Familia FortRicardo Fort junto a sus hijos, Gustavo Martinez y la niñera.

La repentina muerte de Gustavo Martínez, la ex pareja de Ricardo Fort que cayó desde el piso 21 del departamento que vivía en Belgrano dejó a todos conmocionados. Mientras la Justicia investiga el caso, Felipe Fort, hijo del empresario, declaró a la Policía que se encontraba deprimido porque la próxima semana con su hermana melliza, Martita, cumplirán 18 años, y Gustavo dejaría entonces de ser el tutor legal. Por esa razón, había amenazado con arrojarse desde el balcón.

 

“Tomó la decisión de quitarse la vida”, aseguró el abogado César Carozza, amigo de la familia Fort, ratificando que se trató de un suicidio. “Los chicos estaban en el departamento. Es momento de contenerlos”, agregó el letrado al salir del edificio en Belgrano donde vivía el padrino junto a los adolescentes.

 

Pero si algo dejó en dejó en evidencia la muerte de Martínez es una fuerte interna en la familia Fort, que viene desde hace tiempo, y que Felipe terminó ratificando en estas horas con una serie de mensajes en su Instagram. “Las únicas personas que siempre estuvieron para nosotros fueron Marisa (López, su niñera), Eduardo (Fort, su tío), César (Carozza) y amigos. Y más gente que queda por nombrar. Papá lo recibirá (a Gustavo) con los brazos cerrados. No opinen, no comenten, no saben y nunca supieron”, expresó el joven, en sendos posteos que luego eliminó. “Me parece muy hipócrita la gente que opina sin saber qué pasó y sin saber cómo vivimos los últimos siete años”, cerró.

 

La familia Fort siempre respetó a Martínez, aunque la relación no era óptima. Incluso en estos años surgieron varios roces, vinculados especialmente con cuestiones de dinero. Aunque el personal trainer mantenía un perfil bajo en los medios, una vez expresó públicamente su enojo contra los familiares de Ricardo.

 

Ocurrió en mayo de 2017 cuando el periodista Augusto Tartúfoli expuso en Intrusos una pelea Martínez al parecer mantenía con Eduardo Fort: “La familia Fort percibe que hay un reclamo de Gustavo pidiendo que se abra una cuenta de dinero a su nombre. Dicen: ‘El bienestar de los hijos de Ricardo está asegurado por 100 años’. Se preguntan: ‘¿Qué necesidad hay de poner una cuenta a nombre de Gustavo Martínez?’”.

 

“Tartu dijo una barbaridad -dijo Martínez, tras haberse comunicado con la producción del ciclo y salir al aire vía telefónoca-. Vos sos amigo de Eduardo Fort y estás equivocado. Yo no tengo un peso de esa familia. Yo lo que pedía era lo que las empresas dejan al costadito, que repartían a Ricardo, y que desde que falleció nunca más apareció nada”. Y agregó, en diálogo con Jorge Rial: “Yo no pedí nunca jamás nada. Le dije que ese dinero lo pusieran en una cuenta, a nombre de los hijos de Ricardo. Jamás toqué un peso de Ricardo y mucho menos a los hijos”.

 

Aunque Tartúfoli intentó dialogar, Gustavo seguía hablando de las supuestas irregularidades en el manejo del patrimonio de los mellizos. “Todo esto viene de parte de la familia. Había una suma de dinero que siempre guardaban y repartían entre todos los herederos. Cuando falleció Ricardo, ese dinero desapareció. Pasaron dos o tres años y les dije: ‘¿Están pasando esa suma a la cuenta de los chicos?’. ¡Nada!”. Además, declaró: “No hablen por favor de dinero porque son sucios ellos (por los Fort), yo no soy sucio con el dinero. No me jodan porque yo no tengo un peso. Yo vivo con la plata de las clases (de personal trainer)”.

 

Además, señaló que dedicaba gran parte de su tiempo al cuidado de Martita y Felipe: “Llevo a los chicos a la mañana al colegio. Vuelvo temprano de trabajar para estar en la casa cuando ellos regresan a la tarde de sus clases extracurriculares. Me quedo los fines de semana con ellos. Duermo con ellos. No voy a permitir a nadie que me venga a criticar. Yo amo a los chicos y amo a Ricardo. Que la plata se la metan en el culo”.

 

Por último, reveló que cuando falleció el mediático la familia Fort realizó una auditoría con un escribano en el departamento que compartían porque sospechaban de que podría quedarse con dinero o algún elemento de valor. “Cuando Ricardo estaba adentro de un cajón vino una escribano a hacer una auditoría y Marta (la mamá de Ricardo) lo quería sacar. Ella me adoraba. ¿Eso es justo? ¿Por qué no esperaron unos días?”, se quejó Gustavo.

 

La muerte de Martínez abrió nuevas interrogantes sobre lo que realmente pasaba en ese departamento de Belgrano. Desde hacía meses enfrentaba un fuerte cuadro depresivo y tenía un principio de demencia senil. En este último tiempo, Felipe y Martita mantenían una relación más fluida con su tío Eduardo. Gustavo estaba muy triste porque los mellizos quería irse a vivir solos al cumplir la mayoría de edad. Además no habría encontrado la contención que necesitaba.

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