Desafiando órdenes de las autoridades, los iraquíes salieron el domingo a celebrar el triunfo de su selección en la Copa Asiática de Fútbol, disparando sus armas al aire mientras desde las mezquitas se propalaban pedidos para que cesaran los disparos.

Muchas personas salieron a la calle con sus armas a vitorear a su equipo. Pero algunos de los disparos no se hicieron al aire, y las autoridades policiales y fuentes de hospitales informaron de al menos cuatro muertos y 17 heridos.

La policía en la ciudad sureña de Nasiriya, de mayoría chií, informó que al menos nueve personas fueron heridas en tiroteos festivos, entre ellas tres niños.

Por otra parte, un funcionario del ejército iraquí dijo que la policía frustró el domingo un atentado de un comando suicida al disparar contra el potencial atacante que enfilaba hacia la multitud en el suroeste de Bagdad. El conductor del automóvil murió, pero no se informó de víctimas, según el oficial, que pidió no ser identificado pues carecía de autoridad para divulgar información.

Entre tanto, las autoridades iraquíes prohibieron el tránsito vehicular y emplazaron nuevos puestos de control en torno a Bagdad en un intento por evitar otros actos de violencia como los que causaron la muerte a docenas de personas que celebraron el avance de Iraq hacia la final de la Copa de Fútbol de Asia.

Las oficinas gubernamentales también anunciaron su cierre temprano el domingo, para evitar disturbios.

El partido se libró en Yakarta, Indonesia, y dio a los iraquíes un raro respiro de la violencia cotidiana. Cada una de las victorias del equipo iraquí hizo que personas de todas las edades salieran a las calles a festejar. Los políticos han dicho que la unidad exhibida por los iraquíes en esa ocasión indica que las facciones de Iraq pueden dejar a un lado su enemistad.

Pero los extremistas también parecían unidos en sus esfuerzos por destruir el orgullo nacional. Dos vehículos cargados de explosivos estallaron en medio de multitudes en dos urbanizaciones de Bagdad, matando a 50 personas luego de la semifinal del miércoles contra Corea del Sur.

El equipo conocido como "Los leones de los dos ríos" (por el Tigris y el Eufrates) venció al tricampeón Arabia Saudí por 1-0 tras llegar por primera vez en su historia a la final.

El capitán Younis Mahmoud marcó el gol de la victoria a los 71 minutos, cuando se elevó por encima de la defensa saudita en el poste más lejano y cabeceó a la red un perfecto tiro de esquina de Hawar Mulla Mohammed.

Arabia Saudita buscaba convertirse en el primer país en ganar el trofeo en cuatro oportunidades, pero tropezó ante un menos favorito Iraq, en un final de campeonato digno de un cuento de hadas.

El inesperado triunfo iraquí no sólo llama la atención en el mundo del deporte, sino que podría ayudar a unificar un país devastado por la guerra y dividido por violencia sectaria, luego de disfrutar de un momento histórico.