Joyce Tyldesley, una antropóloga británica, sacó a la venta un libro donde comenta los resultados de su investigación, que derriban la mayor parte de los mitos en torno a la figura de la gobernante egipcia.

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Según Tyldesley, Cleopatra tenía mentón prominente, nariz ganchuda, jamás se desenrolló en una alfombra para presentarse ante Julio César ni se suicidó picada por una serpiente.

Dos mil años después, “Cleopatra: la última reina de Egipto”, revela que la mítica figura femenina podría, además, haber sido negra.

“Todos los que piensan en Cleopatra se imaginan a Elizabeth Taylor, pero lo cierto es que no sabemos realmente cómo fue ella”, explicó la investigadora. Y agregó: Hay registros donde se la ve con nariz y mentón grandes. Además, es probable que haya sido negra, ya que su ascendencia materna provendría del norte de África y la paterna de Macedonia. Y en cuanto a los baños de leche, no estoy muy convencida de que hayan ocurrido alguna vez.”

De hecho, su hipótesis es que los romanos crearon la versión de su legendaria belleza, para mostrar que la reina había sido una mujer inmoral y artera que había usado la seducción para destruir a los emperadores Marco Antonio y Julio César.

Incluso, los historiadores sospechan que la hija del emperador Ptolomeo XI, considerada una diosa por sus súbditos, recurría a atributos masculinos para afirmar su autoridad, porque así aparece retratada en algunas esculturas y estatuillas de la época.