Una empresa británica creo un robots capaz de tener sexo con humanos. Se trata de Andy, un humanoide con medidas para el infarto (101-56-86) y “paciencia infinita".

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David Levy, su desarrollador, considera que el robot sexual --que puede ser masculino y femenino-- "creará un nuevo orden mundial".

Experto en inteligencia artificial, acaba de publicar "Amor y sexo con robots: la evolución de las relaciones humano-robóticas". Está convencido de que en un plazo de 40 años, humanos y robots formarán parejas. Y que los robots nos enseñarán prácticas sexuales que ni hemos imaginado y que hasta nos remorderá la conciencia si les somos infieles.

Uno de los problemas que conllevarían esas relaciones robóticas sería de fidelidad ya que los robots no diferencian entre una persona y otra, lo que podría derivar en constantes infidelidades que romperían la "relación".

Levy argumentó las ventajas de una relación con un robot: "No habrá malos humores, ni obsesión por la limpieza ni por el fútbol y las cervezas con los amigos". Y será inmortal, pues su personalidad la guardaremosen un disco duro y si se rompe, lo "resucitaremos". El robot, además, será como el kamasutra: se le podrán instalar centenares de posturas y ser configurado en "modo aprendizaje" para quienes se inicien en los misterios del sexo. Todo será ajustable, desde la profundidad de la vagina y la talla del pene, hasta el olor corporal y la temperatura.