WhatsApp y facebook en la mira de los corazones celosos

Jueves 15 de mayo de 2014

Las relaciones amorosas y las redes sociales no tienen códigos

Medio Oriente logró consolidar su “Primavera Árabe” organizando movilizaciones de multitudes a través de las redes sociales, en Twitter la comunidad entera replica información de las niñas secuestradas en Nigeria gracias al hashtag #bringbackourgirls y WhatsApp nos contacta de manera fácil y rápida desde cualquier punto del mundo a un costo casi nulo con todos nuestros amigos, novios, socios, jefes y amantes.

Pero cuidado. Las relaciones amorosas (oficiales y no tanto) vinculadas a las redes sociales son un verdadero peligro ¿Estas aplicaciones destrozan parejas? La respuesta es SI y NO. Depende de cómo sepas usarlas y lo que signifiquen para tu vida y la de tu compañero.

La vida real (que disfrutamos en tres dimensiones) no solo se manifiesta en el aspecto físico o privado sino también en el virtual. Una vez que decidimos integrar una red social hay que estar dispuesto a seguir sus reglas, entenderlas, manejarlas y jugar con ellas o morir en el intento.

¿Cuántas veces escuchamos reclamos de una pareja porque el “estado sentimental” de uno de los implicados sigue siendo “soltero” y no “en una relación”? Les aseguro que esta pequeña diferencia para muchos vale mas que una libreta roja en mano. No importa que tu pareja te acompañe a las reuniones de amigos, conozca tu familia o que vivan juntos, si Facebook no lo confirma en tu perfil nada de todo lo ante dicho cuenta, y lo mas probable es que discutan por esta situación “virtual” que afecta a tu vida “real”

Repentinamente sucede lo siguiente: aparece un “me gusta”, en una foto viejísima, que fue etiquetada por un verdadero idiota, a la que se suman terribles comentarios de gente amiga, no tan amiga, personas que no vemos hace años ( y esto es literal ), familiares y hasta desconocidos que son decididamente insignificantes para uno pero significativamente importantes para el otro. Esto sucede a menudo y crea sentimientos contradictorios que desconciertan a la pareja.

En casos extremos, hay personas que por un comentario o una publicación definen las decisiones en su vida real. Este perfil de usuario suele pelearse, enojarse u ofenderse si no recibe un “me gusta” en una publicación que considera importante: en su pensamiento esa supuesta indiferencia no es casual (aunque posiblemente lo sea)

La reacción y el efecto de un comentario que proviene de alguien con quien estamos vinculados sentimentalmente son todavía más significativos. Nos exponemos sin querer a los ojos de miles de personas. La pregunta es ¿para qué?

Creo que nos divierte y entretiene ver en qué anda un amigo, subir fotos, invitar a eventos, compartir chistes y videos, promocionar emprendimientos personales, y por sobre todas las cosas saber qué es de la vida de un “EX” y este último componente es lo que hace detonar el botón de peligro en las personas que son mas celosas o desconfiadas.

Las redes sociales no son malas, pero sí adictivas. Hay que saber poner límites a su uso y a su interpretación. Las reglas del juego que estas aplicaciones presentan no son claras y en lo personal las considero crueles para corazones inestables o inseguros.

Está claro que un comentario público o una foto abrazados con amigos y amigas, o aceptar solicitudes de amistad NO son la verdadera causa de una separación, pero seamos honestos: pueden ser la gota que rebalse el vaso. La clave para evitar dicho “desborde” es entender que para tu pareja el contenido y los efectos de determinadas publicaciones pueden significar mucho más, igual o mucho menos de lo que representan para uno mismo.

Moraleja I: En lo posible evitar ser “amigo” de tu pareja en redes sociales como Facebook, y si la relación persiste tampoco lo sumes a tus contactos pero sí comparte tus publicaciones y comentarios cuando estén juntos frente a la PC. De esta forma mantienen el espacio personal (aunque público) sin crear desconfianza o malos entendidos para nadie.

Moraleja II: Considera que los sentimientos e inseguridades propios no son los mismos para todos. Algunos son muy confiados en aspectos de la vida que nada tienen que ver con el amor pero se muestran más inestables en ámbitos donde los sentimientos personales están en juego. No expongas situaciones de pareja excepto que sea de común acuerdo.

Moraleja III: No escuches consejos del tipo: “tu privacidad es sagrada” o “ni loca le des la clave de tu perfil a tu pareja” en el fondo te aseguro que muchos de ellos terminan rindiendo sus libertades al inentendible laberinto del amor. En casos como estos mejor seguir a tu corazón y confiar en tu propio instinto, después de todo, solamente uno puede poner en la balanza todas las variantes que determinan para qué lado se inclinará la aguja.

Moraleja IV: Si usas WhatsApp te recomiendo que desactives la posibilidad que tienen tus contactos de ver cuándo fue tu “última vez” De este modo vas a evitarte reproches del tipo: “estabas on-line y no me respondías”. Además tené en cuenta que cuando el texto enviado se tilda dos veces significa que el mensaje llegó a destino pero NO que haya sido leído. Esta marcación generó tantas peleas entre parejas que la propia firma aclaró públicamente cuál era el verdadero sentido de la doble tilde.

*Locutora y conductora de Canal 26