San Pablo, la ciudad de la furia

Viernes 13 de junio de 2014
Es cierto que veintiún millones de personas difícilmente puedan ponerse de acuerdo. Tan cierto como que San Pablo vivió ayer su día más extraño tal vez de su historia. La imagen durísima de las protestas con una represión desmedida (que incluyo tres colegas internados) siguen grabadas en mis retinas, contrastando con la fiesta que se vivía a tan sólo ocho kilómetros de allí. Millones de brasileños esperaron este momento como nadie, algunos para hacerse oír, la mayoría para desatar esa pasión futbolera como pocos en el mundo. El feriado decretado por Vilma Rusef para todos los días en que Brasil salga a la cancha, sirvió sólo para ver menos autos en las calles, aunque que tuvieron su propia furia.

A la hora de los bifes, Neymar apagó un incendio que amenazaba con arrasar una Ciudad dividida y movilizada. En medio, la sensación de que un árbitro japonés hizo de las suyas para que el show continúe. Así San Pablo pasó de ser la ciudad de la furia a ser la "Ciudade da festa" , aunque los festejos de anoche sean apenas un maquillaje de una situación que no tuvo y no tendrá , al menos en el corto plazo, una solución viable.

Lo que sigue es una novela diferente. Salimos hacia Rio de Janeiro donde esos quinientos Kilómetros que nos separan, seguramente nos mostrarán una cara distinta. Nos vamos del Estado del trabajo, al Estado de la fiesta a flor de piel. Allí, cientos de argentinos recorren las calles de Copacavana esperando que Messi y compañía nos hagan sentir como en casa. Por lo pronto , los locales no fueron el monstruo grande que casi siempre pisa fuerte, aunque a decir verdad, esto recién empieza. Adiós San Pablo, Dios quiera que a comienzos de mes que viene nos volvamos a ver. Eso significará que Argentina esté entre los mejores cuatro equipos del mundo. Ojalá.

· José Manuel Fernández, periodista deportivo de Canal 26 enviado al Mundial de Brasil 2014