Ningún país es para siempre (Parte dos)

Jueves 29 de mayo de 2014

Un pueblo es una continuidad histórica, no nace de la nada, se forma con el tiempo.

Esa continuidad histórica se ha hecho con la superposición de un pueblo sobre otro, de una cultura sobre otra, asentadas en unos mismos territorios a lo largo de los siglos. Generalmente, aunque no siempre, esa interrelación no ha sido pacífica sino producto de la conquista. Y ha sido así hasta hace bien poco. Los grandes imperios se han formado de ese modo, en todos los continentes, antes y después de los europeos; simplemente ha sido así.
Todos fueron conquistadores y todos fueron conquistados. Dinámica histórica. Nadie puede ni arrojar la primera piedra ni hacerse la víctima.
Desde las primeras décadas del siglo 20 hasta la actualidad la “conquista” la realizan los millones de inmigrantes que, como antaño, buscan una vida mejor en aquellos lugares donde la puedan encontrar. Ese es el nuevo metal que se ha arrojado al crisol.

Los pueblos actuales, sin importar en que estados estén contenidos, son el resultado de esa superposición, de esas mezclas, son el resumen cultural de ese largo camino del hombre sobre el planeta que llamamos historia.

Ningún pueblo es autóctono de ningún sitio, el ser humano y los primitivos grupos humanos han deambulado por el planeta durante milenios en busca de los mejores lugares para subsistir. Unos llegaron antes, otros después.
Y los ha movido aquello que ha movilizado a todas las civilizaciones y a las personas desde siempre (hasta hoy): el temor y la codicia. Esto último que acabo de decir debe entenderse de la siguiente manera: los países no tienen aliados permanentes, tienen intereses permanentes.
En las naciones viejas cuentan los pasados remotos, en los países jóvenes, los pasados recientes (en los países americanos, desde el siglo 15 hasta el presente).

Teniendo en cuenta esa dinámica histórica, durante los siglos 18 y 19 se produjeron las independencias de los territorios europeos de América dando origen a los actuales países. Británicos de América se enfrentaron a británicos de Europa. Españoles de América se enfrentaron a españoles de Europa. Porque en realidad eso eran. Y en ambos bandos había nacidos en uno y otro continente, mezclados. Fue en realidad una guerra civil. En Brasil no hubo guerra porque la independencia fue en realidad una cuestión familiar.

Con respeto a la guerra, Mao Tse-Tung solía decir que no había habido jamás, desde los tiempos antiguos, ningún conflicto que no tuviese un carácter político. La guerra era (y es) la continuación de la política por otros medios. Dijo además que la política era la guerra sin derramamiento de sangre, en tanto que la guerra era la política con derramamiento de sangre.
Destacó que todas las guerras fueron económicas.
Y en realidad, eso es lo que hay en todo movimiento separatista.


El estado nacional siempre necesitó de la unificación para funcionar, para ello era necesario una lengua común y leyes comunes. Un sistema unificado permite llevar adelante un gobierno de manera mucho más sencilla.

El estado nación apareció en 1648, Tratado de Westfalia, al finalizar la Guerra de los Treinta Años.

Apareció el ciudadano y desapareció la lealtad feudal.
Pero dentro de cada estado conformado podía haber varias naciones.
Hay estados que no son naciones y naciones que no tienen estado.

Pero entonces ¿qué valor tienen esas entidades estatales hoy?
La aparición de grandes bloques económicos (a lo que se debe agregar el espectacular avance de la tecnología) y la tendencia de esos bloques a lograr una federación o por lo menos eso es lo que intentan; en definitiva, la mundialización, han empezado a quitarles competencias a los distintos países que los conforman para pasárselos al bloque del cual forman parte.
Las fronteras desaparecen y aparecen los ciudadanos de los continentes, por ejemplo los europeos, los sudamericanos, los norteamericanos.
La ciudadanía empieza a ser más crítica hacia todo lo heredado y espolea a sus dirigentes, y todas aquellas estructuras sin una función útil, desaparecen.
Evidentemente todo tiene, básicamente, una raíz económica.

El historiador Eric Hobsbawn señaló con respecto a los nacionalismos que en el siglo 19, el movimiento nacionalista buscaba crear territorios grandes, para unificar. El nuevo nacionalismo, es diferente porque tiene una base étnica y por lo tanto tiende a dividir a los estados existentes. Es una búsqueda de la política de la identidad, encontrar el grupo que de pertenencia. Esto es psicológicamente comprensible pero no es un programa político como el de los nacionalismos más antiguos. Hoy existe una multiplicación de estados pequeños, pero no por el fortalecimiento del nacionalismo sino por el colapso del orden mundial.

Los siglos 18 y 19, fueron la era de la razón y de los estados unificados, las minorías nacionales que contenían, se sosegaron. Pero nunca olvidaron. Nunca olvidaron su origen, la esencia que los diferenciaba, más allá de la uniformidad que se les dio.

Entonces, un territorio cualquiera ¿se puede declarar independiente?
Si, puede declararse independiente si esa es la decisión de su población.
Pero no es independiente el que quiere, sino el que puede.

En todo movimiento independentista hay cantidad de intereses rondando, incluso el de los propios independentistas.

En la primera parte del tema que estamos tratando hablamos de Ucrania y de los movimientos separatistas de los rusos del este del país. Señalé, acertadamente, que Crimea no era el final y que otros “acomodamientos territoriales” iban a desencadenarse.

Sigamos en Europa ya que pronto habrá dos consultas más, o por lo menos una legal que es la de Escocia, veremos qué hacen los catalanes para saltarse la ley en la cual están contenidos. Por ley, las autonomías españolas no pueden realizar el tipo de consulta que quiere llevar a cabo la Generalitat, porque la soberanía reside en el pueblo español en su conjunto.
Pero, en definitiva, las leyes se hacen para mantener el statu quo, pero si eso va en contra de lo que la mayoría desea, la situación se controlará por un tiempo más o menos largo, pero por más que sea legal, no es real, y eso será igual a echarle más fuego a una olla a presión. El resultado es fácil de adivinar.

Hablé de la mundialización y de la Unión Europea.
La Unión Europea, a pesar de sus problemas, que es natural que los tenga, sigue adelante; aunque no es nada sencillo para ellos.
Son pueblos que se han enfrentado durante siglos y sus fronteras han cambiado infinidad de veces. Por lo tanto, aún teniendo en cuenta ese pasado de desconfianzas, van avanzando bastante bien. Pero…

La Unión Europea le dio a las minorías nacionales la idea del súper estado. Por ende los estados nacionales perdían poder. A raíz de ello empezaron a exigir.
La lista de territorios que quieren su autogobierno no es pequeña.
Se empezó a hablar de la Europa de los pueblos. Esas comunidades han visto su resurgimiento, algunas de ellas habían sido, después del desmembramiento del Imperio Romano, reinos independientes; y, ese orgullo nunca lo olvidaron.
Ese sentimiento está en las Islas Británicas, en Francia, en la península Hispánica o en Italia.

A las ya mencionadas Escocia (que fue un reino independiente hasta que se unió con Inglaterra) y Cataluña (que nunca fue un territorio independiente sino siempre parte del Reino de Aragón) hay que agregarles: Flandes, Friule, Gales, Galicia, Islas Feroe, Irlanda del Norte (para unirse al Estado Libre), Euskadi (País Vasco), Cerdeña, Córcega, Bretaña, Alsacia, Occitania, Frisia, Andalucía, Padania (norte de Italia, la antigua Galia Cisalpina), los serbios de Bosnia, Valonia y Venecia. Menciono algunos, en el próximo artículo irá el listado de los demás, incluyendo a todos los continentes.

El hecho es que en el continente europeo es donde han surgido más estados, con casi el doble de independencias que en el resto del mundo.
En 1906 había 24 países, en 1956 había 34 y en 2006 se llegó a 46.
Es decir, 22 países nuevos en los últimos cien años.

Hobsbawn dijo en alguna ocasión que los pequeños estados no eran viables.
En la actualidad hay cerca de ochenta y cinco países que son chicos y sobreviven tranquilamente siendo más prósperos que los grandes. Los bloques económicos equivalen en la actualidad a los estados nacionales del siglo 19.

Aclaración: desde hace unos treinta años, no utilizo en mis artículos, nomenclatura romana para numerar los siglos.

* Manuel Castro es periodista, locutor y conductor en Canal 26.

(Ningún país es para siempre -Parte 1)- Por Manuel Castro