Conmoción en Añatuya por una joven ¿poseída?

Dicen que la chica habla con diferentes voces roncas, se pregunta y contesta a sí misma, mientras que para controlarla hizo falta la intervención de varios hombres.
Jueves 22 de mayo de 2014
Bomberos y policías se movilizaron para contener a una adolescente de 16 años que causó revuelo en la ciudad santiagueña de Añatuya, según testigos, a causa de una supuesta "posesión diabólica".

Las referencias recogidas en la ciudad acerca del hecho sostienen que la chica hablaba con diferentes voces roncas, se preguntaba y contestaba a sí misma, mientras que para controlarla hizo falta la intervención de varios hombres.

Según la información difundida por el diario El Liberal, el episodio causó momentos de pánico entre familiares, vecinos y estudiantes que salían de una escuela secundaria situada en el barrio Manzione y sobre la avenida 9 de Julio.

"Hacía como gruñidos y hablaba con voz ronca y gruesa mientras nos peleaba a todos con una fuerza increíble", relató al diario uno de los efectivos que acudió al lugar.

Uno de los testigos del episodio, en el que los policías y bomberos trataban de controlar a la chica, que se defendía con una fuerza inaudita, dijo que la misma; "pedía por un santo, '¿Dónde está mi santo?', gritaba".

Cuando arribó una ambulancia de los Bomberos Voluntarios para trasladar a la menor a un centro asistencial, los familiares se opusieron y solicitaron que sea llevada a una iglesia evangélica para que la liberaran de una "posesión diabólica".

En medio de la discusión, los bomberos optaron por retirarse, aunque a los pocos minutos fue la policía la que requirió la presencia de la ambulancia porque la situación de la joven se había agravado.

No obstante, cuando llegó por segunda vez la ambulancia, la joven ya se había calmado.

Esa situación pacífica duró sólo hasta que la chica fue subida a la ambulancia, ya que de nuevo comenzó a incurrir en una conducta extraña y violenta.

"La joven comenzó a hacer sonidos guturales y saltaba de la camilla, hablaba y se contestaba ella misma, cambiaba su voz a una gruesa y ronca que nos estremecía a todos’, según relató uno de los socorristas.

"Entre cuatro personas apenas podíamos sujetarla en la camilla, su fuerza era descomunal, nunca nos había pasado algo similar’, confió un bombero.

Una vez que la menor fue llevada al Hospital de Añatuya, médicos del centro asistencial, en un escueto comunicado, comunicaron que la adolescente llegó "alterada", por lo que "se le suministró calmante" y quedó "en observación".

Pastores evangélicos acudieron al hospital a pedido de algunos vecinos y, mientras se mostraron prudentes en hacer declaraciones, se limitaron a pedir a los habitantes de la localidad que "oren para que cualquiera anormalidad que se haya apoderado del cuerpo de esta joven se aleje inmediatamente".