Especie de relato ficción con bases de realidad, "Postales tumberas" narra las formas de vida, códigos y valores de los ladrones "de otra época", a partir de la espectacular fuga del Gordo Valor, la Garza Sosa y otros delincuentes que protagonizaron un cinematográfico escape de la prisión de Devoto. El músico, ex Los Rodríguez, que se convirtió en una suerte de anfitrión de la noche, también tuvo a su cargo el prólogo del libro editado por Aguilar.

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De gafas de sol y entusiasmado, Calamaro bromeó a lo largo de toda la presentación para prensa e hizo referencia al fallo de la corte con respecto a la tenencia para consumo personal, en el Club Social y Deportivo Estrella de Maldonado, en Palermo.


Con un guiño cómplice de su amigo Jorge Larrosa, Calamaro se puso al frente del escenario y brindó un breve recital con los integrantes de la agrupación Nikita Nipone y el ex Abuelos de la nada Gringui Herrera, en guitarras, con un repertorio de canciones compuestas entre ambos amigos y que integran el apéndice del libro.


"Nos volveremos a ver", "El bocho de la zurda", "El gallego" y "El zurdo" fueron algunos de los temas que tocaron los músicos, de improvisto bautizados como "the zurder band", en referencia al "colectivo literario no intelectual" llamado "Los Poetas de la Zurda" y que integran Calamaro, Larrosa y Marcelo 'Cuino' Scornik, también presente.


La parte "formal" de la presentación corrió por cuenta del periodista Reynaldo Sietecase, quien habló de un libro "antisistema" e "insurrecional" y se refirió al autor como "un sobreviviente, fotógrafo, cazador de imágenes con el ojo muy bien entrenado, y que puede traducir esas imágenes en palabras".


El libro se sumerge en "la vida en la tumba o cárcel, sin regodearse, no hay exhibicionismo innecesario, lo hace de manera sencilla, directa, y además agrega un punto de vista muy interesante, el del que está adentro", a raíz de la creación de un personaje protagónico ficticio, llamado el Zurdo.


"`Postales tumberas` es un libro sobre la libertad", remató Sietecase, para comenzar con preguntas al autor, que fueron interrumpidas por el inquieto Calamaro que pedía por el vino y las empanadas al responsable editorial del grupo Santillana, Augusto Di Marco, y en instantes aparecieron camareros con bandejas por el salón.


Larrosa se convirtió así en el gran homenajeado de la noche, y a su vez en el que menos tiempo habló antes el público, aunque en sus pocas intervenciones explicó las diversas acepciones del término "tumbero" tal como lo ven desde adentro de la cárcel y la construcción de su personaje ficticio llamado el Zurdo.


'Cuino' Scornik, el tercer integrante del colectivo compositor de canciones también fue invitado a hablar: "No tenía nada bueno parecido para hacer así que vine. Y supuse que iba haber empanadas y vino. Si bien no he leído el libro, espero llevarme de aquí uno para a mí y cuatro para regalar a la familia", dijo, entre risas del público.


Con un clima distendido, entre rock y vino, los poetas de la zurda se terminaron de definir como un grupo de "declaración de principios permanente", "confirmó estar en el camino correcto" y con el sello de "la belleza de lo real", parafraseando palabras dichas poco antes por Sietecase.