Reflexiones de Alfredo Leuco

Miércoles 30 de abril de 2014
Ha ocurrido algo que, para quienes tienen hijos o padres. es absolutamente desgarrador: el asesinato en Junin de una chica llamada Naira. Dos o tres compañeras de secundario de la joven la mataron a golpes. Hubo muchos intentos de explicaciones, como que la golpiza no era para ella o que fue agredida por “hacerse la linda”. Le aseguro que me quebré profundamente cuando escuché a la madre. La mujer decía que le habían arrancado el alma.

Uno se pregunta cómo enfocar periodísticamente este tema. ¿Qué es lo que pasa en una sociedad que permite que pasen estas cosas? Primero, lo obvio: la violencia se ha ido metiendo en las fisuras que la sociedad ha abierto. Los barrasbravas andan como “pancho por su casa” en todos los clubs. Los piqueteros que tiraron a una persona con discapacidad de un puente no fueron sancionados. En la interna de la UOCRA asesinaron a dos obreros a tiros y Gerardo Martínez ni abrió la boca. Cuando uno ve la inseguridad cotidiana, cuando ve que personas afectadas por el paco o la desesperación son capaces de matar por un celular, cuando ve la inserción del narcotráfico, se da cuenta que hay distintas variantes de la violencia que se fueron colando en la estructura social de la Argentina. Yo creo que esto no se puede vincular directamente con lo que le pasó a esta chica en Junín, pero tampoco se puede dejar de lado.

La segunda posibilidad: no quiero cargar las tintas contra la Presidenta pero durante los últimos diez años ha habido un fogoneo desde el Estado de la idea que el enfrentamiento y la pelea son parte de la construcción política, que hay construcción política con la lógica amigo-enemigo. Eso ha ido creciendo. Sería una locura de mi parte decir que la política es la responsable de lo que pasó en Junin, pero tampoco puedo sacar del análisis esta crispación permanente de la sociedad. Esas cosas van permeando en la sociedad. No es gratis que un dirigente ande diciendo que hay que fusilar a un dirigente opositor en Venezuela, que en los canales de televisión diga que odia a los blancos y a la oligarquía.

Se plantea un presunta lucha de clases y la Presidenta dice que “hay empresarios que nunca parecen estar conformes con lo que tienen”. Es probable que haya sectores para los que lo único en la vida es la rentabilidad económica. Pero, ¿desde qué lugar lo dice la Presidenta? Ella es absolutamente millonaria y todos sabemos que compró terrenos en El Calafate a precio vil y que Lázaro Báez pagó una fortuna por habitaciones que nunca se han usado en sus hoteles. ¿Desde qué lugar dice que los ricos no se conforman con tanto dinero? ¿Le habla a los ricos que tienen la camiseta K y viven en Puerto Madero? ¿A gran parte de su Gabinete?

Este tipo de situaciones van generando una tensión social que de alguna manera se expresa. Tenemos que tener cuidado, sobre todo los que tienen responsabilidades de gobierno. Sería bueno que desde el Estado fomenten la solidaridad. Basta de fomentar el odio, porque el odio mata.