Endoscopía. Foto: QuirónSaludEstudio de endoscopía. Foto: QuirónSalud.

Si bien el cáncer de esófago es poco frecuente (en Argentina, según el IARC, produce menos de 2000 casos al año, el 1,5% de todos los tumores), el alza en la incidencia de adenocarcinoma (uno de sus tipos) es observado con preocupación. Es por esto que Florencia Cunzolo, periodista de Clarín realizó un informe exclusivo (que aquí reproducimos con su generosidad ) sobre quienes son la población de riesgo a tenerlo y cómo deberían controlarse. 

 

La Agencia Internacional de Investigación sobre Cáncer (IARC) lo advierte desde hace años: la incidencia de adenocarcinoma de esófago "está aumentando rápidamente" asociada al avance de la obesidad, el exceso de grasa abdominal y la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE).

 

Si bien el cáncer de esófago es poco frecuente pero el alza en la incidencia de adenocarcinoma (uno de sus tipos) es observado con preocupación. En ese contexto, un análisis de base de datos de salud de aproximadamente 5 millones de personas residentes en Florida, Estados Unidos, mostró un "aumento alarmante" en la prevalencia de cáncer de esófago y esófago de Barrett (la principal lesión precursora del adenocarcinoma) en adultos de 45 a 64 años.

 

En esa franja etaria se observó una tasa casi duplicada de cáncer de esófago y un aumento del 50% en esófago de Barrett entre 2012 y 2019."Este fuerte crecimiento debería preocupar a los profesionales de la salud y deberíamos considerar la detección de cáncer de esófago en pacientes de mediana edad si tienen un mayor riesgo", advierte Bashar Qumseya, profesor asociado en la División de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición y jefe de Endoscopia en la Universidad de Florida (Gainesville, Estados Unidos).

 

Qumseya presentó los resultados del estudio en la Digestive Disease Week (DDW), la reunión internacional más grande de médicos e investigadores en los campos de la gastroenterología, hepatología, endoscopia y cirugía gastrointestinal.

 

Pese a que tiene varias limitaciones, ya que se circunscribió a una muestra que puede no ser representativa de poblaciones más amplias o con otras características y de que no se trató de un ensayo controlado con seguimiento, especialistas consultados por Clarín coinciden en que se necesita mejorar la identificación y la vigilancia de personas con factores de riesgo para cáncer de esófago.

 

Llamado de atención

"El estudio es una nueva muestra de que el cáncer de esófago está aumentando. Es el que más creció en los últimos 30 años", advierte el médico endoscopista Alejandro Nieponice, jefe de la Unidad de Esófago de la Fundación Favaloro.

 

"Si bien sigue siendo más frecuente después de los 65 años, hoy con los malos hábitos hay mucha más población joven que con el tiempo termina desarrollando la enfermedad", añade Nieponice, que es también cirujano esófago-gástrico.

 

Coincide Jorge Olmos, jefe de la Sección Nuerogastroenterología del Hospital de Clínicas: "En todo el mundo, Argentina incluida, hay una epidemia de adenocarcinoma de esófago, porque los casos nuevos exceden a lo esperado”.

 

El antecedente del Barrett

El cáncer de esófago se desarrolla silenciosamente, sin dar síntomas, hasta que se encuentra muy avanzado, lo que oscurece el pronóstico. En muchas personas, al adenocarcinoma lo antecede una lesión preneoplásica, el esófago de Barrett, que es causado principalmente por el reflujo crónico mal controlado.

 

“El reflujo va lastimando y generando una especie de cicatriz, que es el Barrett. Lo que ocurre es que en un pedacito del esófago, en el área en la que recibe más ácido, cambia sus células por otras más fuertes, que son intestinales”, explica Lisandro Pereyra, gastroenterólogo del Hospital Alemán, miembro de Endoscopistas Digestivos de Buenos Aires (ENDIBA).

 

El esófago de Barrett es una adaptación del cuerpo para defenderse del reflujo, suma Nieponice. "Las células que están en el esófago empiezan a parecerse al intestino delgado, porque están expuestas a los líquidos que normalmente pasan por allí. Parecerse es su forma de defenderse."

 

Y grafica con una analogía futbolera que utiliza con sus pacientes: "Es como llevar un hincha de Boca a la popular de River, con la camiseta de Boca. Lo primero que va a hacer es sacársela, después va a empezar a gritar los goles de River, pero en el fondo no va a dejar de ser de Boca. Por eso es algo que está mal."

 

Uno de cada cuatro con reflujo

En Argentina, la enfermedad por reflujo gastroesofágico es muy frecuente: afecta al 23% de la población adulta, de acuerdo a un estudio realizado para evaluar su prevalencia. Ese porcentaje ubica al país, según un metaanálisis publicado en 2014, entre los que tienen las tasas más altas del mundo junto con Estados Unidos, Reino Unido, Turquía y Suecia, destaca Olmos.

 

"Entre los pacientes que viven con reflujo, entre un 5% y un 12% a nivel mundial tienen esófago de Barrett, que es la forma más severa de la ERGE", precisa el médico del Hospital de Clínicas. Aclaración válida: no todas las personas con reflujo desarrollarán esófago de Barrett, ni todas las personas con Barrett evolucionarán a cáncer de esófago. Esas condiciones incrementan el riesgo pero no son determinantes.

 

De hecho, Olmos apunta que la incidencia de adenocarcinoma sobre personas con Barrett estuvo sobrestimada durante mucho tiempo. La edad avanzada, el sexo masculino, la obesidad, el tabaquismo y el consumo de alcohol también se asocian con un mayor riesgo de cáncer de esófago.

 

El desafío de la detección temprana

"A partir de otros análisis que hemos realizado con este conjunto de datos, sabemos que incluso los pacientes con cuatro o más factores de riesgo de cáncer de esófago no se someten a endoscopias", informó Qumseya y alentó: "podemos hacerlo mejor".

 

¿Su propuesta? "Muchas personas en Estados Unidos ahora se realizan colonoscopias a partir de los 45 años, por lo que realizar una endoscopia al mismo tiempo, entre quienes presenten múltiples factores de riesgo, podría ayudar a capturar a más pacientes con esófago de Barrett y cáncer de esófago", dijo.

 

En Argentina, los estudios de rastreo (screening) para prevenir cáncer de colon (sangre oculta en heces y/o colonoscopia) están indicados en población general a partir de los 50 años (aunque las personas con antecedentes familiares o con ciertas condiciones deben comenzar antes).

 

Se realizan porque la mayoría de los casos de cáncer colorrectal (CCR) son precedidos por una lesión precursora (el pólipo) que, una vez detectado, puede extraerse y así no se convierte en tumor.

 

No obstante, el CCR es el segundo cáncer que más casos y muertes produce cada año en el país (casi 16 mil y 7500, respectivamente). ¿La razón principal? Que solo uno de cada tres mayores de 50 se hace los controles, según mostró la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018).

 

A diferencia del cáncer de colon, no hay indicado screening en población general para detectar cáncer de esófago en forma temprana. ¿Por qué? Los especialistas sostienen que no se trataría de una medida costo-efectiva, dada su baja incidencia, y que en este caso no está tan clara y establecida la estrategia de prevención.

 

"Sobre la colonoscopia nadie duda, porque (al detectar y extraer los pólipos) además de salvar vidas, optimizás los costos del sistema (por el ahorro en tratamientos)", dice Nieponice. "En cambio, hacer endoscopia a todos para detectar algún Barret, que encima menos del 1% se van a transformar en adenocarcinoma no tendría sentido", subraya.

 

Pero a raíz del avance en el número de casos de cáncer de esófago, la comunidad científico-médica a nivel mundial está trabajando para tratar de establecer quienes necesitarían realizarse una endoscopia de control más temprano.

 

"Para pesquisar, es decir, para ver si al paciente que tengo enfrente tengo que someterlo a una endoscopia, todavía tenemos poca evidencia", dice Pereyra. "Estamos tratando de identificar cuáles son los pacientes con mayor riesgo para ser estudiados, diagnosticados en forma temprana y controlados."

 

Quiénes deberían controlarse

"Cuando uno habla del screening, es decir, de detectarlos, lo que está propuesto son: pacientes que tengan síntomas de reflujo de larga data, fundamentalmente varones, mayores de 50 años, y sobre todo si tienen sobrepeso-obesidad y son fumadores", precisa Olmos. También quienes tengan antecedentes familiares.

 

El médico apunta que en quienes presenten al menos tres de estos factores, se recomienda hacer una endoscopia (una exploración del esófago mediante un endoscopio). Si se les detecta Barrett, deben ser controlados de cerca.

 

"A los que no tienen displasia se los vigila cada 3/5 años. A quienes sí tienen, se los sigue más estrechamente. Tenemos ahora terapias endoscópicas como la mucosectomía, la radiofrecuencia, que permiten un tratamiento de las lesiones sin resecar el esófago. Esto ha cambiado la historia de estos pacientes", enfatiza.

 

Llamado de atención

Los especialistas coinciden en que además de aumentar el rastreo, también es clave la concientización sobre evitar la mala alimentación y la obesidad, el tabaquismo, el consumo de alcohol y el tabaco, que aumentan el riesgo de reflujo crónico, de esófago de Barrett y de cáncer de esófago, El reflujo crónico severo de larga data también es un factor de riesgo para adenocarcinoma, incluso sin el antecedente del Barrett, destaca Olmos.

 

Y en ese sentido, Nieponice advierte sobre la importancia de no automedicarse: "Si tenés un reflujo mal manejado, no te automediques, consultá con el médico"."Eso no significa en lo más mínimo que todas las personas con reflujo van a tener cáncer. Pero hay una correlación cronológica entre el aumento de los casos y la aparición de antiácidos super efectivos como el omeprazol. Las personas tapan los síntomas, se sienten bien rápido, no consultan y el reflujo sigue", explica.

 

¿El problema es la medicación? No. "Las personas que tienen indicación, pueden tomar inhibidores sin problemas. Pero se necesita un seguimiento médico y tener una endoscopia hecha. Lo que no hay que dejar es el reflujo a su libre evolución y manejado con automedicación", concluye.

 

 

Fuente original: https://www.clarin.com/buena-vida/esofago-barrett-cancer-esofago-alza-deberian-controlarse_0_DKvfGDynYU.html

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