Mónica Farro contó los requisitos para entrar a la cárcel y cómo era tener sexo con su ex

La vedette uruguaya recordó su romance con Juan Suris y cómo mantuvo la relación en los cuatro años que el empresario estuvo tras las rejas. "Me decían sucia", reveló.

Por Canal26

Miércoles 13 de Abril de 2022 - 10:53

Mónica Farro, vedetteLa vedette uruguaya visitó a de Brito en LAM.

Mónica Farro estuvo de visita por LAM, el programa de Ángel de Brito por América y relató su pasado en pareja con Juan Suris. Suris estuvo preso por cuatro años, acusado de liderar una banda de narcotraficantes y una asociación ilícita fiscal y es por ello que la uruguaya recordó cómo fue esa historia de amor marcada por los ingresos al penal de Saavedra para verlo y por amenazas posteriores.

“Los primeros dos años iba todos los meses, después ya no... Iba cada tanto, cada seis meses, ya estaba desenamorada y mantuve la relación hasta que él salió por códigos, nada más, y cuando salió le dije ‘adiós, no te quiero ver más’”, comenzó.

“Lo que pasa es que cuando entró, él supuestamente a los cuatro meses salía. Y así permanentemente. Después entendí que a él le servía que yo estuviera afuera defendiéndolo porque era ‘el rey de la cárcel’”, señaló.

“No me siento mal por haberlo hecho. Cuando me dicen ‘sucia’ por entrar a una cárcel a tener sexo, y sí, prefiero tener sexo con la persona que amaba en ese momento y no con cualquier persona afuera”, remarcó.

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“Eran dos horas por turno. Tenías el de la mañana, el mediodía o el de la tarde. Entrabas a un lugar en el que tenías seis piezas, creo. Ahí tenés camas pero vos te llevás todo lo tuyo como sábanas, almohadas... y te armás el lugar. Más allá del sexo, es un lugar a dónde ibas a estar solo con tu pareja”, reveló.

Allí contó que al entrar debía hacerlo con “calzas, escotes, zapatos, botas, corpiño con aro, ropa negra, azul oscuro ni calzado con cordones”.

“Vinieron dos chicas a decir que tengas cuidado porque te quieren cortar la cara”, explicó.

“Me llamó Juan y me dijo ‘no salgas’. Cuando le pregunté qué pasaba me contestó ‘acá hay un quilombo pero no te preocupes que ya sabemos quiénes son los maridos y acá los hacemos mierda’. Si a mí me tocaban, los iban a destrozar. Era todo feo, esa noche agarré mis cosas y me volví a Buenos Aires”, concluyó.

GENTILEZA LAM

 

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