Alberto Fernández, presidente de Argentina, Quinta de Olivos, NAAlberto Fernández. Foto: NA.

Tras los nuevos números de la inflación, que no ceden la presión en el bolsillo de los argentinos, las amenazas, controles, persecuciones e intervenciones no sirven para frenar un tsunami de los precios.

 

En su columna para el diario Clarín, Marcelo Bonelli explica que "a inflación tiene varios motores: el gasto público, la maquinita, los costos y la inercia inflacionaria. Ahora se agrega la incertidumbre que provoca la patética pelea entre Alberto y la vice. Encima, Cristina quiere usar el recalentamiento de los precios para –otra vez- embestir contra el equipo económico".

 

"Ya tiene una obsesión contra Guzmán, Matías Kulfas y Miguel Pesce. Acusa al trío del desborde de precios. Enojada y a los gritos suele exclamar: “¿Decime qué medida tomó Guzmán contra la inflación?”."; explica el periodista

Martín Guzmán. Foto: NA.

La dura exposición de la vice en el Chaco saturó al Presidente. Olivos fue ebullición pura el fin de semana. Hubo insultos para Máximo y se juraban venganza. Los albertistas puros pedían bombas y torpedos contra La Cámpora.

 

Alberto mascullaba: “A Cristina solo le interesa ella. Qué dañina que es”. La trataron de irracional y varios en Olivos se mofaban de los traspiés políticos que sufre. Santiago Cafiero dice: “Hace tiempo que no acierta una”. Alberto habló con su círculo íntimo. También recibió a Daniel Scioli, habló con Matías Kulfas, Gustavo Beliz y mantuvo una reunión a solas de trabajo con Martín Guzmán.

 

MarceloBonelli, para el DiarioClarin, comentó que el jefe de Estado sorprendió –por primera vez– a Cristina. “La Doctora” y sus gurkas pensaban que Alberto no iba a responder. Ahora en el Instituto Patria están sacados. Máximo y su mamá evalúan con qué clase de munición responder. Los duros quieren que la vice utilice una demoledora carta. Pero Cristina quiere seguir siendo sutil: atacar a Alberto y Guzmán donde más duela, en el fracaso para contener la inflación.

 

La vice se ha percatado de que sus duras críticas –cada vez más– perdieron efectividad. En septiembre, su carta provocó un tembladeral político y ahora su propia palabra solo suscita enojos y maltratos del Presidente.

 

Por su parte, Massa está molesto con Guzmán: lo acusa de inacción frente a la inflación y de haber dilapidado divisas en la negociación con Washington. Algunos de estos economistas tienen excelente relación con el propio Alberto. Incluso Peirano y Redrado –como Emmanuel Alvarez Agis- fueron potenciales candidatos a ocupar un lugar en el primer Gabinete de Alberto. También fueron sondeados en los últimos meses. Hubo una única advertencia central: la debilidad cambiaria del BCRA en el segundo semestre. Redrado dijo: “La primavera va a estar caliente”. Massa habló de la continuidad de Guzmán. El ministro está firme. Bossio afirmó: “Si no tenés reemplazo, claro, lo lógico es apoyar a Guzmán”.

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