El hecho se registró en la localidad correntina de Ituzaingó, distante 230 kilómetros al norte de la capital provincial.

La versión del niño de 12 años no convenció del todo a los pesquisas, que lo interrogaron en dos ocasiones, y encontraron algunos puntos dudosos en su declaración, e intervino la Dirección de Investigaciones de la policía correntina.
En principio, el niño agresor había contado que su compañero fue a estudiar a su casa, de la calle Corrientes al 2000, y cuando estaban realizando sus tareas escucharon un ruido en el patio, por lo que ambos salieron a ver que sucedía.

Según el relato del niño, una persona encapuchada saltó por la tapia del fondo y atacó a su compañero con un cuchillo de mango de madera -que posteriormente fue hallado en el patio con manchas de sangre- y luego escapó del lugar.
Las dos veces que el niño contó lo ocurrido a los policías dijo lo mismo, pero un par de apreciaciones generaron dudas en los policías: no coincidían los dichos con el lugar en donde fue hallado el cuchillo y se produjo una variación en la sucesión de hechos, que no concordaba.

Fue así como finalmente el niño confesó que él había matado a su compañero porque lo molestaba permanentemente en la escuela y ya estaba cansado de esa situación, según indicaron las fuentes.
El niño quedó a disposición del juzgado de menores que ahora deberá resolver su situación porque es inimputable por su condición de menor de edad.