Imputaron a un sacerdote por abuso sexual de un menor

Sábado 31 de mayo de 2014
Un sacerdote fue imputado por la justicia catamarqueña por cuatro cuatro hechos de abuso sexual contra un adolescente, denunciados en la localidad de Andalgalá.

Si bien la denuncia la radicó la madre del menor de edad a principios de año, los abusos se habrían iniciado en 2012, cuando el adolescente ayudaba al sacerdote en sus tareas religiosas.

El obispado catamarqueño dispuso la separación del sacerdote de sus funciones tras conocerse la denuncia de la madre.

De acuerdo a lo manifestado por la madre, en principio solo habrían sido "toqueteos" pero después cuando el sacerdote se trasladó con el adolescente a otra localidad departamental lo sometió carnalmente durante el viaje en una camioneta.

Después de pasar por varios fiscales que se inhibían de investigar la denuncia, la fiscal subrogante Soledad Rodríguez citó ayer al sacerdote y le notificó las imputaciones.

La fiscal acusó al párroco Renato Rasgido, de 53 años, por los delitos de abuso sexual simple, abuso sexual simple en grado de tentativa y dos hechos de abuso sexual con acceso carnal, todos calificados por su condición de sacerdote de la supuesta víctima.

El adolescente atacado por el sacerdote tiene actualmente 15 años y su identidad, así como la de su madre, se preservan por tratarse de un delito que afecta a la integridad.

Rasgido estaba al frente de la iglesia de Andalgalá, está sin usar desde el sismo del 2004, por lo que las misas se realizan en un playón deportivo, donde varios niños y jóvenes ayudan a trasladar las sillas, para las celebraciones religiosas.

El adolescente habría ayudado al acusado en sus misiones hasta que en principios del año le comentó a su mamá lo que vivía en compañía del sacerdote, por lo que realizó inmediatamente la denuncia.

La fiscal Rodríguez tomó ayer indagatoria por cinco horas al sacerdote y lo imputó por los cuatro hechos de abuso sexual y se le impusieron restricciones hasta que se resuelva la situación procesal.

Rasgido fue separado del cargo por orden del obispo catamarqueño Luis Urbanc y ahora reside en el Obispado local, a una cuadra de la plaza principal de San Fernando del Valle de Catamarca.