Flor Peña, conductora. Foto: Instagram.Flor Peña, conductora. Foto: Instagram.

Florencia Peña pasó por Perros de la calle y habló de la operación de reducción de lolas que se hizo cuando era una adolescente, además reveló por qué hoy lo hubiese evitado.

“Si bien yo no militaba el feminismo, ni estaba en ghettos feministas, mi estilo de vida era feminista. Nunca un tipo me dijo qué me tengo que poner, qué decir o qué no decir. Alguno que otro trató, pero no pudieron por suerte”, dijo en el programa que va por Radio Urbana Play 104.3 donde además aseguró que le “costó aceptar que era una mina sexual”.

“Empezó medio como un trauma tu carrera con la pechocha, ¿no?”, preguntaron en la radio. “¿Medio nomás? Bastante trauma -respondió Flor- Yo me saqué. Quizás con la cabeza de hoy me las hubiera dejado. Pero en ese momento, no me las podía bancar. No las podía sostener”, dijo.

“La mirada de los tipos ni hablar, porque me ponía remeras para que no se me notara. Yo tenía 16 años. A mí me crecieron las tetas a los 14. Yo siempre cuento, tuve fiebre y me crecieron las tetas. Me lo toman a la chacota, pero esto es real. No es joda. Yo me enfermé, estuve como 15 días en cama. Cuando me levanto, me veo en el espejo y mi vieja me dice ‘Dios mío, te crecieron las tetas’. Tenía dos gomones. Debe haber sido que las hormonas. De verdad, mi mamá se preocupó”, reveló la actriz y conductora.

“Yo era la tetona del grupo. Y en esa época era horrible. Porque además, todos los pibes querían bailar conmigo para apoyarme los codos. Pero no sólo fue por eso que también era una carga. Fue porque yo quería ser actriz y sentía que no me iban a tomar en serio con las tetas que tenía. De hecho, en Son de Diez, a los 16 años yo era la pechocha, que era una mezcla de preciosa con pechos. El apodo me lo puso un actor, Luis Mazeo, que ya no está, se murió. Me lo puso inocentemente el apodo y quedó porque el programa medía 45 puntos”, agregó.

 

 

El después de la operación

Sobre cómo se sintió tras operarse, dijo: “Era algo que me distinguía y yo tuve que trabajar con mi cabeza y en terapia que yo podía ser distinta por otras cosas. Que no necesitaba las tetas para ser. Me hubiera gustado hacer ese trabajo mental sin habérmelas sacado, pero era otra época”.

“Mi familia bancó porque me vieron muy contundente en mi necesidad de sacármelas porque de verdad para mi era una carga. Ahora con el diario del lunes, digo ‘qué pelotuda’. A veces uno piensa la vida para atrás con la experiencia, pero en ese momento no tenía esa cabeza ni ese tránsito. Hoy diría otra cosa: ‘tengo tetas re grandes y me la re contra mil banco’ como hago con otras cosas que hago y digo”, cerró.

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