contagio. Un escenario que comienza a repetirse a medida que la variante ómicron hace escalar los casos. "Ahogo, la falta de aire, el pensar con todo tu ser 'la puta madre no puedo respirar'", reveló en un posteo de su cuenta de Instagram.

 

Tiene esquema de vacunación completo y no tiene commorbilidades. Entrena tres veces por semana, practica yoga, bicicletea 24 kilómetros los findes y tiene una dieta equilibrada. Aseguró que ni las técnicas de respiración funcionaron cuando comenzó a quedarse sin aire.

 

Según reveló en diálogo con Clarín, entre una infección y la otra, pasaron alrededor de cuarenta días. El primer contagio cayó en un pésimo momento. Acababa de llegar a Río de Janeiro para descansar unas semana:. "El primer día tenía tos, empecé con fiebre de hasta 40 grados y no podía dormir porque me acostaba y tosía. Me hice un test de farmacia y dio positivo. Después empezó a bajar la temperatura y estuve mejor".

 

Al volver a su casa en Jujuy, trató de recuperar su vida normal. Pero las semanas pasaban y el cuerpo todavía lo sentía débil. Le costaba entrenar, se cansaba más rápido. Hace unas semanas, mientras hacía reemplazo por un compañero contagiado, tuvo un golpe de tos y sospechó lo peor.

 

"Pedía que no sea 'esa' tos, es distinta a otras, una sensación rara. Pero al otro día empeoró y me dolía la cabeza", relató Andrea. Luego vino la fiebre y la confirmación del PCR: nuevamente positivo.

 

"Tengo 34 años, soy re sana, hago ejercicio, practico yoga, sé controlar mi respiración. Y se me iba de las manos, no se me llenaban los pulmones. Era algo que no había sentido nunca en mi vida: el ahogo, la falta de aire”, reveló.

 

"No podía dormir. Me dieron corticoides para abrir pulmones. A partir de ahí seguía sin poder respirar pero oxigenaba bien. Dos días más tarde pude empezar a respirar más normal", contó. Según le explicó la médica que siguió su caso, tuvo una infección de las vías respiratorias superiores y, como pasó tan poco tiempo entre un positivo y el otro, los pulmones nunca llegaron a recuperarse.

 

Asimismo le indicaron que presentaba signos de haberse infectado con dos variantes distintas. Su novio, con quien compartió el viaje a Río de Janeiro, tuvo solamente tos durante las vacaciones y mostró signos de cansancio y dolores en el cuerpo esta última vez. "No me imagino cómo me habría pegado sin la vacuna", analizó.

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