Juan Domingo Perón, Islas MalvinasJuan Domingo Perón y el deseo de recuperar Malvinas. Fotos: Cancillería/AGN.

El 1° de julio de 1974, el presidente Juan Domingo Perón cerraba sus ojos y entraba a la inmortalidad. Los días del viejo líder del justicialismo, ese hombre que partió la historia argentina en dos, llegaban a su fin. Sin embargo, y pese al deteriorado estado de salud de las jornadas previas, sus ganas de seguir sirviendo al país a su modo no habían llegado a flaquear. Las ansias de Perón por hacer valer los derechos de la Patria, en cualquier rincón y bajo toda circunstancia, fueron la bandera que nunca estuvo dispuesto a arriar. Ni siquiera estando al borde de la muerte.

Así quedó demostrado el 11 de junio de ese año, cuando desde el Gobierno británico llegó a sus manos la propuesta de restablecer negociaciones entre las partes por el control de las Islas Malvinas. No era una oportunidad como cualquier otra. Las fuerzas de Perón dieron la mágica sensación de cobrar nuevo vigor cuando, con voz quebrada, le confió a Carlos Ortíz de Rosas, por embajador argentino no residente en Barbados: "Si ponemos un pie sobre las islas, no nos sacan más".

Era el Perón de siempre, el de los viejos tiempos.

 

Harold Wilson, Juan Domingo Perón, Islas Malvinas, foto AGNHarold Wilson, Primer Ministro británico; y Perón. Fotos: Google/archivo.

 

El plan resultaba descabellado para muchos, aunque en realidad era una inmejorable oportunidad para que la Argentina vuelva a la senda de la plena defensa de su soberanía, pero en un impensado escenario: desde adentro mismo del archipiélago del Atlántico Sur. La propuesta de los ingleses consistía en un condominio entre los dos países.

 

Juan Domingo Perón, Islas Malvinas, foto CancilleríaNota británica con la propuesta. Fotos: Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.


Documento no oficial

Varias fuentes afirman que el documento reposa en algún cajón de una dependencia del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de la Nación. Era un non-paper (documento no oficial) que lanzaba la curiosa propuesta. El objetivo era el de "poner fin a la disputa sobre la soberanía" y "crear una atmósfera favorable dentro de la cual los isleños podrían desarrollarse de acuerdo a sus intereses".

La nota fue entregada durante una reunión secreta y confidencial por James Hutton - embajador británico en Buenos Aires- a Perón a través de su ministro de Relaciones Exteriores, Alberto Vignes. Entre los puntos más destacados se proponía izar las banderas de Argentina y Gran Bretaña juntas en suelo de Malvinas, y que convivieran armónicamente el inglés y el castellano como idiomas oficiales. El gobernador local sería "designado de manera alternada por la Reina y el presidente argentino". Concluía el texto británico: "Sobre estas bases, el gobierno de Su Majestad propone que, si el gobierno argentino está de acuerdo, deberían realizarse conversaciones oficiales o preliminares en Buenos Aires lo antes posible".

 

Juan Domingo Perón, Islas Malvinas, foto CancilleríaTraducción de la carta. Fotos: Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto.

 

Sin embargo, las vueltas del destino han querido que todo cayera en saco roto. Apenas tres semanas después, el 1° de julio de 1974, moría Perón. Isabel Martínez de Perón, su viuda, vicepresidenta de la Nación, quedó repentinamente a cargo de la presidencia y heredó el asunto de Malvinas. Fue la última voluntad política de Juan Domingo Perón, quien fuera tres veces primer mandatario. Su deseo irrefrenable de que nadie le ponga el pie encima a la Argentina.

Con la muerte del líder justicialista, los ingleses advirtieron que la iniciativa no era posible. Retiraron la propuesta. Todo quedó en la nada.

 

 

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