Gatica había ido a ver a Avellaneda al equipo del "rojo" que, ese año, saldría campeón con una recordada formación donde descollaron, entre otros, Miguel Angel Santoro, Roberto "Pipo" Ferreiro, Mario Rodríguez, Raúl Armando Savoy, Tomás Rolan y Rubén Marino "Hacha Brava" Navarro.

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Al regreso de la cancha intentó subirse al 295 que pasaba por las puertas del hospital Borda, trastabilló y las ruedas del colectivo le pasaron por encima del abdomen.
Alguna vez, María Eva, la hija que tuvo con Emma, a quien conoció cuando ella trabajaba en el legendario circo Shangri La, recordó lo dura y dolorosa que fue la agonía del boxeador: "Lo habían llevado al hospital Rawson y cuando lo vi, lo único que me pedía era agua", dice la que fue ahijada de Eva Perón, en 1949.

En esos años de olvido, Gatica había intentado ganarse el pan de mil modos, hasta de portero de la cantina "El Abrojito", de Chile y Bernardo de Irigoyen, en Monserrat, donde los clientes muchas veces le requerían posar con ellos para sacarse una foto en recuerdo de sus épocas de gloria.
"El Mono" había nacido en San Luis, en fecha patria, el 25 de mayo de 1925, y, como muchos otros argentinos del interior, se vino para Buenos Aires, la gran urbe, junto a su familia para poder tener un futuro mejor, en la época de los conservadores y cuando las condiciones de trabajo eran de brutal explotación.

Gatica trabajó de lustrabotas en Constitución hasta que, entrando en la adolescencia, comenzó a ir, como muchos otros, a la "The Sailor's Home", conocida como "Misión Inglesa", en el barrio de San Telmo, donde se boxeaba por plata, a tres rounds, con los marineros bajados de los barcos.
Allí, lo vio por primera vez Lázaro Kocci, un descubridor de talentos que le hizo dar sus primeros pasos en el boxeo profesional.

Gatica, que nunca fue campeón argentino, tuvo su primera pelea como profesional el 7 de diciembre de 1945, con Leopoldo Mayorano, a quien le ganó por knockout, a pocas semanas del 17 de octubre, "Día de la Lealtad" e hito fundacional del peronismo, al que su carrera deportiva (95 combates, 85 ganados, 72 de ellos por knockout) estaría directamente vinculada.

Del "Mono", a quien nunca le gustó su apodo y prefería que le dijeran "el Tigre", se contaron innumerables anécdotas, sobre todo referidas a su "bolsillo fácil" y a su propensión a ayudar económicamente a modestos trabajadores e indigentes, acaso como
queriendo una revancha con la vida que le había hecho pasar necesidades en su infancia.

Son recordadas las peleas que mantuvo con Alfredo Prada, en una suerte de Boca-River por las diferencias de estilo. Entre el público, en esos combates, Gatica despertaba, sin termino medio, amor u odio.
Gatica fue un símbolo de la época en que el Justicialismo reivindicó a la clase trabajadora y trabó amistad con su creador, Juan Domingo Perón. Los veteranos recuerdan que, en una oportunidad en que el ex presidente fue a ver una de sus peleas, el boxeador, confianzudo, los saludó diciendo "General, dos potencias se saludan".

Perón, aficionado a los deportes, apoyó el primer y único viaje de Gatica a los Estados Unidos, en 1951, en busca de un título mundial. La gira comenzó con éxito, derrotando por knockout a Terence Young y gracias a ello, el campeón mundial de la categoría, Ike Williams, le ofreció un combate sin poner en juego el título en el Madison Square Garden de Nueva York. Gatica, de quien se dijo que no estaba adecuadamente entrenado, fue noqueado por Williams en el primer asalto.

Allí comenzaría la caída libre del popular boxeador, aunque todavía, entre 1952 y 1953 ganaría trece combates y el 16 de setiembre de ese año, otra vez ante Prada, éste le fracturó el maxilar inferior y le ganó el combate por KOT en el quinto asalto.
Esa sería su última pelea importante. Abandonó el boxeo dos años más tarde. Después del olvido en que lo sumergió la Revolución Libertadora, vendría la circense pelea que mantuvo en el Luna Park con Martín Karadagian, el recordado líder del grupo de "Titanes" y en la que "el Mono" resultó con una lesión en la rodilla que le dejó una permanente renquera.

Con los años, llegarían como homenajes póstumos el libro "Gatica y yo", donde el periodista Jorge Montes narró innumerables anécdotas del boxeador, y la película "Gatica" dirigida en 1995 por Leonardo Favio, protagonizada por Edgardo Nieva.